
Imagen from Olga Yermishkina
“QUERIDO AMIGO, DE MIS AMORES PASADOS, LOS MEJORTES AMORES PREFIERO MANTENERLOS EN LA INTIMIDAD Y RECORDARLOS A SOLAS DE VEZ EN CUANDO” –una delicada confesión en mi Face, que me ha llevado a este artículo.
Muchos años atrás la mujer de su vida zarpaba un lunes de primavera desde un puerto de la Galicia de sus muertos rumbo a la Argentina. Los padres de ella no podían soportar la idea de ver a su hija conviviendo, en santo matrimonio, el resto de sus días con el mozo bravucón de la mirada picara y pendenciara. El hambre de post-guerra les llevaría a huir y volver a empezar en otras tierras.
Ayer el mozo de la mirada picara y pendenciera me visitó, como cada dos meses, y en el transcurso de la visita no pudo contener la adolescente emoción y me confesó que se había re-encontrado con ella en uno de sus muchos viajes a Galicia. En su pueblo natal volvieron a verse y, juntos, levitar y regresar por el camino de la enamorada mocedad. En la sutil conversación pude escuchar:
_ ¿Puede usted creer que “esto”, a mis 83 años todavía funciona como cuando tenía 20? Yo estaba convencido que era cosa de la edad, pero solo con cambiar de mujer… como la novedad… ¡como cuando era un rapaz!
Viéndole tan ilusionado le sugerí que huyese con ella a Argentina cuando ella regresase, que no la dejará escapar. Sus ojos, entonces, brillaron sin picardía ni ilusión, sus ojos regresaron al mundo de la realidad y tal vez aquello no podía ser.
_Mire usted -dijo, yo respeto mucho a mi mujer y a mi familia y jamás haría eso. En mi cabeza cesaron los violines y regresé; desconocía su estado civil, lo creía viudo o soltero o solo…. Pero delante mio, pude descubrir que era otra historia de desamor, de desilusión, de infidelidad sin compromiso.
Pero los primeros amores perduran para siempre y alguna vez ocurre el milagro de la reconstrucción. Es el caso de “P”, una señora que después de dejar al amor de su vida por un golfo con el que se casó al poco tiempo y que le hizo parir demasiadas veces, unido al castigo físico, volvió a re-encontrarse con aquel novio, una vez separada y recuperada de golpes y humillaciones.
Vive ilusionada, se cuida, se arregla, ha vuelto a la vida. Le sobran años, kilos, enfermedad, pero jura que en el espejo se refleja una joven lozana y perdidamente enamorada.
Ha vuelto a usar perfume.