Lucas Boy: El corazón dormido

by juan re-crivello

Lucas Boy llego al hotel “El corazón dormido” a las 8 de la mañana. Era su propietario desde hacía 5 años, estaba en pleno centro de Sitges, dedicado a una clientela  homosexual, se anunciaba como “Gays Hotel” y su fachada era de color azul intenso. Lo había abierto con grandes esfuerzos económicos pero la comunidad internacional que visitaba esta villa costera lo había hecho suyo y estaba en el Tour mundial. Con elegancia y cierta intuición cada detalle era sencillo, con tonos pastel y una atención rigurosa le convertía en un empresario distinto. Un mensaje en su móvil llego en ese instante. Ponía “salgo a las 10. Espérame en la puerta. Cárcel de mujeres Wad Ras. Barcelona. Besos W B”. Tenía, “una cita con el destino” -pudo pensar, o tal vez esta semana se sumaban los encuentros con una comunidad de personas desasistidas; ayer su amigo, los tres niños, el gato y el perro y, hoy una ex de un amigo -fallecido en extrañas circunstancias- y que se alejada del caballo que se inyecta, abandonaba su destierro, detrás de un muro. Recordó un papel oxidado que estaba en la entrada del hotel y le había enmarcado y  generaba comentarios de sus visitantes, bajo por las escaleras hasta recepción, a esa hora dos personas hacían su cheking, dio un rodeo y lo descolgó para leerlo en voz baja en el lavabo más próximo:

“Ni el Barrio Chino que juntos pateamos –una, dos, miles de veces. Ni el ácido prestigio de las putas que bordeaban el acantilado del carrer Unió. Ni la llamarada que crecía en la Plaza Real y amenazaba con dar fin a nuestra juventud ciega y ágil. Nada podría quebrar. Pero, él se quebró. Y este escritor lunático se apartó, del caníbal deseo. Y una larga, tormentosa noche. Un trueno de color rojo le consumió. El caballo, la Atenas calurosa, la Barcelona china, se olvidaron de un mitómano:

“Turbio, santo, amigo e incapaz de poner el ego a su servicio”.

Una foto de un tipo de 23 años, de sonrisa suave le precedía, al final ponía en negro escrito a lápiz “A Luis F”. Y esta mañana debía recoger a su ex, él se había dormido en la refriega de la droga y ella renacía después de años en una consumida tarea de rehabilitación. ¿Cómo estaría? ¿Con la cara blanquecina de siempre? ¿Con aquella subida de tono que le daba ser una bomba sexual? O ¿aquella sonrisa a media agua que presumía de inundar a su contertulio de amaneramientos alrededor de una noche loca? Fuese una u otra, Lucas Boy se permitió soltar una lagrima en el retrete, luego dejo el cuadro colgado en el mismo sitio y preparo cuatro cosas antes de montar en su moto. ¿Porque le había puesto este nombre al hotel? Tal vez el corazón dormido es ese espacio de la juventud que todos visitamos a lo largo de nuestra vida y que la comunidad gay nunca acepta abandonar, llena de iniciativas y encuentros cruzados -a veces, ellos- le recuerdan aquellos años mágicos que reparamos con sal.

10 de la mañana. Wad Ras. Barcelona. Abrieron las puertas y una señora altiva apareció con un macuto. Tal vez, dos camisetas, un pantalón y a lo sumo tres bragas. Desde lejos pudo ver como su belleza estaba apagada, pero al acercarse su fuerza explosiva seguía vigente. Le dio un beso en la mejilla. Ella dijo algo como: “hola, estaba esperando este momento, llevo 10 años metida en este tubo lleno de mierda y miedo: a vivir, a los polis, a las noches solas, a los sueños que una se ha hecho y maldice”. La voz era más reducida y grave, las formas de hablar más cerradas, de comunidad carcelera y llena de prisas por dominar. Lucas Boy le miro hasta entrar dentro y pregunto:

– ¿Estas decidida a dejar aquello?

–Sí. Esa mierda es parte del pasado. No sé qué hare pero por aquí –dijo levantando la falda y dejando ver unas nalgas rosadas y  pronunciadas- voy a parir. Se montaron, y ella se apretó a él. Su cuerpo se engancharía hasta fundirse y dejar pasar acido. A Lucas Boy le quemaba esa mujer que daba calor aun sin proponérselo.

Al llegar al hotel, le acompaño a una habitación pequeña de la tercera planta. Ella se sentó en la cama, él pregunto:

– ¿Tienes algún plan?

–Buscar trabajo

–Puedes quedarte aquí unos días. Si te atreves y…  encajas también puedes trabajar de camarera en el bar dando los desayunos, y las comidas. Para ellos tendrás que ir a la peluquería y moderar tu “slang” carcelario. Ella le respondió con una mirada altiva y cortante. Le recordaba muy bien, era la justa pieza de amistad que su ex Luis amaba pero convergía al estar necesitado de pasta, o de silencios. Nunca había aceptado aquella relación, pero visto desde este presente, su quilla estaba rota y varada, debía reconstruirse, que mejor que aquel al cual su ex regresaba en los pasmos de su yo. Dijo:

–Vale. Se estiro hacia atrás dejando ver unas piernas rosadas y fuertes. Entre ambos las miradas, cruzaron reproches, medias solicitudes y algún rechazo. Lucas Boy le previno:

–Solo acepto a mi lado si te mantienes limpia. Esta dirección es de una coach amiga, a dos pasos de aquí, puedes elaborar ¡qué sé yo! La pagaré de mi bolsillo –agregó. Ella sonrió y se puso de pie. Casi muy cerca de él dijo:

–Gracias. Te acuerdas cuando bebíamos los tres en la Barceloneta y tú te girabas en la playa y desde allí gritabas:

–¡Va fan culo! “Si” –dijo él.

 

Lucas Boy llego a casa de Mar Perez cerca de la 11 de la noche. Era tarde, pero el hotel le consumía. La última vez que estuvieron juntos no se habían tocado. Los cuatro besos una cierta ternura, pero su proyecto en común –el hijo se mantenía. Pero ella le recibió muy cálida. Cenaron juntos y él se durmió en el mismo sitio que hace unas noches. Ella resistió a su lado hasta irse a la cama de madrugada. Luego le despertó a las 8 y desayunaron, la química entre ambos iba en aumento, pero él no se atrevió a decirle que estaba en el hotel una ex de un amigo fallecido hace años. ¿Por qué esa prevención? “Las relaciones para ser fecundas deben ser frescas, libres y transparentes” -con esa frase retumbándole en la cabeza -de su Nona-, llego al hotel listo para trabajar.

 

 

NOTAS

Link de hotel

Hotel

Lucas Boy: Caro Vespasiano

By Juan re-crivello

Caro Vespasiano abrió la puerta. Detrás una señora vestida con un tejido marrón y entallado le miro. Hacía años que no se veían. La hizo pasar. Nada había en la habitación, estaba vacía, para Caro Vespasiano los muebles eran una ridícula manera de soportar esta sociedad en franca decadencia, aun así trajo dos sillas de la cocina. Se sentaron frente a frente. Ella movió un labio y dijo:

–Seré breve. En casa han quedado, los tres niños, el bóxer, la gata, un canario y un mantón de armiño que no me puse nunca. Me voy. Ahora te toca a ti de cuidar de ellos. Caro no respondió. O si lo deseaba hacer, seria para partirle la cara. Pero se contuvo y pregunto:

– ¿Cuándo te vas?

–En una hora. Vendrán los de la mudanza y te dejaran, los tres niños, el bóxer, la gata, y el mantón se lo he regalado a Caritas. Junto con ellos vienen tres maletas para cada uno de ellos, su ropa y unas fotos de cuando nos amábamos –y echo a llorar. Caro Vespasiano no se ablando pero tuvo un detalle, fue hasta la habitación y le regalo un escapulario con la Virgen de la Roca. “Te traerá buena suerte” -dijo.

Se despidieron en la puerta y cerro tras de sí. Luego miro sus habitaciones tenían una sola cama, debía comprar tres y al perro y la gata los regalaría a la sociedad protectora de animales. Era triste dejar el pasado –pensó. Luego marcho al súper y compro comida para cuatro y se arrepintió para agregar botes de comida para gatos y cereales de perro. Cuando regreso a los pocos minutos se apilaban en una hilera desigual, los tres niños y los dos animales. Nadie dijo nada, comieron de dos en dos en la cocina y a la tarde vieron por la ventana la tele del vecino. Caro Vespasiano aun tuvo una idea genial:

Fabricar barquitos de papel de letrina y remontar un rio dibujado en el suelo que visitaba la bañera llena de agua.

Ya entrada la noche le visito un amigo, su moto plateada y con una línea roja se veía desde el segundo piso. Lucas Boy era un tipo especial, se conocían desde hace años, y en ese trayecto de la autopista Barcelona-Vilanova, a veces solía parar en casa de su amigo, en Gava. Una localidad que seguía el recorrido del mar y la montaña. Había ido ante su llamada de socorro, tres niños, un gato y un perro eran mucha cosa. Pero tuvo tiempo de comprar una tele de 200 Euros delgada y plana que les instalo en el comedor. El rio de agua fue desmontado ante su insistencia y los niños bebieron agua, comieron comida china y rezaron a San Pancracio hacedor de la vida. Inflaron tres colchones para dormir y luego Lucas Boy se fue cerca de las 12 en dirección al macizo.

 

Nota

Ella ingreso en el Psiquiátrico.

a-Ellos amaron a su madre más que a su padre □

b-Ellos fueron a comprar más barquitos □

c-Ni lo uno ni lo otro, una nueva puerta abre nuevas ilusiones □

Marque con un aspa el final, o sino continúe leyendo en los próximos días mientras el autor encuentra una solución.

Bankia, Murdoch y la masa anestesiada

By Juan re-crivello

“Pero mamá, hay decenas de miles de personas en Inglaterra que no tienen prácticamente nada en sus vidas y que desean este tipo de cosas” Murdoch

Se refería este empresario multimillonario a la compra venta de intimidades realistas, aquellas que los escritores detallan pero permanecen escondidas entre miles de hojas de papel. En aquellos años el magnate convencía a su madre de lo genial de mostrar la ambigüedad, o la cita a ciegas, o la ingente irresponsabilidad del Star-System o la Elite. Pero nada es comparable con la ausencia de mentalidad de cultura o de intriga por conocer que grandes sectores e nuestra sociedad cultivan. Vivimos tiempos de masas y de Elite, las primeras sueñan con descubrir una insatisfacción y premiarla con el Ranking, los segundos desbordan de desprecio, incultura y contenidos zafios, sabiendo que su poder es tan incontrolable que no les atraparan

“Mientras él tocaba el piano Cataluña Caixa se hundía en las letrinas de las hipotecas mal calculadas. El era ex ministro de Defensa y socialista de pro. Mientras -otro él en otra Caja de Ahorros de Madrid- pagaba a todos incluidos a los Comisiones y UGT que se sentaban con algunos prohombres del PP, Bankia viraba hacia una estúpida forma de comerse 20.000 millones.

¡Se ha acabado el espectáculo! La gauche de los 8 años de ZP han dejado la mejor banca del mundo y los prohombres en el consejo de Administración anestesiados por el flujo de dinero han hecho el resto. Solo nos queda Murdoch que nos entiende y fabrica un nuevo sueño:

¡Galletitas con nata y te para que rompamos a llorar!

Lucas Boy: A veces

by Juan re-crivello

Caminamos entre tinieblas durante años, luego al cruzar un semáforo un peatón nos golpea por casualidad en un hombro y ese suave toquecito cambia nuestra manera de andar. El pie se ha disuelto de su programación anterior y la cabeza se estructura como si aceptara que tantos días adormilados nos llevaban al destierro.

Es en esta cantera es donde Lucas Boy atrapa sus huérfanos. Como cada día metido en su moto en la misma autopista de la periferia de Barcelona, pero esta vez ha desviado su objetivo, es Castelledefels, cercana a Sitges pero del otro lado de un Macizo –El Garraf- donde los que lo atraviesan en sentido contrario se alejan de Barcelona y olfatean Vilanova, y un valle de verde y viña –que le precede- el cual se atraganta en la vista. Pero esta mañana Lucas Boy va en sentido inverso, le han dejado un mensaje en el móvil, cruel, enigmático irreconocible para los amantes de la tele basura: “te espero donde siempre, llena de pinos y azaleas. Se ha muerto mi madre. –Y, me angustia. Firmado Mar Pérez. Una ex amante tal vez, o un cruel empacho de seis meses  –pensaría Lucas Boy. Habían cortado hace algunos meses. Al llegar a la calle de la cita, una avenida ancha que desemboca en el puerto de amarre de veleros, de un lado una hilera de bares, del otro la playa de este municipio, ancha, salvaje, con el Mediterráneo sin olas ni viento. Frio y amargo como frio y sin futuro es la extraña cascada de malas noticias en que se haya metida Europa. Él entro al bar, casi al final estaba ella, de vestido rojo, de ojos negros como dos bolas de billar. Se besaron, se mordisquearon el labio, parecía que el fuego intenso estaba aún deseando unirles más allá de los reproches,

– ¿Cómo estás? –pregunto el

–Hecha polvo. Mi madre era una tirana, pero su vacío me ha dejado este síndrome

– ¿De miedo? –pregunto el

–De saber que las olas sucesivas de vida se agotan y siempre he remado contra ella y ahora estoy sola –dijo ella. En su cara se traslucía un cierto deje de desencanto. Era lunes, casi 7:30, nadie iría a trabajar, ni ella ni él. Ese tiempo detenido y estéril media los actos individuales. Ella agrego: “quiero que me des un hijo, y quiero –mira, y saco una lista-, repasar cada uno de estos que he conocido y pedirles perdón”.

– ¿Un hijo? Lucas Boy pronuncio la frase dejándose llevar, y pensó que estaba de este lado del Macizo donde todo es más seguro y racional, si la pregunta se la hubieran hecho del otro lado, en aquel valle, en la lunática Vilanova o en el frenesí de Sitges la hubiera rechazado, pero de este lado, se programaban, se unían para traer gente a la civilización y dijo “Si”. Ella le miro y al tener cerca su mano la acaricio un buen rato.

–Has pensado ¿cuándo? –pregunto Lucas Boy

–Los lunes –respondió ella sonriendo y agrego. Los lunes se giran las manecillas del reloj y es un buen momento. Ella vivía a escasos metros del otro lado del macizo, por un camino que sube por esa montaña plana y se detiene al borde del acantilado y deja ver el mar. Lucas Boy escucho de su voz la explicación de su nueva residencia, de esa casa que había comprado con el dinero de la herencia, y de las dotes que poseen, los amores que los lunes llaman a la puerta del reloj biológico Y se dejó convencer. El necesitaba creer y dejarse llevar, solo puso un reparo

–Sera también mío y viviremos separados. Como si el miedo les uniera y esta misma emoción les separara ante el futuro. Era tal vez una manera de establecer un pacto de sangre para cuidar la relación. Ella se rasgó el cabello con las uñas separándolo para dejar ver la raíz y dejando ver una frente dorada.

–Solo queda… –dijo él. Pagaron la consumición y se montó en su moto detrás del coche para atravesar el macizo hacia el fértil valle que se escondía detrás. ¿Dudaba? No, una emoción le unía  a otra medula: la confianza. (1)

 

Notas

Taller sobre la confianza con el excelente coach Hernán Cerna Vergara, en el II Congreso Nacional de Coaching en Barcelona

 

12- _gUSTAVO, dE BEULAKER

Ya está escrita la primera historia, del nuevo libro de los autores de TNTe ¡TOP secret! Solo decir que la rana gustavo deseaba convertirse en príncipe.

¿Jesussaves o Godisfake? -serie New York-

By juan re-crivello

El tío calvo que hacía de psicólogo paso por una calle estrecha cerca de las dos de la madrugada, es posible que nadie viera su rastro, o que aquella membrana de salvación que todos los humanos recitamos cada tanto fuera en su contra. Y de frente se topó con Brenda y Bronco Newman. ¿A dónde iban? -pensó Marc Merot, pero ellos tenían la misma pregunta en su boca. Calle del caballo y del crack, de muertes violentas y de ácido para fracasados ese no era un lugar para un profesional de la medicina y les dejo boquiabiertos, de repente eran ellos los que deseaban una respuesta de un tipo que hablaba poco y patinaba mucho. Las gotitas de sudor de su frente alargada saltaron más de lo normal y aquel vivo rojo de sentirse en infraganti le llevo a decir:

—Tomamos una bebida —de azúcar con malta agrego. La línea divisoria del barrio bueno y del barrio que deseaba vivir del trabajo estaba a doscientos metros, luego desde allí un bar cercano de cafetería de aquellas de los 50, donde los animales humanos y los frikies se sientan por igual. Esos territorios llenos de una coexistencia plagada de intercambios para tribus que se olfatean, se observan y a veces se intercambian favores. Era el martes. Dentro de algunas horas estarían los tres en el círculo mágico de los AA. Al entrar una mesa libre y mucho bullicio. Cada mesa era un espectáculo. Los dos gays del comienzo, los tres cabezas rapadas del medio, la señora llena de té y masas que olía a loción de sexo, el cura y su amigo que predicaban un cuento diferente durante el día y blandían su sexo en busca de satisfacción en la noche y, un guitarrista boquiabierto de tanto sarao que cobraba por cantar melodías descompuestas. Ante lo cual, Brenda dijo: “aquí comencé yo, con ropa ligera y mucho impulso rockero” y, es verdad una serie de tipos le solicito un autógrafo y más de uno le beso en la mejilla, pero la noche era más intensa para los tres y la mesa de sillones altos forrados en tela roja que escogieron, le protegieron. Fuera, detrás de ese amplio cristal, se veía una gasolinera en la esquina y una calle rellena de fobia. De mucha fobia a los de la NYDP, los tipos de los coches azules de las series de televisión que ve el mundo entero. El calvo debía hablar, así lo pensaba Bronco y le haría saltar una vez tuviera su chocolate en la mesa, porque había pedido eso, un chocolate caliente con masas, y ellos una cola y dos caprichos, que habían bautizado a un huevo encima de un trozo de pan con buena pimienta.

—Os debo una disculpa –dijo el calvo. Vengo por aquí para ver si encuentro a un amigo. Desapareció hace tiempo, participaba en el anterior programa y me enamore de él. Desde aquel día tres veces a la semana vago sin rumbo. Por ello en una sesión llegue con un ojo morado, o hace unos días con aquellos cortecitos de hoja de afeitar. Cuando me canso vengo al Rodrigo´s bar o uno más abajo que está abierto hasta las 9 de la mañana, de nombre insulso en español, al que no sé lo que significa: “múdate de piel”. Bronco Newman rio de buena gana, el nombre del bar explico era una buena lección para un psicólogo y su búsqueda de su galán.

—En Cuba –dijo- las novelas que vemos están hechas en Venezuela y los galanes, los machos son amanerados y tiesos. Llevan siempre unos peinados con laca que les hace parecer como los boy scauts, aquellos que dicen: “siempre listo”.

—Así era –dijo Marc Merot. Era de aquella zona. Se peinaba con una mezcla de brillantina y crema de ajonjolí que preparaba con una receta de su abuela, luego lo guardaba en un bote azul con piedrecitas de colores, y el cabello le quedaba tieso y brillante que al mirarle no me resistía.

—Pero él se marchó así como así, sin más –pregunto Brenda

—Fue una mañana, antes de irme al trabajo, le deje su taza de leche con pan de ajo y le rogué encarecidamente que no faltara a la sesión. Cuando regrese tenía una carta, o mejor una hoja de papel con solo una x –bien grande- en el centro. Y la sacó del bolsillo, arrugada, sin más que un gran garabato en el centro, eso sí escrita con lipstick (1).

—Y porque en lipstick –pregunto Brenda

—No sé –respondió M Merot. Bronco más rápido y sensual agrego:

—En mi Cuba escriben así, siguiendo la tradición de las telenovelas. A una carta de desprecio la escriben en lispstick para mostrar que sexo y rechazo van unidos.

— ¡Muy heavy! -dijo Brenda. El psicólogo se revolvió en su silla y con un lápiz escribió en la misma hoja sexo=rechazo, luego la doblo y la guardo en su bolsillo, para decir: “lo del sexo me parece muy bien, pues él era muy cumplidor, ahora lo del rechazo no me lo puedo explicar”. Y desolado se hundió en el sillón, fuera había comenzado a llover y el calor húmedo hacía estragos en su calva. Bronco y Brenda desolados ante su fatal angustia no sabían que decir, se animó el cubano, pero tal vez con el riesgo de no mejorar:

—En Cuba –y venga con Cuba pensó el calvo, las telenovelas hablan del rechazo como una maquina ante la mierda de… responder sin ganas.

—Brenda dedujo: ¿sin ganas? Eso tal vez es lo que nos quiere decir, su tipo estaba ocupando su vida con sexo fácil y nada más –y agregó- ello me recuerda una canción que decía, y de viva voz comenzó a cantar una estrofa seguida de otra, lo que llevo el público a mirarla. La última pausa le libero con un párrafo:

Cuando venga por mí, estaré preparada

Le lavaré los pies con mi pelo si lo necesita

Lo perdonare cuando su lengua

mienta a su cerebro (2)

El público aplaudió y aquello enloqueció. Los tres se pusieron de pie y Brenda y Bronco perdieron de vista al psicólogo. En esas apreturas Bronco grito en voz alta: ¡Dios es un impostor! y la muchedumbre se abalanzó sobre ellos en una rara reacción ante una afirmación provocadora, los golpes les derribaron hasta regresar la calma. La nube formada se estiro hasta cada tribu que pareció retomar a su propia libertad. Los dos decidieron salir. El garito siguió en su sitio y marcharon hasta el bar “mudate de piel”. Casi en una esquina, lleno de colores verdes y pinturas era un puro “hardcore” de gente que sorbía líquidos creados por el artista de turno metido detrás de una chaqueta tubular que agitaba una coctelera donde metía de todo y al que pidieron sin alcohol. En la mesa asignada por un turbio tipo lleno de nalgas al aire y ojos con dos recipientes azules les dejo allí tirados y decidieron escuchar la música que ahora se llevaba, donde Dios era negado y elogiado desde la angustia de aquellos que caen al vacío.

Nota y traducción

¿Jesús salva o Dios es un impostor? Nombre de dos módems diferentes de Nueva York y es una inspiración del artículo que lo menciona en El País Semanal: “Mi WIFI se llama Pepita”, cuyo autor es Karelia Vázquez

(1)   Gay slang abbreviation for “androgynous dyke.” A lesbian who is neither “lipstick” or “butch”, ie., neither overly masculine or feminine. The term “andro-look” and simply “andro” are also commonly used. O “lipstick”: barra de labios

(2)   “Cuando venga por mí, estaré preparada
Le lavaré los pies con mi pelo si lo necesita
Lo perdonare cuando su lengua
mienta a su cerebro Aún después de tres
veces, me traiciona”  Lady GaGa Nombre de la Cancion : Judas

Los de TNTe cuentan una nueva historia -y editan nuevo libro

Hay proyectos que nacen rápidos y alegres. El grupo que produjo TNTe —Toni Cabrera, Carles Hernández (ilustradores) y Juan Re-crivello (escritor) -reunidos hoy en el bar Plantaciones, han decidido parodiar a la factoría Disney. Dentro de 15 días será publicado un libro que contiene 12 ilustraciones y una trama que incluye a la Pantera Rosa, Bugs Bunny, la Sra Simpson, Rana Gustavo, Mojo YoYo, Piolin, Oso Yogui, Papa Pitufo, Helow kitty, Sreck y Coyote.

Para evitar copias de las multinacionales –y denuncias, hemos decidido proteger los nombres con algunas ligeras variaciones. También sabemos que nuestros apreciados lectores entenderán que a partir de la publicación estos personajes universales vivirán nuevas historias para un publico adulto que deseaba contar a sus hijos, pero anhelaba le hicieran una obra propia.

En el salón de la fama ahora estaréis vosotros amigos –y ellos.

Incomplete-linaked -New York-

“¿Dónde has estado?” -pregunto Brenda. Le quería haber visto el fin de semana, pero no pudo ser, en la 233 del Hilton, paso los dos días mascando chicle y escribiendo canciones, pero le hubiera  gustado ver a Bronco Newman. El cubano contesto: “estuve caminando por las calles y me encontré algunos viejos amigos, pero –mirándole con prevención agregó-no he bebido”. _Hoy creo que viene la directora del programa –dijo Brenda, Bronco a su vez pregunto: “¿aquella rubia estirada y llena de molduras?”

_Sí. Quiere hablar de nuestro progreso –dijo Brenda

_ ¿Cuáles?

_Por ejemplo tú y yo hemos podido estar una noche juntos –dijo Brenda con una sonrisa. Él le miro y pudo establecer un punto en la nada. De aquella noche del jueves pasado recordaba un suave contacto bajo las sabanas y algo más, es que, a veces, prefería continuar su lucha solo. Unirse a una tipa que tenía contratos de millones que le ahogaban era como subirse a un tapón de corcho en medio del mar. Era aferrase en aquella locura aun mayor que la suya propia. Pero Brenda no se arrepentía de aquel punto de no retorno. Un negro sin avaricia, desconsolado y triste y hasta amante del sexo contrario había hablado con ella largas horas y se habían aceptado sin necesidad de un gramo de alcohol. Por la puerta entro a quien esperaban. Una rubia llena de pulseras de platino, y una blanca tez. Los labios pintados de rojo, la nariz bajaba suave, los pómulos tensaban la cara y nuestra pamela era de una mirada extrema. Se llamaba Maria Arrz, la última zeta servía para moderar aquella fuerza de las erres  -pudo pensar Bronco Newman. Su colega Brenda se sentaba al lado y Yack Z en su… ¡ostras! La doctora le hizo cambiarse y se puso en su derecha. Una loción masculina y fuerte de su blusa cubrió la zona. El territorio estaba encontrando su dueña. Ella dijo:

Me llamo Maria Arrz, dejando caer la última zeta hasta pronunciar un murmullo -luego agrego- soy la directora de este programa. Me ha dicho mi colega, y miro al frente donde la calva del psicólogo estaba llena de gotitas de sudor: “que vuestro trabajo ha sido muy duro” –y se calló para mirar a Yack Z, este dándose por aludido hizo un esfuerzo para decir:

_ ¡Excelente! -y se doblego en su intimidad. Ese día se presentaba inútil y laborioso. María Arrz dio una leve sonrisa y me miro:

_ ¡Excelente! –dije, para agregar  una palabra de internet: “incomplete-linaked” y de carrerilla pasar a explicar una historia: en Cuba todos amábamos a Fidel hasta que este meció la cabeza en las aventuras rusas y nosotros nos fuimos llenando de indolencia y crecieron cuentos de la Revolución y mentiras de lo que éramos y no éramos y me tire al mar para ahogarme allí y desquitarme de mi asfixia. ¿Qué narices era aquello? –me pregunté. Se me había escapado un cuento que nadie deseaba escuchar, todas historias de persecución y falta de fe cuando lo que debía decir es que estábamos encantados con esa mentira y adecuábamos nuestra vida a las promesas.

_ ¿Usted le amaba? -pregunto Maria Arrz

_ ¿A quién? -dije

_ ¿A Fidel?

_Sí. ¡Oh no! ¡Estoy metiéndome en un foso! -exclamé

_Ahora ¿le ama?

_Ahora he dejado la mierda y estoy solo. Ahora vivo en un sitio que todos hablan y no mienten, pero poseen una gran soledad. Brenda intervino para decir:

_No sé quién es ese Fidel, pero me suena al gran papa, a un señor que llevamos dentro y que nos obliga a enfrentarnos a la angustia con una tentación y una vez que estamos allí metidos no aceptamos regresar… hacia atrás. La larga pausa acentuo aquella parte de la frase que nos llevaba al pasado.

_ ¿Ud. llego a la bebida por querer salir del asco? –pregunto la Doctora, se dirigía a Brenda nuevamente y ella no dejo pasar esa estúpida pregunta y respondio:

_Sí. Estaba en una planicie llena de focos e iluminación –y sola

_Igual que yo -dijo Yack Z

_Y que yo –agrego Rossana Pascal

_Podemos decir que ese espacio amplio y solitario es la angustia –sintetizo la Doctora. La rubia platino se quedó tan ancha. Su glamour estirado y seco contradecía su intento de acercarse de carrerilla a nosotros.

_Es la sorpresa –tercio Robert Triss y agrego: ante la magnitud del espacio… que hemos de dominar. La doctora tomo nota y parecía que iba a decir algo, luego sonrió y sonreímos. Ella se puso de pie y estiro sus manos y nos la dimos entre todos haciendo un gran círculo. Ella dijo: “incomplete-linaked” en voz alta. En mi caso repetí esa frase con fuerza y emoción. Alguien propuso reír sucesivamente y lo hicimos hasta fatigar nuestras mandíbulas. Luego Brenda canto una canción que decía:

“mi corazón late como un refresco de cereza

en el verano

vaya, vaya, vaya

no será difícil al respecto

que baje” ( 2)

_La sesión ha terminado pude escuchar de la Doctora, antes de salir Brenda me paso un mensaje: “te espero esta noche -y agrego con complicidad- sin esa mierda que me rodea

Nota y traducción

(1)   Parcialmente desnudo. Este título responde al nombre de un modem de Nueva York y es una inspiración del artículo que lo menciona en El País Semanal: “Mi WIFI se llama Pepita”, cuyo autor es Karelia Vázquez

(2)    RETRO PHYSICAL Lady Gaga

Los de TNTe buscan el t´tulo para su nuevo libro

De los autores de TNTe se trama algo. Lo veo, Toni Cabrera (ilustrador) se marcha este viernes a Finlandia -seis meses- el pais se desangra, Carles Hernandez (ilustrador) sigue en la maravillosa Vilanova y Juan re-crivello (escritor) marea la perdiz con unos cuentos que resolveran el enigma, ¿serán aquellos cuentos que deseariamos leer a nuestros hijos pero nos leiamos a nosotros? Piolin, ese lindo gatito, el Coyote y otros. Como siempre el proyecto no lleva nombre; queridos lectores ¿se atreven a bautizarlo?

Nota:

No se aceptan sinonimos de material explosivo.

Lucas Boy –los hombres hemos dejado de ser marxistas

By Juan re-crivello

Lucas Boy se aliso con un escupitajo su rubia cabellera, luego se puso el casco y en dos minutos estaba en la autopista que une Vilanova con Barcelona. Pero se detuvo un poco antes, en Sitges, casi un garito para el en los años pasados, pero ahora su montura de terciopelo y los años de cincuentón le alejaban de aquello, pero aun así dejo la moto cerca del paseo y camino hasta un bar de aquellos donde el mar se revuelve y los días lunes algún paleta lleva su bocata envuelto en papel de plata. Había quedado con un tipo que le quería contar una historia. No le veía desde hacía 10 años. ¿Estaría mayor? ¿O decadente? No debió esperar mucho, apareció con tejanos y una camiseta para barrigas de cerveza. Dijo Hola y se sentó. Al quitarse las gafas unos profundos surcos alrededor de los ojos le dieron una cierta importancia. Parecía haber corrido más que una moto de su cilindrada. Pidió una mezcla de anís con moscatel. Y luego dijo:

_Esta todo jodido

_Sí. A veces las cosas no salen tan bien –respondió Lucas Boy

_Me refiero a que no hay pasta

_Es normal, nos la hemos bebido en estos años –dijo Lucas

_Y además la gente se irrita por cualquier cosa. O grita. O no tiene orgasmos. Lucas Boy rio de buena gana. El tipo le miro y siguió sin darse cuenta su lunática experiencia.

_Ayer. Un domingo lleno de brisa y lluvia fui a una fiesta de cincuentañeros y los tipos estaban más arrugados que la leche.

_Y tú

_Más arrugado que ellos. Y una tipa que conocí hace un pila de años estaba allí.

_Es normal, en esas fiestas la gente corroída y sin tregua ve el paso del tiempo en los demás    –agregue sin saber a cuento de que me había llamado después de 10 años para contarme una historia sin final. Le observe mejor, sus botas de caña tres cuartos bordadas al estilo vaquero se deslizaban debajo de un tejado forrado en piel y bordado con tonos rojos y florecillas. De lo que sabía de el –por correos y las redes sociales- no le había ido mal. Vendía y diseñaba ropa y en la comarca su nombre era muy conocido, como en los traseros de media Barcelona, era Ron Carey, un nombre un poco tortuoso pero pegadizo. –Le mire y dijo:

_La tipa ¡fue para mí un flash! hace años y ahora a lo mejor está casada y feliz

_La gente también es feliz –agregue

_Y eso me hizo pensar

_ ¡vaya! –dije siguiendo su pista

_ Estos mariconcetes pequeño-burgueses no dan abasto en sus sabanas originales de lino y sus escapadas al Caribe y sus vinos peleones de tinto los fines de semana –agrego Ron. “¿A qué venia esa fraseología marxista en estos tiempos?” -pensé y pregunte:

_ ¿Y tú no crees que esos tipos no han peleado bastante por  amarse con torpeza o con sencillez en camas de lino?

_Si, tal vez -dijo. Es en mi caso la historia. He saltado de una a otra y he acabado traspuesto de infelicidad

_A lo mejor tu felicidad no es la de ellos. Es más movida. Más llena de contrastes. ¡Qué narices! -Un lunes y de consejero espiritual.

_Ves aquello -me dijo y señalo un yate mega gigante. Es mío, y allí meto a gente para que se destornille cada tanto. Y cuando se han ido me convenzo a mí mismo que si lo lleno varias veces más al final un día obtendré un cierto descanso.

_Pero ¿tu querías esto no?

_Yo quería ser un pequeño burgués con mi chica y un nieto o dos -dijo

_Aun estas a tiempo -le insistí

_Pues preséntamela

_ ¿A quién?

_A la que ayer tarde vi. Vivian R., tú la conoces -agrego

_Pero ¡si tiene 55 años! Lucas Boy estaba sorprendido ese tipo de pantalón bordado quería quedar con una ama de casa normal. ¡Imposible! Había amores antiguos y muertos que nos regresaban, año tras año, pero eran tan solo eso, un estilo, un silencio, una tarde. A veces nos aferrábamos a estos soplos de vitalidad juvenil como un remedio ante las decisiones que no nos habían llevado a buenos resultados. Le mire e intente convencerle y el insistió, quería hablar con aquella tipa que este domingo había visto cerca y a años de su vida. Marque un número de móvil y le invite. A los 10 minutos estaba allí. Ella sorprendida, le saludo. Mi ex esposa se sentó sin saber a cuento de que estaba allí. El tipo garabateo con los dedos en la mesa y la situación incómoda se desarrolló rápidamente: “Tu eres; si ayer te vi, pero no me atrevía saludarte; yo tampoco –dijo él y agrego y hoy ¡mira que sorpresa! ¿Vives en Sitges? ¿y tú? En Barcelona –respondió él. ¿Vendes moda? Hago moda –dijo él. Luego ella se animó:

_Hacía tiempo que deseaba hacerte una pregunta. El tipo se echó hacia atrás y escucho:

_ ¿Porque nunca me llamaste?

_No se –respondió Ron Carey. Siempre me he preguntado el porqué. Quizás era un torpe que ansiaba otras cosas y no una vida de clase media. Ella le miro, se sonrió y dijo:

_ ¡Es una jodida estupidez!

_No –dijo el tipo intentado excusarse.

_Luego de tantos años -dijo ella y agrego- una mañana uno se despierta pone la lavadora, barre su piso y su ex marido le llama por el móvil para decirle que una viejo amor está allí pidiendo confianza, o calor, o inclusive alguna escena de mantequilla estilo Último Tango. ¡Es muy fuerte!

_Solo quiero que hablemos unos días. Se veía que tenía el corazón abierto y en sus manos un sueño aun latía. Ella dijo. Que iba a decir ella, una mujer dura –yo le conocía- , de sabores castaños, de amplia risa y modelada silueta construida con pan y aceite. Diría, ya estaba en mi cabeza su respuesta, rebotaba, daba saltos.

_No –al final respondió. Ahora estoy sola y me procuro algún sueño que dura días. –Se levantó y me dio un beso en la mejilla. Para Lucas Boy esa mujer que se alejaba era pura dinamita, para este paleto de pantalón rosa, un sueño.