
By juan re-crivello
El tío calvo que hacía de psicólogo paso por una calle estrecha cerca de las dos de la madrugada, es posible que nadie viera su rastro, o que aquella membrana de salvación que todos los humanos recitamos cada tanto fuera en su contra. Y de frente se topó con Brenda y Bronco Newman. ¿A dónde iban? -pensó Marc Merot, pero ellos tenían la misma pregunta en su boca. Calle del caballo y del crack, de muertes violentas y de ácido para fracasados ese no era un lugar para un profesional de la medicina y les dejo boquiabiertos, de repente eran ellos los que deseaban una respuesta de un tipo que hablaba poco y patinaba mucho. Las gotitas de sudor de su frente alargada saltaron más de lo normal y aquel vivo rojo de sentirse en infraganti le llevo a decir:
—Tomamos una bebida —de azúcar con malta agrego. La línea divisoria del barrio bueno y del barrio que deseaba vivir del trabajo estaba a doscientos metros, luego desde allí un bar cercano de cafetería de aquellas de los 50, donde los animales humanos y los frikies se sientan por igual. Esos territorios llenos de una coexistencia plagada de intercambios para tribus que se olfatean, se observan y a veces se intercambian favores. Era el martes. Dentro de algunas horas estarían los tres en el círculo mágico de los AA. Al entrar una mesa libre y mucho bullicio. Cada mesa era un espectáculo. Los dos gays del comienzo, los tres cabezas rapadas del medio, la señora llena de té y masas que olía a loción de sexo, el cura y su amigo que predicaban un cuento diferente durante el día y blandían su sexo en busca de satisfacción en la noche y, un guitarrista boquiabierto de tanto sarao que cobraba por cantar melodías descompuestas. Ante lo cual, Brenda dijo: “aquí comencé yo, con ropa ligera y mucho impulso rockero” y, es verdad una serie de tipos le solicito un autógrafo y más de uno le beso en la mejilla, pero la noche era más intensa para los tres y la mesa de sillones altos forrados en tela roja que escogieron, le protegieron. Fuera, detrás de ese amplio cristal, se veía una gasolinera en la esquina y una calle rellena de fobia. De mucha fobia a los de la NYDP, los tipos de los coches azules de las series de televisión que ve el mundo entero. El calvo debía hablar, así lo pensaba Bronco y le haría saltar una vez tuviera su chocolate en la mesa, porque había pedido eso, un chocolate caliente con masas, y ellos una cola y dos caprichos, que habían bautizado a un huevo encima de un trozo de pan con buena pimienta.
—Os debo una disculpa –dijo el calvo. Vengo por aquí para ver si encuentro a un amigo. Desapareció hace tiempo, participaba en el anterior programa y me enamore de él. Desde aquel día tres veces a la semana vago sin rumbo. Por ello en una sesión llegue con un ojo morado, o hace unos días con aquellos cortecitos de hoja de afeitar. Cuando me canso vengo al Rodrigo´s bar o uno más abajo que está abierto hasta las 9 de la mañana, de nombre insulso en español, al que no sé lo que significa: “múdate de piel”. Bronco Newman rio de buena gana, el nombre del bar explico era una buena lección para un psicólogo y su búsqueda de su galán.
—En Cuba –dijo- las novelas que vemos están hechas en Venezuela y los galanes, los machos son amanerados y tiesos. Llevan siempre unos peinados con laca que les hace parecer como los boy scauts, aquellos que dicen: “siempre listo”.
—Así era –dijo Marc Merot. Era de aquella zona. Se peinaba con una mezcla de brillantina y crema de ajonjolí que preparaba con una receta de su abuela, luego lo guardaba en un bote azul con piedrecitas de colores, y el cabello le quedaba tieso y brillante que al mirarle no me resistía.
—Pero él se marchó así como así, sin más –pregunto Brenda
—Fue una mañana, antes de irme al trabajo, le deje su taza de leche con pan de ajo y le rogué encarecidamente que no faltara a la sesión. Cuando regrese tenía una carta, o mejor una hoja de papel con solo una x –bien grande- en el centro. Y la sacó del bolsillo, arrugada, sin más que un gran garabato en el centro, eso sí escrita con lipstick (1).
—Y porque en lipstick –pregunto Brenda
—No sé –respondió M Merot. Bronco más rápido y sensual agrego:
—En mi Cuba escriben así, siguiendo la tradición de las telenovelas. A una carta de desprecio la escriben en lispstick para mostrar que sexo y rechazo van unidos.
— ¡Muy heavy! -dijo Brenda. El psicólogo se revolvió en su silla y con un lápiz escribió en la misma hoja sexo=rechazo, luego la doblo y la guardo en su bolsillo, para decir: “lo del sexo me parece muy bien, pues él era muy cumplidor, ahora lo del rechazo no me lo puedo explicar”. Y desolado se hundió en el sillón, fuera había comenzado a llover y el calor húmedo hacía estragos en su calva. Bronco y Brenda desolados ante su fatal angustia no sabían que decir, se animó el cubano, pero tal vez con el riesgo de no mejorar:
—En Cuba –y venga con Cuba pensó el calvo, las telenovelas hablan del rechazo como una maquina ante la mierda de… responder sin ganas.
—Brenda dedujo: ¿sin ganas? Eso tal vez es lo que nos quiere decir, su tipo estaba ocupando su vida con sexo fácil y nada más –y agregó- ello me recuerda una canción que decía, y de viva voz comenzó a cantar una estrofa seguida de otra, lo que llevo el público a mirarla. La última pausa le libero con un párrafo:
Cuando venga por mí, estaré preparada
Le lavaré los pies con mi pelo si lo necesita
Lo perdonare cuando su lengua
mienta a su cerebro (2)
El público aplaudió y aquello enloqueció. Los tres se pusieron de pie y Brenda y Bronco perdieron de vista al psicólogo. En esas apreturas Bronco grito en voz alta: ¡Dios es un impostor! y la muchedumbre se abalanzó sobre ellos en una rara reacción ante una afirmación provocadora, los golpes les derribaron hasta regresar la calma. La nube formada se estiro hasta cada tribu que pareció retomar a su propia libertad. Los dos decidieron salir. El garito siguió en su sitio y marcharon hasta el bar “mudate de piel”. Casi en una esquina, lleno de colores verdes y pinturas era un puro “hardcore” de gente que sorbía líquidos creados por el artista de turno metido detrás de una chaqueta tubular que agitaba una coctelera donde metía de todo y al que pidieron sin alcohol. En la mesa asignada por un turbio tipo lleno de nalgas al aire y ojos con dos recipientes azules les dejo allí tirados y decidieron escuchar la música que ahora se llevaba, donde Dios era negado y elogiado desde la angustia de aquellos que caen al vacío.
Nota y traducción
¿Jesús salva o Dios es un impostor? Nombre de dos módems diferentes de Nueva York y es una inspiración del artículo que lo menciona en El País Semanal: “Mi WIFI se llama Pepita”, cuyo autor es Karelia Vázquez
(1) Gay slang abbreviation for “androgynous dyke.” A lesbian who is neither “lipstick” or “butch”, ie., neither overly masculine or feminine. The term “andro-look” and simply “andro” are also commonly used. O “lipstick”: barra de labios
(2) “Cuando venga por mí, estaré preparada
Le lavaré los pies con mi pelo si lo necesita
Lo perdonare cuando su lengua
mienta a su cerebro Aún después de tres
veces, me traiciona” Lady GaGa Nombre de la Cancion : Judas

by juan re-crivello





