¿Jesussaves o Godisfake? -serie New York-

By juan re-crivello

El tío calvo que hacía de psicólogo paso por una calle estrecha cerca de las dos de la madrugada, es posible que nadie viera su rastro, o que aquella membrana de salvación que todos los humanos recitamos cada tanto fuera en su contra. Y de frente se topó con Brenda y Bronco Newman. ¿A dónde iban? -pensó Marc Merot, pero ellos tenían la misma pregunta en su boca. Calle del caballo y del crack, de muertes violentas y de ácido para fracasados ese no era un lugar para un profesional de la medicina y les dejo boquiabiertos, de repente eran ellos los que deseaban una respuesta de un tipo que hablaba poco y patinaba mucho. Las gotitas de sudor de su frente alargada saltaron más de lo normal y aquel vivo rojo de sentirse en infraganti le llevo a decir:

—Tomamos una bebida —de azúcar con malta agrego. La línea divisoria del barrio bueno y del barrio que deseaba vivir del trabajo estaba a doscientos metros, luego desde allí un bar cercano de cafetería de aquellas de los 50, donde los animales humanos y los frikies se sientan por igual. Esos territorios llenos de una coexistencia plagada de intercambios para tribus que se olfatean, se observan y a veces se intercambian favores. Era el martes. Dentro de algunas horas estarían los tres en el círculo mágico de los AA. Al entrar una mesa libre y mucho bullicio. Cada mesa era un espectáculo. Los dos gays del comienzo, los tres cabezas rapadas del medio, la señora llena de té y masas que olía a loción de sexo, el cura y su amigo que predicaban un cuento diferente durante el día y blandían su sexo en busca de satisfacción en la noche y, un guitarrista boquiabierto de tanto sarao que cobraba por cantar melodías descompuestas. Ante lo cual, Brenda dijo: “aquí comencé yo, con ropa ligera y mucho impulso rockero” y, es verdad una serie de tipos le solicito un autógrafo y más de uno le beso en la mejilla, pero la noche era más intensa para los tres y la mesa de sillones altos forrados en tela roja que escogieron, le protegieron. Fuera, detrás de ese amplio cristal, se veía una gasolinera en la esquina y una calle rellena de fobia. De mucha fobia a los de la NYDP, los tipos de los coches azules de las series de televisión que ve el mundo entero. El calvo debía hablar, así lo pensaba Bronco y le haría saltar una vez tuviera su chocolate en la mesa, porque había pedido eso, un chocolate caliente con masas, y ellos una cola y dos caprichos, que habían bautizado a un huevo encima de un trozo de pan con buena pimienta.

—Os debo una disculpa –dijo el calvo. Vengo por aquí para ver si encuentro a un amigo. Desapareció hace tiempo, participaba en el anterior programa y me enamore de él. Desde aquel día tres veces a la semana vago sin rumbo. Por ello en una sesión llegue con un ojo morado, o hace unos días con aquellos cortecitos de hoja de afeitar. Cuando me canso vengo al Rodrigo´s bar o uno más abajo que está abierto hasta las 9 de la mañana, de nombre insulso en español, al que no sé lo que significa: “múdate de piel”. Bronco Newman rio de buena gana, el nombre del bar explico era una buena lección para un psicólogo y su búsqueda de su galán.

—En Cuba –dijo- las novelas que vemos están hechas en Venezuela y los galanes, los machos son amanerados y tiesos. Llevan siempre unos peinados con laca que les hace parecer como los boy scauts, aquellos que dicen: “siempre listo”.

—Así era –dijo Marc Merot. Era de aquella zona. Se peinaba con una mezcla de brillantina y crema de ajonjolí que preparaba con una receta de su abuela, luego lo guardaba en un bote azul con piedrecitas de colores, y el cabello le quedaba tieso y brillante que al mirarle no me resistía.

—Pero él se marchó así como así, sin más –pregunto Brenda

—Fue una mañana, antes de irme al trabajo, le deje su taza de leche con pan de ajo y le rogué encarecidamente que no faltara a la sesión. Cuando regrese tenía una carta, o mejor una hoja de papel con solo una x –bien grande- en el centro. Y la sacó del bolsillo, arrugada, sin más que un gran garabato en el centro, eso sí escrita con lipstick (1).

—Y porque en lipstick –pregunto Brenda

—No sé –respondió M Merot. Bronco más rápido y sensual agrego:

—En mi Cuba escriben así, siguiendo la tradición de las telenovelas. A una carta de desprecio la escriben en lispstick para mostrar que sexo y rechazo van unidos.

— ¡Muy heavy! -dijo Brenda. El psicólogo se revolvió en su silla y con un lápiz escribió en la misma hoja sexo=rechazo, luego la doblo y la guardo en su bolsillo, para decir: “lo del sexo me parece muy bien, pues él era muy cumplidor, ahora lo del rechazo no me lo puedo explicar”. Y desolado se hundió en el sillón, fuera había comenzado a llover y el calor húmedo hacía estragos en su calva. Bronco y Brenda desolados ante su fatal angustia no sabían que decir, se animó el cubano, pero tal vez con el riesgo de no mejorar:

—En Cuba –y venga con Cuba pensó el calvo, las telenovelas hablan del rechazo como una maquina ante la mierda de… responder sin ganas.

—Brenda dedujo: ¿sin ganas? Eso tal vez es lo que nos quiere decir, su tipo estaba ocupando su vida con sexo fácil y nada más –y agregó- ello me recuerda una canción que decía, y de viva voz comenzó a cantar una estrofa seguida de otra, lo que llevo el público a mirarla. La última pausa le libero con un párrafo:

Cuando venga por mí, estaré preparada

Le lavaré los pies con mi pelo si lo necesita

Lo perdonare cuando su lengua

mienta a su cerebro (2)

El público aplaudió y aquello enloqueció. Los tres se pusieron de pie y Brenda y Bronco perdieron de vista al psicólogo. En esas apreturas Bronco grito en voz alta: ¡Dios es un impostor! y la muchedumbre se abalanzó sobre ellos en una rara reacción ante una afirmación provocadora, los golpes les derribaron hasta regresar la calma. La nube formada se estiro hasta cada tribu que pareció retomar a su propia libertad. Los dos decidieron salir. El garito siguió en su sitio y marcharon hasta el bar “mudate de piel”. Casi en una esquina, lleno de colores verdes y pinturas era un puro “hardcore” de gente que sorbía líquidos creados por el artista de turno metido detrás de una chaqueta tubular que agitaba una coctelera donde metía de todo y al que pidieron sin alcohol. En la mesa asignada por un turbio tipo lleno de nalgas al aire y ojos con dos recipientes azules les dejo allí tirados y decidieron escuchar la música que ahora se llevaba, donde Dios era negado y elogiado desde la angustia de aquellos que caen al vacío.

Nota y traducción

¿Jesús salva o Dios es un impostor? Nombre de dos módems diferentes de Nueva York y es una inspiración del artículo que lo menciona en El País Semanal: “Mi WIFI se llama Pepita”, cuyo autor es Karelia Vázquez

(1)   Gay slang abbreviation for “androgynous dyke.” A lesbian who is neither “lipstick” or “butch”, ie., neither overly masculine or feminine. The term “andro-look” and simply “andro” are also commonly used. O “lipstick”: barra de labios

(2)   “Cuando venga por mí, estaré preparada
Le lavaré los pies con mi pelo si lo necesita
Lo perdonare cuando su lengua
mienta a su cerebro Aún después de tres
veces, me traiciona”  Lady GaGa Nombre de la Cancion : Judas

Los de TNTe buscan el t´tulo para su nuevo libro

De los autores de TNTe se trama algo. Lo veo, Toni Cabrera (ilustrador) se marcha este viernes a Finlandia -seis meses- el pais se desangra, Carles Hernandez (ilustrador) sigue en la maravillosa Vilanova y Juan re-crivello (escritor) marea la perdiz con unos cuentos que resolveran el enigma, ¿serán aquellos cuentos que deseariamos leer a nuestros hijos pero nos leiamos a nosotros? Piolin, ese lindo gatito, el Coyote y otros. Como siempre el proyecto no lleva nombre; queridos lectores ¿se atreven a bautizarlo?

Nota:

No se aceptan sinonimos de material explosivo.

Amamos

by juan re-crivello

Amamos la literatura –y la vida

Amamos el frio papel arrugado y bello –y le soltamos con desdén

Amamos a nuestros amantes –y les aburrimos con nuestra lengua en sus cuerpos

Amamos a la Republica de las letras –y le derruimos en la tele efímera y llena de llantos

Amamos a nuestros hijos –y ellos nos aman

Amamos esa bella tarde neutra y astuta –y ella nos silencia.

Los genes de mingo, poesía no publicada. Juan re-crivello

Oscar Bor y Buenos Aires

By Gianni Alegra imagen & Juan re-crivello texto

Pueyrredón 23. Esa era la dirección en que Oscar Bor concertaba sus citas. Una calle ancha, de las miles que tiene Buenos Aires, con aceras que se utilizan para navegar o vender Frankfurt al caer la noche. Esta ciudad está dormida, cuando los inquilinos palidecen a final de mes. Allí todo el mundo fisgonea a su vecino, o descubre que la alcantarilla es un sub-mundo parecido al exterior. Oscar Bor acostumbraba a fumar un cigarrillo detrás de otro, Chesterfield King Size, lo compraba en un Kiosco a la vuelta de su casa y camino del trabajo solía parar en un bar de la esquina, un café de nombre raro: “Filogonio”. Casi antes de dar las 22 de la noche. Era su ultimo café, luego un garito en un sótano y una orquesta de nueve músicos para que él, quien cantaba para los turistas, que invaden la ciudad en estos días. Pero en su cabeza no había más que la tormenta sentimental que le invadía. María O. una espléndida morena de atrevidas formas quien salía con él desde hace ¿uno?, ¿dos? meses. ¡Es que todo había ido tan rápido! Que no se atrevía a considerar si seguían o no esta aventura. Antes de pagar extrajo un papel de su bolsillo del pantalón:

“¿Te veré esta noche? El día se alarga de tal manera que no puedo apartarte de mi interés. Todo me refiere a ti. Todo recuerda los tres cuartos del alma donde resides”

María O

_ ¡Muy fuerte! -dijo en voz alta. Siempre había pensado que sus anteriores amores eran un recuerdo vano y suave ante la intensidad de esta comedia que le tocaba vivir. Se llevó la mano a su nariz. El perfume era una huella, y esta le acercaba a aquella intensa noche donde cada muslo cometía un exceso y donde él aparecía como un alegato al miedo o a la osadía. Recordó un segundo una estrofa de su tango preferido:

Corrientes 3, 4, 8,

segundo piso, ascensor.

No hay porteros ni vecinos.

Adentro, cocktail y amor.

Y pudo pensar, que la mezcla de deseos y la llamarada que aparecía de madrugada al regresar a aquel piso donde no podía escapar  diariamente. Y, sonó su móvil

_Hola –dijo

_ ¿Vendrás de noche? ¡Como siempre! –preguntó ella.

_Si

_Hoy hablare con F S y le explicare que ya no puedo más. Le diré –agrego ella- que no voy por casa desde hace seis días por este amor que nos consume. ¡Qué nos pasa! –su exclamación fue un eco para Oscar, y escucho: Cada día es una nueva prueba que nos somete. ¡Cada día!

_No sé –la irregularidad de su respuesta le hizo agregar: a veces pienso que la cita es un malefició, nos incluye en la noche y luego perdemos esa regularidad que da la claridad de la vida cotidiana. Físicamente ¡estoy muerto! Llevamos noche tras noche envueltos en un atractivo sensual continuo que ¡joder!, parece no acabar.

_Nos recuerda al tango –dijo ella y rio con fuerza. Para agregar. ¿Es un bucle? Es un espacio –y agrego en tono explicativo-, donde lo físico, la bruma, la fragancia, los silencios, la voz que proyectamos, o esa ternura que descargas en mí. ¡Oh Dios!

_Esta noche –dijo el- cuando cante, proyectare un misterio que dejara a las almas de los noctámbulos… al lado del deseo. Les empujare a ese sentimiento que cada giro de esta música sensual nos provee… de un espacio único; donde ellos se aprietan; se perdonan; sus infidelidades o sus olvidos.

_Estaré –dijo ella- como cada noche ¡contigo!

_Como cada noche -repitió él y colgó. Oscar Bor se puso de pie, subiría por esa calle rellena de adoquines para torcer a la tercera, ver el Obelisco de costado, y romper cada celda diminuta donde su pie se mojaría al contacto con la acera. Estaba comenzando a lloviznar, Buenos Aires cambiaba de cara, llenaba su barriga de melancolía y los tangos que cantaría -dentro de una hora- serian amargos, sensuales, llenos de apetito por amor y sexo.

“Casi una vida” –dijo, -y giro para entrar a su club.

 

 

Bio de Alegra y Re-crivello:

Gianni Alegra

Gianni Allegra (Palermo, 5 luglio 1956) è un pittore, illustratore e autore satirico. Le sue prime opere compaiono sulla rivista I Siciliani diretta dal giornalista Giuseppe Fava, una delle troppe vittime della mafia. In seguito collabora con il quotidiano palermitano L’Ora per poi approdare, nel 1985, alle riviste nazionali Comix, Linus, L’Unità, e dal 1989 su Avvenimenti e soprattutto Cuore e poi su Tango e Smemoranda. Dal 1999 disegna quotidianamente la vignetta per le pagine della cronaca di Palermo del quotidiano La Repubblica.

La sua vasta produzione satirica è raccolta in sei libri (“I gattopardi”, 1991; “La prima repubblica non si scorda mai”, 1995; “Centonove vignette”, 1996; “Poveri ma brutti”, 1998; “Lo statuto dei disoccupati”, 2000, “L’isola di Cuffaro”, 2004) ed nel Cd-rom “Contro la mafia a vignette”, 1999, con il quale ha vinto il premio per la satira politica “Pino Zac” a Forte dei Marmi.

Allegra è autore anche di intriganti storie a fumetti (graphic novel, come si dice oggi). Con lo scrittore Marcello Benfante ha realizzato la fiaba noir “Ballata triste della città dei topi”, per i tipi di Coppola editore ( 2004). Di particolare interesse è il volumetto “Scorci e squarci”, nato come progetto pittorico in mostra a Palermo nel 2004 e a Scicli nel 2005, diventato poi un libretto (Duepunti edizioni, 2004) con la collaborazione di alcuni noti scrittori e registi dell’area palermitana. Ha ultimamente realizzato per Frassinelli editore (2007) la graphic novel “Il giocatore” basata su uno script della regista Roberta Torre.

Con una bella introduzione di Bruno Caruso, “L’Isola di Cuffaro” è una selezione di strisce, pubblicate tra il 2001 e il 2004, che hanno per protagonista il governatore della Sicilia Totò Cuffaro, noto al resto de mondo come “Vasa-vasa” ed ora, dopo le ultime gesta come “cannolo man”. Ci consente di ripercorrere attraverso i colpi sferzanti della Matita di Allegra, gli eventi di una regione travolta dagli scandali, dal cemento, dalla questione mafiosa ma in ogni momento ufficialmente affidata alla “madonna” cui lo stesso Cuffaro si è e ci ha affidato. Secondo lo stile di Allegra le vignette sono popolate da animali di ogni specie: gli immancabili topi, le “cimici” intese come microspie , le “talpe” del tribunale di Palermo i “corvi” e così via. La zoofilia di Allegra non è tuttavia quella educativa di Esopo ma esplicativa e rappresenta solo i demeriti umani.

Dagli ultimi anni Novanta, Allegra porta avanti una ricerca pittorica esposta nel 1999 e nel 2000 a Palermo (“Giù per terra, niños”), nel 2000 a Milano (“Scenari urbani, commedia umana”), nel 2001 a Catania (“Corpi terrestri”), nel 2002 a Palermo (“Donne di colore”), nel 2003 a Siracusa (“Tu adesso mi vedi così”) e ancora a Palermo (“Almeno guardami”), a Milano (“Maschi e femmine”), a Catania (“Il pittore della domenica”), nel 2007 a Siviglia (Pinturas) e a Milano e a Scicli (sempre nel 2007 “Madonne on the road”). Alcune sue opere sono esposte a Londra alla Fiumano Fine Art gallery, 27 Connaught street.

 

“Madonne on the road” è indubbiamente una delle più importanti realizzazioni di Allegra, una personale di pittura, che lo ha fatto conoscere non solo in Italia ma anche all’estero. Si tratta di un racconto per immagini, un racconto che ha come fil rouge una serie di ”madonne profane”, sempre uguali fra loro, ricco di ricordi, letture, citazioni legate al suo vissuto in uno stile espressionista e magico, dai colori forti.

 

Con “Madonne on the road” Allegra esce fuori dall’immaginario isolano ed entra nel collettivo globale, quello buono però, non quello finanziario. I protagonisti, sono figure immobilizzate nell’atto di muoversi. Ossimori che si muovono sullo sfondo di metropoli senza nome, aliene e silenziose costruite geometricamente, sotto cieli violenti bianchi, blu e rosa. Accanto a loro c’è sempre una “Madonna” che guarda distaccata e ancora più lontana dalla metropoli che sta alle spalle. Le Madonne di Gianni Allegra sono figure “aliene”, figure cui tutto ruota intorno, senza alcun dialogo con chi vive immobile nella città “aliena”.

Fara Misuraca  http://www.ilportaledelsud.org/allegra_gianni.htm

Juan re-crivello

Barcelona: Nieto de emigrantes italianos, nacido en Argentina, vive y es amante de una España cálida y creativa. Autor de Poesía Maldita, Planeta Zapatero, La Iguana, Mandíbulas rotas, TNTe. Escritor y blogger.

 

TNTe entra en el TOP 100 de Amazon!

Amigos TNTe, los 21 cuentos y 16 ilustraciones ha entrado en el puesto 41 de el TOP 100 de libros gratis de Amazon. Las descargas le han aupado entre rivales tan duros como Oliver Twist, El Fantasma de Carterville, Sherlock Holmes, Los Viajes de Gulliver, La celestina, Robinson Crusoe, Las Flores del mal, Romeo y Julieta, Crimen y Castigo, o Charles Dickens entre otros.

Ayer prometí ponerme un diente de oro, hoy simplemente me cambiare la dentadura!

K Z Tartán –y cinco

by juan re-crivello

Pude recorrer los últimos escalones con cierto desasosiego. Detrás de la puerta del piso 15 de la Telefónica en pleno centro de Barcelona estaba la oficina de mi amigo. Era un piso franco de los servicios secretos españoles. Nunca había estado allí, por más que lo intentaba imaginar me preguntaba: ¿Cómo sería una oficina de espías y máxime de un país que no pintaba nada en la escena mundial?  Vi un pequeño timbre en el lateral, ningún cartel, ni en esta puerta ni a la entrada. Este bloque de oficinas tenía una historia singular, en mayo del 36 se habían matado a tiros los anarquistas desde su terraza y los radicales de izquierda cripto-comunistas del POUM por el poder en los días previos a la gran decisión de luchar o hacer la revolución. En su momento ganarían los anarquistas –la CNT- pero el gran vencedor seria la fuerza temible del Partido Comunista infestada de espías rusos a sueldo de Stalin. Como siempre no sé por qué razón terminaba con el tema de los espías y sus luchas detrás del poder. Se abrió la puerta. Mi amigo esbozo una sonrisa. Alto, de ojos azules llenos de vida y sentimiento, con un cabello muy corto y un cuerpo cultivado en el gimnasio parecía pertenecer a un musculito de los que salen en la tele ofertando escarceos sensuales con las artistas de moda. Pero no, era un tipo que podía estar cerca de uno en los momentos malos, como algunos días de hace 5 años al separarme de mi anterior mujer. Nos abrazamos y me hizo pasar. Al final un ventanal inmenso dejaba ver el Corte Inglés de la Plaza Cataluña y un rio de turistas. Me imaginaba una oficina de agentes cerrada a cal y canto. Dos mesas de trabajo con cuatro pantallas de ordenador por banda. Al ver mi cara de asombro dijo:

_Nos dedicamos a espiar los desarrollos tecnológicos chinos para luego venderlos a los países aliados.

_ ¿Lo vendéis a…?

_Bueno, dentro de los ingresos reservados del gobierno, usa está financiación extra que le proveemos. Lo que no hacemos es venderlo a empresas españolas, sino la prensa del país descubriría la tapadera. ¿Qué te preocupa?

_Tengo un vecino –respondí, que dice ser de la CIA y me gustaría saber si es posible confirmarlo. No podía decirle que había estado en casa de un travolo llamado Madame Miriam y al final de sus masajes me había revelado la información.

_Ven –dijo y  se sentó en uno de los ordenadores, tecleo varias veces y apareció el símbolo de la agencia. Pudo entrar en un apartado y escribió el nombre que traía en el papel: K. Z. Tartán

_Es un grado 2 –me informo girando su cara hacia mí.

_ ¿Y eso?

_Quiere decir que está en parada técnica, pero preparado para hacer una operación. Por su edad está cerca de jubilarse. Pero estos si son buenos, no se jubilan nunca –agrego. Me quede estupefacto.

_ ¿Se puede ver su fotografía? –pregunte. Mi amigo intento entrar hasta obtener la ficha completa. “Una brillante hoja de servicios” –dijo y la imprimió como si fuera una chuleta de examen del colegio. Al ver mi cara rio y dijo:

_La vida de un agente es muy normal. Tiene hijos, se casan y una parte de sus vidas está detrás de una cortina. “¿Trabajan en células?” –pregunte.

_A veces si a veces no. Había recordado a Madame Miriam y no podía dejar de pensar si esta era parte de su juego.

_ ¿Alguna pregunta más?

_Y… ¿si uno sabe de su existencia que debe hacer?  -dije con una ligera actitud de patriota.

_Nada –contesto. A lo sumo ni hacerse amigo ni pelearse, ser tan normal como ellos. Pero este tipo es de cuidado –su expresión de la cara torció hacia la gravedad-, su hoja de servicios nos indica que está durmiendo o que preparara algo.

_ ¿En mi barrio? ¿En una zona de Barcelona?

_ ¡No veo nada de extraño!, por Barcelona pasan millones de personas y se juegan millones de negociaciones, desde el cambio de tecnología, a redes de mafia, o venta de tecnología difusa. Los nuevos agentes –debes entender -y puso cara de experiencia- pueden seguir la pista a cualquiera de estos ámbitos.

_ ¿Y lo hacen desde oficinas así? Mi amigo soltó una carcajada y dijo:

_Esta oficina como dices tú, mañana ya no estará aquí. Nos movemos cada cierto tiempo. Una célula puede llegar a tener hasta 50 miembros.

_ ¡Como en las series de la tele!, ¿de aquellas que aparecen metidos en un furgón monitorizando a un tipo?

_Más o menos -y agrego-, en el caso de Barcelona además ahora está creciendo un tejido de pequeñas empresas desarrolladoras de App o programas para insertar en móviles de última generación que serán cruciales en un mundo descentralizado y en red. Nos encontraremos inmersos en una red difusa y llena de saltos o bucles donde anidaran fantasmas, enemigos o aliados. Los fantasmas serán trampas para derribarte o impedir que avances, los enemigos te decapitaran o robaran tu soft o tu idea, y los aliados brincaran contigo llenos de júbilo durante minutos u horas, luego podrán ser tus enemigos. Este genio universal que crece en el mundo de las App –y aquí está la gracia- una parte de ese gigantesco mercado,  está diseñado por jóvenes barceloneses que metidos en semilleros de empresas están pensando en el lado humano de la informática, o sea como captar, describir, resolver las necesidades de la red y luego montar algoritmos que canalicen esa cantidad descomunal de información a un precio.

_Y, ¿K. Z. Tartan se puede estar dedicando a espiar esto?

_Es posible. Deberías hacerle algunas preguntas que te puedo hacer llegar. Para descartar si esta en eso o detrás de alguna otra actividad.

_ ¿Pero no son nuestros aliados?

_La CIA no tiene aliados. Solo responde a movimientos que compensan otros movimientos.

_ ¿Un inmenso juego de ajedrez?

_Sí. Le deje, para salir a la calle, llevaba en mi bolsillo un móvil nuevo con  el que podía contactar. Al bajar por aquel desolado hangar de la Telefónica pude pasar cerca de la tienda de venta de móviles más grande de España. ¿Paradójico? Quizás, también lo era la historia de este edificio. Las horas sometidas a la batalla de la Guerra Civil convirtieron a la Republica después de aquellos días y el fin del POUM en un símil de Franco. Desapareció la democracia y fue sustituida por un gobierno infestado por rojos de Stalin que maniobraban para detener la guerra europea que planeaba Hitler, unos meses y poder rearmarse. Solo era una cuestión de tiempo –pensé, para que después en su momento se desangrara Europa. Pero, en nuestros días  un juego de infernales programitas –las App (1)-  comenzaban a inundar la red para controlar su esencia: la libertad

 

Pude ver a K. Z, Tartán en el mismo bar a las 10 de la mañana. Me invito a sentarme. Su sombrero panamá lucia brillante. En la mesa olivas una cerveza y una tostada con jamón ibérico. Pedí lo mismo y me dispuse a una charla en la que esta vez traía mis preguntas preparadas de antemano. El sonrió al ver mi cara lavada con jabón y mi camisa suelta y refrigerada con una abundante abertura en el pecho. Parecía que le copiaba el estilo, o tan solo la primavera de Barcelona tan cambiante y desigual, nos llevaba del sol al frio, dando paso de la mañana fresca a un sólido calor.

 

Notas

Global Market de la App

http://translate.google.es/translate?hl=es&langpair=en|es&u=http://techcrunch.com/2010/03/05/global-smartphone-app-download-market-could-reach-15-billion-by-2013-report/

R.K. Tartán –y tres

by juan re-crivello

_Hola. Me giré y estaba a mi lado R. K. Tartán. Llevaba el sombrero Panamá y una camisa de lino por fuera de color rosa. Sus ojos brillaban y se pidió un bocadillo de jamón serrano y un vasito de vino de Torres. Y unas aceitunas partidas y aliñadas con aceite de arbequinas. “Los sábados me gusta desayunar bien” –dijo. Eran las 10 y pobre de mí llevaba en el estómago un croissant y un café con leche. Le hubiera dicho que había estado con su amiga, la señora del trasero turgente especializada en “quiromancia-tarot-stress de soledad”, pero no me atreví. El por su parte dijo:

_Buenos goles ayer los del Madrid. ¡Joder! Y además es blanco. Ahora me dirá que el chuletilla del Ronaldo es el mejor de Europa

_Ronaldo jugo muy bien, -y agrego, este año le darán la bota de oro.

_ ¡El copón de oro! -dije. Y él me miro riendo

_Veo que eres del Barça, tenéis suerte con el Messi, pero este año está bajo de gasolina -y comenzó a comer su bocata. No hacia ruido con la boca pero el aceite le mancho la camisa y le echaron unos polvitos que tienen en los lugares finos como este. En mi caso decidí dejar el periódico y pedí un cortado, luego dije:

_Está anunciada lluvia.

_Si

_Y dicen que los turistas llenaran las playas

_De biquinis –respondió R. K. Tartán. No podía continuar sin decirle lo de su amiga y dando un rodeo pregunte.

_ ¿Siempre saca su perro a pasear a las 21:30?

_Cada día, mi tigre, si no lo hago se vuelve loco

_Su tigre, ¿se refiere al chucho?

_Mi perro se llama Sandokan, y es un perro muy listo, al salir de paseo él ya pone la dirección de la ruta y solo le acompaño. Bonita relación entre chucho y dueño –pensé- El tigre le acerca a la cueva de la tigresa y lo siguiente es un sarao cada día. El dejo el bocata y dirigiéndose a mi insistió: “mi mujer me ha dicho que ahora ya no riega con calzoncillos rojos, que cada día tiene uno de cada color” -y rio

_Si, Su mujer es muy observadora, el otro día fui al Condis y por una compra mayor de 50 Euros regalaban bragas o calzoncillos y cargue con una docena. Y son buenos. De primera, aun esta la oferta esta semana, puede aprovecharla, aunque Ud. no utiliza manguera –y reí sin desconsuelo. El viro su sombrero panamá y bebió el vino y acabo con su bocata para pedir un café con abundante güisqui -luego dijo:

_Le voy a confesar algo y se acercó hasta mi: cada día que salgo doy un paseo y…

_ ¿Y qué?

_Y voy a una casa donde me hacen unos masajes de fábula. Aquello ya era la re ostia, este puto señor bananero presumía de ir a un sitio sin pagar. ¡Qué narices! En ese momento sentí que mi voz interior me decía “deja esta relación tan estúpida y vana, tan llena de miseria y mentiras. Plántale en la cara a este tipo, que sus presuntas insinuaciones son estúpidas imaginaciones masculinas. Pero no pude y respondí:

_ ¡Que le aproveche! Y pague y me marche. Al salir una llamada de teléfono me distrajo. Ponía numero privado, normalmente no atendía esas llamadas donde siempre te querían vender, o un cambio de compañía de teléfonos, o una cita con el horóscopo, o como aquel día una manifestación de autónomos agobiados con la crisis, y dije “hola”

_Me ha dado su teléfono un amigo suyo. “¿Quién?” –pregunte.

_R. K. Tartán. ¿Se acuerda de mí?, soy Madame Miriam. Quien atiende el stress de soledad. El otro día, echando cuentas sobre su visita tan particular, le comente a su amigo y este me explico que Ud. solía regar con calzoncillos rojos ¡cada día! Y eso no estaba bien, y me recomendó le llamara, con una primera consulta gratis, que él le invitaba.

_Señora yo

_Le parece bien el jueves a la noche, es un horario que tengo libre y cuando Ud. regresa del trabajo puede pasarse. Su amigo me aconsejo ese horario al verle dar un paseo hace unas noches.

_Señora yo. “Le espero” –y colgó. Estaba fastidiado el tipo del sombrero panamá y su perro Sandokan me la había jugado. Que podía hacer en la casa de un travesti raro y extraño, que se ocupaba del futuro –por decir algo- con unos labios carnosos y una silueta que al caminar bailaba de manera insinuante y con aquellos senos inflados que al atravesar la calle todos se daban vuelta. Es que ¡ahora recuerdo!, a ese travolo lo había visto comprar el pan en la misma panadería que tengo a mi amiga. Decididamente me marche a comprar el pan, pero, ¿cómo preguntaba por el travolo? Entre y pedí “una barra de pan, de aquella blanquita y sin sal”.

_ ¿Ahora sin sal? -pregunto mi panadera

_Si –respondí, el médico me ha dicho que rebaje la sal para mejorar la circulación y bajar mi tensión. Y mire hacia un lado, un cartel ponía Madame Miriam y su teléfono. Pregunte con disimulo.

_ ¿Una madame? Mi mirada y la risa suave propiciaron que la panadera sonriera, y sus ojos brillaran, para decir, “no sé qué pasa en este barrio pero a los hombres les ha dado por saber sobre su futuro. Ya conozco a varios que van a verla. ¿A Ud. le interesa el futuro?”

_ ¡Oh no!, no Y ella continuo: “esa señora es muy rara cuando viene a comprar el pan, sus tacones de aguja del 15 y sus abundantes movimientos ponen la cola recta y a la espera”. Y agrego “las ricas sorpresas usan tacos de aguja” riendo descarada. Asentí con la cabeza y me marche.

R. K. Tartán -y dos

by juan re-crivello

Pude presumir de conocerle y haber estado en la misma barra, pero aquel regusto amargo cuando el tipo no paraba de preguntar por mi calzoncillo rojo me hizo irme y molesto, y, al día siguiente me llevo hasta una fuente de información segura y fiable. Mi panadera estaba sola, ese día “se vendería poco pan, después de un 1 de mayo los asalariados han bebido mucha cerveza y…” se detuvo, aquella intuición relativa al sexo de los obreros le dejaría en silencio, a lo que pensé “y ¿no será ella que anoche visito con su pareja las sabanas y hoy aun le atrae ese saborcillo del día después?

_ ¿Qué le pongo? –dijo

_Uno de aquellos que esta poco dorado y acaba en punta pero tiene poca miga.

_ ¿Una txapela? –dijo y agrego, siempre le cuesta encontrar el nombre de los panes. Por mi parte mantuve el tipo pero venia a preguntar respecto a mi vecino, introduje en la conversación el sombrero panamá, y réferi que algún vecino lo lleva en los días festivos, cuando los obreros sacan las pancartas de puro rojo los 1 de mayo y ella dijo:

_ ¡R K Tartán! “¿Cómo narices lo había intuido? Estas mujeres llevan unas fichas de cada comprador –pensé, y al ver mis ojos desprevenidos y cargados de emoción agrego:

_Ese tipo lleva ese sombrero pero yo le he visto salir cada día a las 21:30 a pasear el perro. ¿Quién hace eso?… cada día, y además no le vera Ud. con el sombrero puesto. Una vez me cruce con él a esa hora y olía a loción Nenuco, un aroma infantil que escondía una cara tiesa camino –me parece- de alguna aventurilla.

_ ¡No diga! Mi cara de asombro salió un poco rara, pero pude recuperarme y preguntar: Pero ¿está casado?

_Aquí lo están todos menos los perros

_Y las delgadas señoras que han quedado viudas -agregue

_Son 7. Tres rubias y 4 morenas que se montan en dos coches para bailar en el Imperator

_Pero son 7 señoras de muy buen ver. Ella se echó hacia atrás y mirándome con cierta falsedad agrego “la sangre caliente está dominada por la pintura y los aceites” –cobro y me despedí. El vecino que parecía estar alterado por mi cruzada del riego en el terrado tenia vidilla, y, si le seguía una de estas noches para ver dónde desembocaba. Decidí hacerlo el jueves, regresaba tarde del trabajo y podría enganchar la pesquisa antes de entrar en casa y no tener que dar explicaciones.

Era noche cerrada, casi 21:29, mi vecino se había adelantado. Fuimos varias calles y luego entro en un bloque de pisos del cual tuve que usar mi ingenio para que me abrieran el portal. ¿Y en que piso estaría? Espere el ascensor y salió un joven, con atrevimiento pregunte: “¿no conoce Ud. un vecino que viene cada noche con un perrito?”

“Ah sí, siempre entra frente a nuestra casa del 4to tres” -respondió. Subí y me mantuve expectante, al final del pasillo una ventana daba a la calle y un rellano me permitió sentarme, consideraba que aquello no duraría demasiado. ¿Una? ¿Dos? Sobre las 23 horas le vi salir. Ahora sabía cuál era su secreto. Y si preguntaba, Si me introducía en el foco de su secreto. Baje y compre en el Restaurante chino y volví a subir y toque el timbre.

_ ¿Quién?

_Soy del chino y le traigo el pedido

_Yo no he pedido nada

_Un señor que se marchó hace unos segundos nos dijo que le trajéramos la cena. Un ruido de llaves y la puerta se abrió. Una señora descomunal, morena, con un vestido ajustado y grandes senos pero con voz muy marcada. Quizás era un señor/señora y me sonrió. Luego dijo:

_ ¡Ud. no es chino!

_No

_Y tampoco lleva uniforme

_Los chinos no lo llevamos

_ ¿Cómo se llama? “R San Dor” –mentí de manera terrible, estaba en un fregado que no venía a cuento, que había comenzado con un calzoncillo rojo repetido ¡joder! Dije “me han pagado este pedido y nos han dicho es para mi mujer”

_Yo no estoy casada. Ni soy viuda -dijo. Ni atiendo después de las 23. Ni creo haberle visto en el pueblo. Y se echó hacia atrás encendiendo un cigarro que llevaba en la mano. La luz de su mechero me dejo ver unos ojos negros y unos labios llenos de plástico que sobresalían dando a la sesión, ¡horror!, a nuestra entrevista, un aire mundano que me llevaba a un territorio rocambolesco. La comida del chino me quemaba el dedo derecho, la luz de esta señora me invadía medio cuerpo, su fina sensualidad ambigua despertaba en mí un carro de atracción. Y dije:

_Se lo dejo

_Bueno, aún no he cenado y lo deposito en una mesa desde donde al regresar me entrego una tarjeta que ponía Madame Miriam, quiromancia-tarot-stress de soledad.

_ ¿Me visitara? –dijo. Quise preguntar cuánto valía aquello, o si lo último, lo de la soledad de la tarjeta en letras doradas y cursiva ¿que era? “Le prometo que vengo” –respondí

_Llame antes, tengo las horas cubiertas. Antes de marcharme ella volvió a entrar para recoger algo, no me había dado cuenta, iba montada en unos tacos de 15 centímetros y su masa vital era un trasero redondo y turgente que oscilaba. Al regresar, me entrego un pote de crema, “para que su mujer se lo agradezca” –dijo. Sonreí y dije: “huele a fresa”.

_Lo preparamos para cada invierno en mi pueblo –y se despidió.

 

R. K. Tartán: Un señor de provincias

by Juan re-crivello

Lo voy a razonar, si me permiten. Los señores de provincias aman el respeto, la tolerancia y pasear el perro sin que ofenda por su tamaño. También se afeitan cada día y sueñan que su país sea reconocido por su atractivo de conservación de la naturaleza. Y, los señores de provincias hacemos siesta y vamos al médico para hablar del tiempo y aquel presidente que era malo pero le hemos perdonado.

Viene a cuento porque vi a uno de mis vecinos de los que aparece cada tanto en mis escritos. Iba con un pañuelo blanco alrededor del cuello y llevaba un sombrero de paja estilo panamá, pantalón azul Francia y zapatos blancos. Quise abordarle pero me contuve, pero al llegar a la esquina entro al mismo bar donde acostumbro a pedir la cuenta antes que me sirvan. Me puse en la barra muy cerca de él, casi me había arrepentido, cuando escuche:

_Perdón, ¿Ud. es el vecino de la casa del frente casi haciendo esquina?

_Si –dije

_A veces le veo en el terrado regando las plantas y lleva siempre un calzoncillo rojo.

_Si –dije

_No se ofenda, lo he comentado con mi mujer. Ella asegura que Ud. solo tiene uno para regar y se lo coloca en aquel cuartito de la lavadora a la mitad de su finca, y, yo reniego de ello y he llegado a apostar -con ella-porque es una manía de las que tenemos los hombres, tal como llevar el mismo pantalón, protestar si llueve, criticar al gobierno, quemarnos la lengua con la sopa, o visitar el cementerio para ver si nuestros muertos están allí y salir apesadumbrados.

_Y hablar de mujeres blondas y llenas de atracción sexual –agregue.

_Eso, eso –dijo y prosiguió. Pero volviendo a sus contenedores –y una sonora risa se le escapo, lo que llevo a que su pañuelo blanco se entreabriera. Por mi parte un poco cortado por la situación intente enmendar aquella imagen y argüí: “los uso porque tienen una abertura entre las piernas y en verano –que es cuando Ud. más me ve- al ser tan caluroso sudo menos”. Pero hubiera dicho que me gusta regar siempre con lo mismo, o que aquel trapo de años es un recuerdo gentil de una abuela, o que en mi casa mando yo y siempre elijo la pieza adecuada para hacer de jardinero, pero calle y el dijo:

_ ¡Ah! ¿Y porque repite siempre?

_ ¿Siempre qué?

_El color. Ese rojo tan intenso que mi mujer recita y compara con los modelos de la tele, diciendo cosas del estilo: “mira ese tipo lleva el mismo tono que nuestro vecino al regar”, ante lo cual pregunte:

_Su mujer es esa señora que canta alguna mañana canciones de ¿Miguel Bose?

_Si -respondió, ufano. Me gusta esa forma de despertarnos antes de irnos al trabajo. Ella canta y yo preparo el café y descongelo los churros que compramos en Mercadona. ¿Y Usted?

_Yo… ¿qué? -dije y sin permitirme continuar pregunto: “¿desayuna solo, o con aquella señora de pechos tan?”.

_Con ella, con ella -dije. Ella prepara tostadas y yo me quito el calzoncillo rojo, pero, aun no hemos comprado un disco de Bose, pero podría haber respondido con un “mi señora pone las tostadas y yo mis encantos, o alegar que por las mañanas nos atrae la aventura y no importa el color de nuestra ropa interior, o que la escena de sexo y desayuno sin diamantes la repetimos cada día, excepto sábados y domingos, en los cuales el sábado compramos en el mercado y el domingo leemos revistas de cultura y mascamos chicle, pero dije: ¡buenos días! –y me marche

Nota

1) ¿Porque los hombres no podemos llevar siempre el mismo color en los entrepiernas? Y 2) Mirare su tendedero para saber los colores de los calzoncillos de mi vecino. Y 3) La proxima vez ¡que leches! me sentare lejos de alguno de mis vecinos. Y 4) El se llama R. K. Tartán. Y 5) Otro día hablare de lo que veo de este tipo, desde mi terraza.

¿Es la ficción? ¿Nos dominará con el tiempo?

by juan re-crivello

La ficción es un escándalo que crece y asedia nuestras fortalezas. Es domingo y acabo de regresar de caminar por la playa y luego nos hemos detenido en la Rambla de Vilanova. Multitud de monos humanos preparan el viaje sentimental bajo el sol. Una buena cerveza, el ombligo desierto, restos de una relación sexual con sabor a pizza de sábado, o los niños que corretean. Nada nos recuerda aquel espacio gigante y repleto de sueños que lleva el hilo de cobre en la aldea global. Un “I liked”, un viaje comprado para el próximo puente, o una señora gorda que chisporrotea sobre el canal; o un señor hambriento de fotos cuasi desiertas de piel. ¿Y la ficción? Nos devorara como dice Javier Hurtado en el otro artículo. He probado recoger trozos de textos al azar, en un inmenso collage:

“Pero el viejo ossario, duerme sin miedo, perdido en la bruma americana. Nadie ha regresado. Ni el sueño enrevesado de la Italia del 1900, ha podido permitirse más angustia que el cambio de horas. Atrás queda una sencilla materia de amor, delante la molicie de país que ha perdido la memoria”.

“Para nosotros, lo máximo era pagar el alquiler y comer en bares nauseabundos*. Era donde “iba la peña”, por usar una expresión actual. Al llegar a casa y abrir la nevera, en su interior, los restos de días anteriores se esparcían en cruel reclamo. Recuerdo que habíamos tenido un pollo sin congelar y tiritando varias semanas. ¿Castigado quizás? Y adorábamos salir a escuchar música y hablar. Horas muertas, que se estiraban bajo la negra noche franquista, agrietada, pero incómoda del Café de La Ópera, que, por cierto, cerraba a la una

“Aunque creo que el café de los sabores intensos, sólo era posible encontrarlo, en una pequeña tasa llena de mugre y un poso intenso, en los bares cercanos de la estación de tren en Atenas. Los griegos habían vuelto a la vida con la expulsión de los turcos después de cuatro siglos, pero no se habían podido quitar de encima este brebaje, con poca agua y marcado acento asiático. Al llevárselo a la boca, uno sentía un conato explosivo de pólvora y pimienta que le destrozaba. No era posible repetir. Pero sí era indicado detenerse a observar el tiempo de estos parroquianos lentos, llenos de amarga ironía

“Es en este punto, cuando la realidad se entrecruza con el relato, pero no posee el gancho de aquel. Hace unos días, salió en la tele. Un hijo mato primero a su madre dándole en la nuca con un bate de beisbol, luego a su padre pegándole en la cabeza con el aparato de televisión. Luego, salió a la calle y se auto- denunció: ¡he hecho algo muy malo! Nada en comparación al atrevimiento y la descripción de un buen escritor. Por ello los cacos, los ladrones de historias, ni siquiera debemos robarlas. Ellas se mueven con velocidad e injusticia en nuestra imaginación.

En todos ellos, artículos publicados en el año 2008, la ficción se presiente y desborda. Solo han pasado unos años y cada uno de nosotros se atrevería a remontarse a más tiempo hacia atrás o hacia delante, como un barco lleno de cadáveres humanos que ha perdido el control y vaga solitario con su  capitán aburrido de esa ruta sin puerto. La ficción es un camino que nos invita a visitarle, y del cual millones de escritores entran y salen cada día para ser testigos de una mancha de sangre, o de pintura en una solapa de lino que dará comienzo a una nueva… historia.