By Juan re-crivello
Víctor Brown sabía que detrás de la cornisa antes de girar por el viejo camino que lleva al acantilado con vista al mar, siempre dejaban allí un paquete. Ese día antes de salir de casa un intercambio con su hermano le previno
_ ¿A donde vas? –pregunto su hermano.
_Caminaré hasta casi cerca de la cornisa
_Allí ellos dejan siempre sus cosas
_Ya lo se. Hoy me lo llevare –respondió Víctor B
_ ¿Y?
_Lo venderé por mi cuenta
_Aquella gente no se va de chiquitas –insistirá su hermano. Tienen muy mala leche y te buscaran.
_ ¿Como? Si no saben que he sido, ni intuyen que el sacerdote del pueblo se lo quedará.
_Pero deberás venderlo y te…
_Para eso cuento contigo –dijo el sacerdote Víctor Brown
_Tu estas… “Hace días que le doy vueltas al tema –volvería a insistir Víctor, de ellos pasa por la comarca un paquete diario y no tenemos ni para arreglar la Iglesia.
_Los que confiscan son comunistas –dijo su hermano para agregar: “Y tú te debes a la Iglesia”
_Y a mi gente. Cuando lo tenga –miró a su hermano, lo dejare en el pajar detrás del negocio de Aristóbulo, tu lo cargas y lo haces llegar a Prince. Ya sé que me dirás que ese es un perro, pero cada domingo viene a misa y se confiesa. Él me ha dicho que sacaremos 40.000, lo suficiente para los arreglos y algún extra
_Vale -dijo su hermano. Víctor fue hasta ese descampado, el paquete estaba al lado de una roca. La cocaína pasaba por allí desde hace años. Un tal Vergara Dos Dedos la hacia circular llevándose cada vez mas al infierno, a gente mas joven. La subió al coche, antes se detuvo en el borde del acantilado, desde allí podía ver unas olas grandes y fuertes. Más lejos, es probable que alguna ciudad de América mostrara sus largas noches.
Pasaron tres días, los sucesivos paquetes siguieron su recorrido. Aquella noche, golpearon a su puerta, de un empujón Prince entro hasta caer a sus pies, llevaba la cara rota y muerta de miedo. Luego entro Vergara Dos Dedos, venia solo. Era un tipo corpulento, llevaba un sombrero con ala ancha y en cada brazo un ancla grabada al estilo Popeye –y dijo:
_Padrecito, Ud. me debe algo. Víctor sin inmutarse respondió: El paquete, tú se lo has regalado a la comarca y a la Iglesia.
_Padre… ¡cojones! Y… yo ¿que obtengo?
_Los paquetes seguirán pasando –dijo Víctor. Vergara Dos Dedos levanto un brazo señalando su cara:
#Que te den padre. ¡Que te den! –y dio un portazo#