“los amores que tuvimos y aún recordamos”

By Juan re crivello               Imagen from Kaley Silva

“Bajo del autobús, camino unos metros y pude verla de frente. La noche anterior habíamos discutido. Le bese y presentí que estábamos unidos.

Con los viejos amores nos ocurre que gravitan durante tiempo, les recordamos una y otra vez. Son nuestros compañeros de las largas etapas donde la tristeza, el drama o alguna alegría están girando en nuestro interior. No son muchos, podríamos citar uno, tres como máximo. A veces forcejean como mares interiores que nos aconsejan desde la gratitud que sentimos a esas noches frescas compartidas. Nada parece diferente si uno medita sobre aquellos días e inclusive es posible que este dispuesto a repetir paso a paso lo vivido, pero en las avenidas que se abrieron a posteriori uno descabeza una siesta y percibe que aquello iba a acabar.

¿Serian preparativos a nuestra madurez’ ¿O simples juegos donde amamos sin miedo y razón hasta agotarles?

Ella era una chica construida, guapa, compleja, de unos ojos verdes llanos y raros. Le visitaba en un saloncito previo a la casa principal, en un barrio de clase media alta. Hasta hoy recuerdo  los preparativos de la boda de su hermana y la obsesión por amueblar su futura casa al estilo ingles. G. pertenecía a esa raza de mujeres que aman la civilización y la construyen desde actos buenos. Debo confesar que se parece en algunas cosas a mi actual mujer.

#La nostalgia de amores decentes y ricos es un perfume que nos impregna toda la vida#

locura y recuerdos (o ambos a la vez)

By Juan re-crivello

La acera estaba despejada, eche a correr. Un poco más adelante se podía ver el color de puntos grises en el campo. A medida que me acercaba se movían. Y casi a su lado entre grandes árboles, desparramados y perdidos estaban los enfermos.

Decir enfermo era una manera insustancial de llamar a… los locos. Con cabeza -pero alterada- muchos estaban allí desde hacía 30 años. Algunos olvidados, otros serían recordados en cada encuentro íntimo de los festejos familiares. En aquella vasta llanura se hacinaban hasta 5 mil. O diríamos que su fe en seguir viviendo les permitía vagabundear sin sentido. Pero a medida que me internaba en aquella institución aparecían los equipos de trabajo. De los que trabajaban el campo; en la panadería; o la lavandería. Una inmensa resistencia a reproducir con horarios cual hormiga, un hemisferio sanitario y dócil -incluida una escuela.

Yo solía correr por el campo varios metros hasta caer agotado en la maleza, luego me reponía e iba hasta algún grupo. Muchos se juntaban a calentar agua –al lado de un árbol y con un fuego de leña entre dos piedras,  para sorber una bebida amarga y verde que fabricaban en un potingue o calabaza en la que introducían una fina aguja de metal por el que sorbían agua mezclada de azúcar y yerba. ¡Y libaban todo el día!

Si me sentaba –eran 10 años con respecto a 40 o 50- me hacían sitio, pero la conversación se perdía o saltaba de un tema a otro. El hilo que unía la madeja era una existencia fabricada por la exclusión de la sociedad que le había internado ante los primeros brotes de rareza. Pero algunos relacionaban la venganza con la bondad o la subida de la humedad con el frio intenso de la planicie. Y otros miraban perdidos hasta un conjunto de árboles que le inflamaban de recuerdos familiares. Con el paso del tiempo su ausencia era imperfecta, a ratos estaban, a ratos parecían construir la fama de su enfermedad.

La real Academia Española le define a este estado, como: 1) privación del juicio o del uso de la razón, de los cuales observaba de manera asidua; o 2) acción inconsiderada o gran desacierto y 3) que, por su carácter anómalo, causa sorpresa. Ante lo cual sus largos espacios de silencio en esa llanura me abonaban a una gran perplejidad, y 4) exaltación del ánimo o de los ánimos, producida por algún afecto u otro incentivo. Este último aspecto a veces no le podía observar debido a que a los exaltados, los encerraban en el “pabellón de la ciénaga”, no se de donde habría escapado el nombre pero suponía una huida al pasado y una vida atada al presente inmediato.

Muchas veces regresaba en la tarde por un camino terroso y lleno de polvo que dejaba la marca en mis botas hasta que mi abuela recogía aquella evidencia. En silencio su mirada de mimbre y mi libertad producían un seco espacio cargado de historias, como la lámina de agua, el fuego prohibido, los locos del asilo, la morera del camino, o la luna apretada y blanca que nos llamaba con magia, o los más repetido un Creo en Dios Padre dicho a saltos en la noche.

#la naturaleza domina el carácter de cada humano, ciego o estéril -al perder la conciencia- ahuyentamos el pasado para vivir condenados a un presente extraño y tumultuoso#

Notas:

­-Eugin Bleuler sugirió la palabra «esquizofrenia» -en 1908, nota del autor- para referirse a una división de los procesos psíquicos consistente en la pérdida de correspondencia entre el proceso de formación de ideas y la expresión de emociones y para diferenciarlo de la enfermedad maníaco-depresiva, en donde la expresión de las emociones de los pacientes reflejan con precisión sus pensamientos mórbidos.24 Hizo hincapié en que el trastorno fundamental era el deterioro cognoscitivo y lo conceptualizó como una división o «escisión» en la capacidad mental y propuso entonces el nombre con el que se conoce el trastorno hasta hoy.23 32 Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Esquizofrenia

-Historiadores alemanes investigan el destino corrido por unos 9000 enfermos asesinados por los nazis en el marco de su programa de “eliminación de vida sin valor”. El proyecto es llevado adelante por la Universidad Libre de Berlín y la Fundación Memoria del Estado de Brandeburgo.  Más de 300.000 personas fueron asesinadas durante la II Guerra Mundial en el marco de los crímenes nazis contra los enfermos psíquicos y los minusválidos mentales. Fuente: http://elmercuriodigital.es/content/view/14803/40/

-El Cigala Corazon loco

Marilyn

Sus labios y sonrisa son universales, como lo es su profunda discordia entre sus amantes de la imagen pública y su íntima conciencia de Norma Jean. El tiempo no ha apagado esta luz que Hollywood crea para consuelo de nuestras sencillas vidas en la piel urbana. Cuando era pequeño las imágenes de la cultura católica tenían esa fuerza de espiritualidad y ausencia, dotados a su vez de sueños y martirios, en la actualidad del siglo XXI los seres de la galaxia de los mitos de sexo o deporte les han remplazado.

Marilyn sola o abandonada, gris y oscura sigue mostrando ese disgusto del ocaso de su vida, de las drogas para alejar los fantasmas, de los amantes que le escupen al despertarse sus frívolas manías, incapaces de soportar al descubrir, que se han acostado con la luz de la imaginación y despiertan con una aventurera en búsqueda de cariño.

Cruel destino espera a los mitos. Son dueños del aplauso, pero están dominados por la desdicha, por la soledad caprichosa que impone la adulación que los seres normales inventamos para vivir.

8

By Juan re-crivello

Habla desde ahí. Un territorio impreciso y elocuente. Desde un sofá, o un anémico patio infectado de gallinas. ¿Cómo puede a uno, perseguirle un niño de 8 años?. Sin mas recuerdos que la montaña ocasional de los juegos, de las ausencias, de los padres o madres prestados y con los compromisos que les obligan. Es una letanía que informa, pero obliga a decir. A contar de lo que ha sido testigo. Todo relato le tiene presente, como fértil imaginación. Si Ud. Le mete en vinagre -¡reaparece!. Si con la estilográfica le ahoga en tinta azul, ¡su pose malcriada le arma el taco!. Este soplo de lánguida presencia, antigua e impredecible, se transforma en un faro, o una cascada de fantasías.

 

¿Su nombre?

 

Le diría que esta bautizado. Pero nada vale. Los hijos de un abandono, inventan respuestas. Asumen que nadie beberá de dicho pozo. Pleno, lleno de audacia. Capaz de generar hambre, miedo y soledad.

 

8. Esa es la edad, desde la cual crece la ambición de decir. De escribir. Solo se puede agotar dejando escapar la maldición. Con… una escocido tubo de cuentos o relatos.

Sueño y ambición

by Juan re-crivello

Hace una noche, un sueño me aparecio constante y desigual, por la mañana al lado de la mesa del café insistia la imagen, se repetía cuál resumen de estas apariciones nocturnas. Dos monjas caminando en paralelo con sus cofias antiguas blancas y con sus alas suspendidas. Si uno se despierta de ese recorrido, en los jornadas posteriores buscaremos asociarles a algún elemento que nos tranquilice. He probado con algunos ejemplos.

¿Un recorrido sexual? Dos mujeres fetiche que aparecen clamando por la cuota de fantasía que todo señor de mi edad le inspira ante la decadencia física. No! he decidido desecharlo, no por atrevido sino por parecer superficial.

¿Una proxima tormenta de dudas?. Me refiero a las intimas carencias que soportamos y se vuelven diciendo: ¡verás como ahora te derrumbas! Esos territorios apartados y tristes que mantenemos con crueldad y ante los cuales la sola posibilidad del resurgir nos pone los pelos de punta.

¿Una pre-monicion?. En esto, una parte de mi familia es muy dada a utilizarlo. ¡Es como un juego de dados! Se trata de asociar la imagen a la explicación esotérica respectiva: “anoche soñe con… y pienso que va a suceder algo grave, u hoy llamará alguien con una mala noticia”.

Pero, me inclino por dos virgenes, dos vestales en la cual la clave esta en el movimiento de las alas.

He preferido asociarle con la ambición personal. La sensualidad insistente del elemento femenino late, se mueve, avisa que si no triunfan mis proyectos aparecerá para devorarme y poner fin a mi recorrido personal.

En las claves familiares que todos poseemos -en mi caso- el mito de la feminidad es el poder y el éxito. Mujeres esplendidas, sensuales, dominadas por secretos y fuerzas ocultas.

Mi Nona G, tenía la particular propiedad de sanar las enfermedades psicologicas y animicas,pero aunque no me lo confeso jamás “veia mas allá del bien y el mal”.

Mi Nona F, unia sueños y apuestas. De su planta estirada y seductora -en el silencio mágico, guardaba los secretos que muchos años -que despues en mi caso, pondría en mis relatos y ensayos.

Dos monjas -las del sueño. Dos secretos, la femineidad como saturación de lo inexplicable. Esos acertijos que duelen pero estimulan durante años. Una sombra del poder familiar que se adhiere, o un atractivo sensual de “aquello que vemos pero intuimos difícil de explicar”, o simplemente… ambición.