By Juan re-crivello

(Los 28 artículos que no me atreví a publicar en “Mandíbulas rotas”)

Han dejado de gritar todas las noches. Y de gozar. Se burlan del que tiene fiebre, del remiso a contenerse, de la bella madrugada por el cual el sol escapa. Sin valor. Aunque da luz a los últimos de la cama. ¡Todo el que salga de la norma!. Y multitud de hormigas humanas se debilitan durante días, mediocres de pan, aceite y trabajo. Cualquier desencanto es sometido a la dictadura de la palabra de moda: ¡ha perdido la motivación!. Parecería que este jarabe debe dar de sí, o le deben ofrecer a cada polifacético trabajador. Surgen dudas, oposiciones. Nos dominan perversos personajes que dan el tono vital. Luego, se reparte el pan a partir de aquella bofetada de creatividad.

Nadie lee lo negativo. Solo amamos la esfera de lo positivo. Tal cual, “el 8% asesina a su pareja con los hijos delante” (1). O, Clinton pone los cuernos a Hillary durante la campaña y esta se muestra agradable y predecible en los encuentros públicos. Es su marido. ¿O es una ciénaga de la desconfianza transformada en anillo de oro y brillantes?.

Pero es igual, la esposa del primer ministro del Ulster se rocía de amor palaciego con un joven –hijo de un ex amante, que a su vez era padre del anterior. Fábulas corporativas le titularíamos.

Nadie lee. En Italia, echan a palos a los emigrantes. En la dorada España de los centuriones socialistas, les dicen en Vic, que solo tendrán sanidad y educación tan solo los legales.

Una olla marrón al estilo marmita de Mamma italiana, funde a los vivos.

Solo quedan fuera los que arañan el sol europeo. ¡Con papeles! Nadie recuerda que dicha luz no fue suficiente a finales de los años 1880 y 1930, cuando, ¿30 millones? de europeos encontraron cobijo en América.

Los abstemios son mayoría. Los alocados individuos que alteran la historia humana, forman tan solo una minoría inestable. Nada ha cambiado.