By J re crivello

Dedico este cuento a la locura misionera de Quiroga. Posadas/Misiones/Argentina

Quiroga limpió la hoja del machete con su dedo. El callo formado desde hace años apenas notaba aquel filo. En aquella selva que conocía como la palma de su mano, la tarde comenzaba a cambiar de color y los dueños de la noche se apoderaban lentamente, primero de los ruidos, luego del color que se apagaba, para surgir una atmósfera de peligro e incerteza. Esta noche no dormiría en este foso al aire libre, no sentiría el sonido de la conversación que metían el viento cálido y las espesas arboledas en el interior de la selva tropical. Le quedaban unas horas a pie para llegar a su casa. Quiroga sentía el deseo de la cama limpia, el buen caldo y la gripa fuerte y maciza de su mujer. El deseo le vencía. El ruido burbujeante del río le invitaba a seguirle a través de su ribera. Pero, él deseaba torcer el rumbo y cortar por el monte, esquivo y lunático para sus invasores, pero corto y recto para llegar a casa.

Abrió paso con un golpe del machete y las ramas cedieron ante el vigor. Siempre que escogía tirar por el monte se dejaba guiar por el río latiendo a su espalda, luego seguía una hilera de acacias antiguas que marcaban la brecha. Muchas veces en aquella soledad se había preguntado por el origen de aquella fila amarga de flores. Un ruido le detuvo, aparto un matorral y logró ver que un cascabel aleteaba a la espera de su cliente. Rápido, dirigió su machete hacia el cuello separando el áspid de sus vértebras. El bicho se derrumbo. Quiroga cogió la víbora y le sujetó en el aire. Las membranas daban flojera a la electricidad que aún se movía en el interior. La guardo en una bolsa y marchó hacia su destino.

 

Ә ә Ө 

Ella abrió la puerta ebria de deseo. Su amante no dudo en entrar. Una tímida luz dejó entrever la cama de la sala contigua.

“¿Cuándo vuelve Quiroga?” –dijo él. Era un tipo alto, lleno de briza y malos aires, moreno, de piel cobriza y un cuerpo lleno y veteado del sol

“En dos días” –respondió, una mujer suave y de labios gruesos, pero que poseía una mirada, que le llegaba a uno al corazón para amarrarle a su vera. Ella se dobló con sus piernas elevándose alrededor de su cintura, aquel estilo se repetía, siempre se abrocharía al torso desnudo y potente del invitado. La cama vecina crujió. María empezó a lamer aquel calor violento que les unía. La habitación fue incorporando un brutal gemido, casi parecido al  que es capaz de forzar el sexo… si mordisquea carne, pelo, o rizos.

 

Ә ә Ө

La senda se ensancha dejando que Quiroga vea la luz débil de su destino. Acelera el paso y con el aumenta su bronca tos. Las ramas altas de aquellos chopos empiezan a silbar, el viento del norte les balancea. El dicho antiguo sobre este viento que aparece cada tanto recuerda año tras año, aquel empuje caluroso y continuado, el cual con el paso de los días y su repetición austera, va alterando la razón de los habitantes de la comarca. Al llegar es noche cerrada, el crujido de los pies dan en el portal, algo estrecho y vago, hecho para defender  la casa que había construido.

En el interior la loca carrera de los amantes une dos cinturas. María gime en  solitario y su amante como buen cabestro rema imaginando el fin y el comienzo; es voluble, despreocupado; quizás dominado por la sed que cualquier tipo sueña noche tras noche.

Quiroga empuja la puerta, el viento Norte entra detrás y la lámpara de kerosén colgada en el centro del comedor se desplaza. Al sentir aquel rechinar, de espasmos y sales de rabia, va a la habitación. El machete da un giro en el aire dejando caer la cabeza del amante. El pánico de su amada le muestra una mujer diferente, quien con prisa intenta quitarse la sangre. El viento norte escupe calor.

En la selva misionera los ruidos se van calmando. Cada noche confirma los sueños de sus habitantes. El espeso manto de verde corre dominado aquí o allá de los latidos incluidos en esta fiebre, en la cual la naturaleza dicta su ley cubriendo las rencillas y el viento limpia los temores, las deudas o las traiciones.

 

Ver Youtube: Libertad Lamarque cantando el tango “Arrepentida”

http://youtu.be/AF9q0o0VSFY

 

Viento Norte

El Viento Norte muy fuerte, llamado comúnmente NORTAZO, tiene en general las características de ser muy violento, aveces imprevisto y de relativa corta duración. Se da generalmente en verano y cuando se anuncia vemos una formación nubosa oscura y compacta en el Norte asociado a un aumento de la temperatura, la humedad y baja de la presión.

Links:

http://www.pantalla.info/pel/7/7728.html

película clasica

http://www.argentinaturistica.com/rnoroestenaturaleza.htm

Descripción del clima y las zonas que el viento norte afecta

http://www.asociaciongaucha.com.ar/servicios/literaturagaucha/elvientonorte.html