by Juan re-crivello

Spoglia i cor de libertà regnante,

E fascia gli occhi della providenza(1)

Erwin Panofsky nos explica que la iconología de la venda que tiene Cupido en sus ojos nos sugiere una doble interpretación, la que surge en el siglo XIV entre los poetas idealistas que subrayan el elevado amor espiritual frente a la degradante pasión sensual, en oposición a la corriente ideológica, que él bautiza como “mitógrafos moralizantes”. Dichos autores, afirman que Cupido debajo de su venda es ciego es un: “caecus (lo que) se interpreta como –incapaz de ver- (ciego en sentido literal), o como –impidiendo que vean los ojos o la mente- (oscuro, sin luz, negro): la ceguera –comporta algo negativo y nada positivo, y por ciego entendemos generalmente al pecador- para usar las palabras de un moralista medieval.(2)

Este Cupido ciego, se entronca en la tradición ilustrada a través del versículo de Jeremías que dice: “¡ay de nosotros que hemos pecado! Porque nuestro corazón es débil, y nuestros ojos están cegados”.(3)

Por ello, Panofsky afirma en esta línea de pensamiento, que esta ceguera se corresponde con otras representaciones tales como la Fortuna y la Muerte. Las tres representaciones: “eran ciegos no solo como personificaciones de un obcecado estado de la mente, o de una forma de existencia privada de luz, sino también como encarnaciones de una fuerza activa que se comportaba como una persona privada de ojos: acertaban o erraban sus golpes al azar, con independencia completa de edad, posición social y mérito personal.(4).

Durante el siglo XIV concluirán, que si la venda no estaba puesta representaba el amor espiritual y si esta cubría sus ojos era la imagen de la sensualidad ilícita. A partir del Renacimiento el motivo de la utilización de la venda perderá su significado admonitorio y tanto en una como en otra situación se utilizara al azar. Pero “la discusión entre el Cupido ciego o vidente, seguirá muy activa en la literatura renacentista”. (5)

”Si fuera ciego, para qué serviría la venda. Que tapa los ojos del niño ciego? ¿Vería menos por ello?.(6)

En el Renacimiento se consolidará la distinción entre Amor Sacro y Amor Profano, representación este último de los apetitos de la naturaleza. La victoria sobre el Ciego Cupido aparece reflejado en la alegoría de Lucas Cranach el Viejo, donde este aparece quitándose la venda y transformándose a sí mismo en el amor vidente.(7)

¿Qué ve el espectador actual en este mito?.

Debemos decir que Cupido -con los ojos al descubierto- puede ver a aquellos que ya están preparados para recibirle. El mito de Cupido se nos muestra como un reflejo social del descubrimiento del sentido del amor. La civilización –entendida como acto socializador- se amplía a través del sentimiento. Es el intercambio que entablan dos individuos, que están dispuestos a sufrir el desvarío de la razón y el sexo. Aunque también la historia de la humanidad establece una liberación consentida entre reproducción de la especie, disfrute del sexo y vínculo civilizador del amor. Este equilibrio se desnivela, cada vez más en dirección a la sensualidad como vinculo satisfactorio inmediato de la individualidad burguesa.

El niño con alas, desnudo, ciego deja paso a la visión del amor. Pero nos aparece demasiado simple e irreal ante la complejidad de los ritos sensuales de la moderna sociedad de masas.

NOTAS:

(1)Federico dell´ Amba, año 1290

(2)Erwin Panosky, pag. 153. Alianza Editorial. Año 1972

(3)Lamentaciones, versículos de Jeremías.

(4)Erwin, Pág. 156. Alianza Editorial. Año 1972

(5)Erwin Pág. 165. Alianza Editorial. Año 1972

(6)Alciati, Emblemata, CXIII. Edición de Steyner Año 1531

(7) Cuadro citado en J. Johnson, Bibl. 156, Vol. II, Año 1913.

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