by juan re crivello

 

Este artículo fue escrito el 07/08/2004, con leves correcciones sigue hoy vigente.

La serie de televisión “Mis Adorables Vecinos” que emitió RTVE hace años es un exponente de todas las comedias al uso que abordan en clave de broma un fenómeno que podríamos titular:

El ascenso de una clase media española al uso americano.

Más de un lector argumentara: ¡pero nosotros somos europeos! Tal vez. En el núcleo de esta sociedad hay tres generaciones que se entrecruzan, pero poseen diferentes estándares vitales.
La más antigua (poseen hoy 60/75 años), fue la que protagonizo el desarrollismo de los años 50 hasta casi los 70, se halla al final de su ocaso físico, aporta recursos financieros al grupo pues posee pensiones pequeñas y vive con sus hijos. Y podríamos agregar en el año 2013, que la Crisis ha llevado a más de un millón de pensionistas que mantengan a sus hijos.
La central, es la que aparece en el programa encarnada por las dos parejas, poseen entre 35 y 40 años, permite observar gran disparidad en su preparación cultural, pero sus estándares descansan en los siguientes patrones:

a) Utilización abundante del crédito (en oposición a la cultura de ahorro anterior).
b) Mayoría cultural de izquierdas. Solo se reconocen como: opositores, solidarios, ideología del sector público: educación, sanidad, etc.).
c) Sus valores descansan en un gran consumo del sector servicio y los bienes de consumo duradero (coches, televisores, confort del hogar).
d) Gran permisividad en la educación de sus hijos, por oposición a los límites que vivieron con la anterior generación.

La tercera generación (de 13 a 20 años) manifiesta los siguientes patrones:

a) Alto nivel de formación, (pero con un 30% de fracaso escolar).
b) Consumo de todo tipo de productos tecnológicos.
c) Alta satisfacción a corto plazo de sus necesidades “que forman parte de su personalidad”.
d) El perfil es el cultivo de una individualidad egoísta. También posee una gran participación en lo que concierne a sus necesidades grupales.
e) Aún no participa más que de forma marginal en el mercado de trabajo.

Hasta aquí hablamos de valores ideológicos expresados con un criterio utilitario. Se podría hacer una aproximación a través de Marshall (1) al decir:

“Un placer se mide por la suma de dinero que una persona esté dispuesta a dar a cambio de obtenerlo, en vez de abstenerse de él”

Notas:

(1) Marshall, Teoría de la utilidad marginal.
(2) Joseph Schumpeter, Historia del Analisis Economico. Dice de Marshall “es posible asociar a cada sensación de utilidad un número real unívocamente determinado una vez elegida la unidad que se ha de interpretar como cantidad unitaria de incentivo externamente observable que produce una reacción externamente observable”.

Mis adorables vecinos