by juan re crivello

Para aquellos que son más lectores políticos y a tenor de la doctrina Parot y la liberación de tantos terroristas con tantos asesinatos, re-publico este artículo del año 2006 pero muy actual.

 

Artículo escrito en el año 2006

_ ¡Buenos días Almirante! La masa pesada y gris de Luis Carrero Blanco se echó en el asiento. Era una mañana cálida, los edificios de Madrid brillaban. Él sentía una especie de tranquilidad interior, su familia estaba bien y el país lograría superar el momento difícil. Su chofer insistió: ¿Ha pasado una buena noche mi Almirante? El gesto hosco dejaría entrever un estado de satisfacción como respuesta. El chófer giraría por la calle de Claudio Coello. Unos minutos después un chasquido grueso le elevaría apartándole. El tímpano derecho le estallaría. Él sentiría un vahído triste y desangelado mientras su cuerpo se hundía en el asiento. Al dar el coche en la terraza, dejaría escapar un último murmullo:

¡Mierda, me han jodido!

“El presidente está entusiasmado con la idea. En estos momentos en que el Gobierno -año 1976- tiene tantos problemas, sería clave lograr que esos tiparracos dejaran de disparar. _Suarez –dijo Casinello del Seced a su interlocutor- nos pide que hagas todo lo posible por sacarles una tregua para cuando se acerquen las elecciones que serán en menos de un año.

_Bien… ¿y qué puedo ofrecerles a cambio de que dejen las armas? -le pregunté. Quizá fui algo ingenuo, y recibí la respuesta que podía esperar:

_ ¡Ah! De eso no me ha dicho nada. Tú dale largas, diles que estamos trabajando seriamente en la posibilidad de una amnistía más amplia, y en la cuestión del acercamiento a las cárceles… En resumen, que tenía que lograr un compromiso de tregua a cambio de humo (2).

Intuía que en la entrevista estarían presentes Javier Garayalde, Erreka, mano derecha de Pertur y Jesús Maria Galarraga, Txaflis. Ambos participaban de la teoría de Pertur del desdoblamiento, es decir de la creación de un partido político que marcase las pautas al aparato militar”. (Fuente Ángel Ugarte, Edit. Plaza y Janés)

El recordar los orígenes del fenómeno ETA nos conduce a un elemento histórico presente en todos estos años: la violencia que acaba con la vida del rival político. Es por ello que he escogido la vida del más odiado -Carrero Blanco-. La teoría militar se superpone por encima de los demás y ante cada tregua o altibajo de la lucha política aparece su interlocutor, el Estado    -como le denomina Eta- que dependiendo del momento oscila desde la actitud del Zorro franquista, hasta pasar por multitud de presidentes que por enésima vez actúan movidos por la atracción estética de “pasar a la historia”.

¿Y qué opina ETA?

“El cambio que advertimos en esta nueva situación es el siguiente: el fracaso de las estructuras institucionales que nos dividen (sic), impuestas por los dos Estados y que obstaculizan el camino de la libertad. El marco institucional vigente en Euskal Herria está agotado. Las fuerzas imperialistas españolas y francesas se han convertido en los ardorosos y únicos defensores del actual statu quo institucional. El Estatuto de la Moncloa, el Amejoramiento del Fuero Navarro y el no reconocimiento del territorio vasco en suelo francés no tienen la suficiente eficacia como para sostener los deseos y las necesidades de los ciudadanos vascos”. Declaración de Alto el fuego. Los ocho puntos. Año 2000.

Este es el núcleo de su pensamiento, y no se ha modificado en estos años. Y… están las pistolas. Es decir, esta ideología de la resistencia, que no reconoce que la democracia bajo el Estatuto y la Constitución en los últimos años.

Las pistolas. ¿Hablamos?

“Desgraciadamente, como se vería, Eta militar enfocó el problema con otro prisma. Cuando crearon su partido político, Herri Batasuna, lo pusieron siempre bajo las directrices de quienes tenían las armas. […] Se dieron cuenta de que las pistolas eran su única fuerza real”(2).

La sociedad civil dirá Locke, surge de la necesidad de que el hombre renuncia a su libertad natural y sé sitúa bajo los limites de las leyes. Esto solo es posible llegando a un acuerdo con otros hombres para reunirse y vivir en comunidad (3). Esta digresión sortea un camino, pero no lo resuelve. La Transición política española fue un pacto histórico para sustituir un estado dictatorial construido sobre la irracionalidad militar por otro capaz de delimitar la aceptación expresa de los límites constitucionales.

¿Es posible qué un grupo no haya aceptado este acuerdo?

A principios de 1976 a raíz del secuestro de Angel Berazadi y su posterior asesinato, la dirección de Eta se divide entre los que ordenan su eliminación (Apala y Pakito) y los que desean su liberación con rescate (Pertur y Ezkerra). Pertur dirige una carta a la organización dando a luz su opinión. Pertur será secuestrado entre abril y junio por Apala y Garmendia (Pakito). Unos días después le liberarán y trabajara hasta el 23 de junio. El día 10 queda con una persona para una entrevista y se encuentra “por casualidad” con Apala y Pakito que le llevan hasta la frontera. Será la última vez que se le vea con vida. Estos dos dirigentes serán los encargados de asesinarle –y tal vez Artapalo.

El tiempo nos llevara irremediablemente a dar la razón al juez Garzón que intentará demostrar que el mundo civil que rodea Batasuna es incapaz de incidir en la organización terrorista. Nos guste o no existe una comunión entre liderazgo institucional y aparato del terror.

Llegados a este punto: ¿qué podemos hacer?

Poco, o bastante poco. Lo primero pasa por considerar que la carencia de un líder político al estilo G. Adams de Irlanda, es un factor que impide desbloquear la situación.

El hiterland Batasuna debe evolucionar en su praxis política y abandonar su visión militarista de la sociedad. La nueva situación creada desde que se elaboro este artículo a mediados del año 2005, permite considerar que el liderazgo político fluctúa entre Arnaldo Otegi, Rufi Etxebarria o Díez Usabiaga. La apertura de un dialogo político acentuara la necesidad del liderazgo pactista dentro del grupo. En el año 2013 -en que actualizamos este artículo-, la diferencia reside en que la tregua terrorista se mantiene y “el mundo de Batasuna” ha recuperado su participación en la vida e instituciones democráticas.

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) da síntomas de entender que el fin del terrorismo libera gradualmente a la sociedad de la servidumbre que impone una sociedad dividida y sin derechos políticos –la pistola es quien decide-. También comprende que este difícil escenario llega a su fin (4).

Lejos está el tiempo.

Donde se alberga

el crudo espacio de la opinión compartida(5)

 

Notas:

(2)Espía en el País Vasco, Angel Ugarte, Francisco Medina. Edit. Plaza Janés, año 2005. Relato del primero que negoció con ETA.

(3)Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, J. Locke.

(4) Roberto Zucco. Algunos puntos… http://robertozucco.bitacoras.com/ o PNV/ETA: Historia de una relación imposible, Sagrario Moreno. Edit. Tecnos

(5)Poemas malditos. Juan Ré