by  juan re crivello

En las familias algunos se van. Tal vez tan solo unos metros, o a otra ciudad y los menos a otros países. Mientras más distancia mayor angustia y un sonido liquido de crecimiento en raíces diferentes. A veces ni se puede elegir. La familia levanta vuelo y el más joven parte con el hatillo de amor y ambición.

Una de mis abuelas dejaría Italia a disgusto y la pradera americana no consolaría su antiguo amor construido de puré y montaña en la ribera de Los Alpes.

De lugares insólitos las familias contribuyen a la aldea global. Durante un tiempo las conversaciones explican, que tal primo o hermano se fue a Canadá, o Europa. Barcos de nombres extraños, sed de unir aquella separación.

El tiempo disipa y teje en la distancia ese trago amargo que no se podrá restituir.