by juan re crivello

 “En cajitas simpáticas, de madera, apiladas para que se vean rojas y frescas. Llegan al mercado para mostrar su valor -de las primeras de la temporada, a 3 Euros, con un precio que ya está listo para demostrar el potencial de la cosecha de Huelva”.

La economía B, representa el 22% del PIB español. Suma 250.000 millones de Euros al billón legal en que nos sitúa entre las primeras economías del mundo. No paga impuestos, son transacciones que escapan al control debido a que los partícipes deciden quitarse del gasto del IVA. ¿Te lo hago en negro? Es la pregunta que habla detrás de una reforma de baño o cocina, o de un dentista, o de la cajita de fresa que compre esta mañana.

¡Y subirán el IVA!, con lo cual aumentara el fraude.

El plan de choque presentado por el gobierno decía ya Zapatero en el año 2010, pretende aflorar esta economía en negro para aumentar los ingresos fiscales en 1.000 millones. Como siempre, olvidamos que la mejor manera de acercar al defraudador es reduciendo los costes para que perciba los beneficios. Además de controlar el origen del valor agregado.

¡Qué cosa he dicho! ¡Ay!

No deja de causar estupor comprobar cómo existen determinados sectores que afirman que si reducimos la Economía B habrá estallido social. Por ello, es mejor un plan gradual y selectivo por sectores, reduciendo sus cargas y facilitando su legalidad.

“Las fresas crecen en “latitudes como las de Huelva, debido a la suavidad de las temperaturas invernales. Este hecho permite una actividad vegetativa casi ininterrumpida a lo largo de todo el año. Los factores limitantes del crecimiento resultan ser entonces el fotoperiodo y las altas temperaturas estivales.
No obstante, el fresón necesita acumular una serie de horas frío, con temperaturas por debajo de 7 ºC, para dar una vegetación y fructificación abundante. Este requerimiento en horas frío, muy variable según los cultivadores, no suele satisfacerse totalmente en las condiciones climáticas onubenses. Ello obliga a desarrollar las plantas en latitudes altas, de forma que una vez acumulada la cantidad de frío necesaria para cada cultivar, dichas plantas son trasladadas al litoral onubense para fructificar y producir”(2).

Fresas y Economía B se parecen. Ambas crecen en la dificultad y su tecnología reside en alimentar su desarrollo desde los climas fríos a los cálidos. La voluntad de auto-superación de esta actividad establece varios parámetros.

Nivel de técnica elevado

Capacidad de comercialización en niveles de supervivencia

Distribución de la red para evitar los gastos estatales que ahogan la actividad.

En el ejemplo de la fresa de Huelva, dicha actividad ha conquistado el 65% del mercado español, y el 30% del mercado de Francia y Alemania, generando 3,5 millones de jornales al año. La Economía B,  ha conquistado el 22% del PIB de España.

Algún ministro -y algún partidario de la izquierda- debería reflexionar con más cuidado la forma de atender estas dos actividades en tiempos de crisis, más allá de la política del garrote.