Artículo incluido en su próximo libro “Capita(lis)mo”

by juan re crivello 

 

Un experimento con simios realizado por el economista del comportamiento Keith Chen en la Universidad de Yale (1) le llevo a este científico a adiestrar a varios de ellos en la utilización de la moneda, para ello les entregó discos de plástico, creando así una economía en la que se podía intercambiar una moneda por una ración de mermelada o uva. El resultado ha permitido constatar como los animales entendían e interactuaban en una circulación mercantil simple en palabras de Marx (2).

En un siguiente paso, el economista introdujo una alteración en los precios al aumentar el valor de la ración de mermelada a dos monedas. Con ello constato como ellos sustituían la mermelada por uvas siguiendo un criterio marginalista.

Cuál sería su sorpresa al ver que apareció una cuarta mercancía en juego: los chimpancés machos intercambiaban dinero por favores sexuales con las compañeras de celda y ellas aumentaban el acopio de otras mercancías. Las féminas aprendían que la actividad mercantil les permitía aumentar su consumo. Varias cuestiones del comportamiento surgen, por ejemplo: ¿Por qué la cuarta mercancía –venta de un servicio sexual- es una relación entre sexos? ¿Por qué las féminas no buscaban comprar favores sexuales?

Llegados a este punto debemos decir que la Ley del valor supone “que la producción de una mercancía –mermelada, uva o dinero- requiere un tiempo de trabajo socialmente necesario” para producirla que sirve de medida de valor en el intercambio. En los tres casos citados ellos no lo conocían pues su acceso al dinero era ilimitado –los discos de plástico les eran entregados sin límite-. ¿Cuál es la medida de valor del favor sexual que se establecía entre los dos sexos? La mona era la única que conocía el valor real. Aunque lo siguiente que voy a afirmar es polémico, diríamos que en la venta del servicio sexual  había adquirido el saber necesario de la duración de su esfuerzo (3).

Una pregunta polémica en este territorio frágil que nos movemos es, si aparece un shock de precios: ¿su actividad –la sexual- valdría como la mermelada o la uva? Y continuando con el supuesto: ¿el mono estaría dispuesto a pagar lo que le solicitaban o recurriría a la coacción ejerciendo su papel histórico dentro del clan?

Notas:

(1)Pablo Pardo, El Mundo, 14 de octubre de 2005

(2) “Estas cosas, el oro y la plata, tal como surgen de las entrañas de la tierra, son al propio tiempo la encarnación directa de todo trabajo humano”. Pág. 113. El Capital Carlos Marx. vol. l, Año 1975. Ed. Siglo XXI

(3)”Un servicio no es otra cosa que el efecto útil de un valor de uso, ya sea mercancía, ya trabajo. Pero lo que cuenta aquí es el valor de cambio. Pg. 233. El Capital Carlos Marx. vol. l, Año 1975. Ed. Siglo XXI

Otros títulos que no me atreví a poner a este artículo

¿El sexo es una de las mercancías que primero apareció en el ocio?

¿Es el mercado consustancial a los grandes simios –incluido el ser humano?.