by j, re crivello                  Artículo que aparece en la Iguana

Una cantidad de números estúpida, pero antenoche, en mi sueño mientras veía unas viñetas me obsesionaba por pegar esta especie de letrero mágico en una de ellas. El despertador se puso farruco. Las 8. Seguía metido en los números. A las 4 habían ingresado a mi suegro. No era más que una pócima de realidad.

Cuando uno tiene una noche agitada sus sueños se mezclan y precipitan para alejarnos del compromiso. Otras veces están allí, cambiando de una manera residual el frito compromiso con los seres queridos.

Y de ello quiero hablar. Si Vd. me permite.

¿Cotiza caro vivir solo? En esta sociedad de madejas finas, de diplomacia, engaños y débiles amores, quienes han decidido vivir solos, alterando los patrones al uso –familia, hijos, algún suegro. Cuando aparece la vejez o una enfermedad crónica, tal vez, cuenten con los dedos de la mano, a quien encuentran metidos en el papel de hacer compañía. Tanta independencia parece constituir un escudo protector, pero se vuelve contra una antigua decisión.

Una señora a la que amo me decía hace unos días, “es mejor preferir la autonomía antes que la independencia”. Aquel sueño atascado me hizo reflexionar. Ser autónomos es estar unidos con esos lazos mágicos del amor, pero poseer ese espacio tan grato,  imaginado por el propio caballo del ajedrez, que salta con el fin de evitar incómodos compañeros.

 

He dicho. Hemos dicho