Ya esta Nochebuena a un paso, nuestra invitada especial es esta interesante escritora: Carmen Villamarín. Mañana subiré mi texto de este encuentro y luego: ¡Feliz Navidad!     jré

Bajó del auto, sus pisadas crepitaban castigando el asfalto a cada paso. En su deambular por las calles, mojadas por las mangueras de los trabajadores que, al alba, rociaban la ciudad, parecía desolado. Sin embargo, una leve sonrisa, que se dibujaba en sus labios, insinuaba que acariciaba un pensamiento. Quizás un leve recuerdo a la pasada noche, a alguna situación especial, a una persona determinada. Daba igual, podía ser cualquiera de las opciones.

Un flequillo rebelde le caía sobre la frente y daba un aire indomable, encantador. De aspecto distinguido, pero con ese aire desaliñado que le hacía especial, diferente. No se sabía muy bien a qué era diferente; no obstante, lo transmitía en todos sus gestos: una mano sostenía la americana al hombro; la otra, en el bolsillo del pantalón; la camisa, desabotonada, dejaba ver uno de sus faldones; una corbata asomaba por el bolsillo trasero del pantalón. Ensimismado, caminaba respirando el olor a tierra mojada que desprendían los setos del bulevar, cuando de repente … se detuvo y posó la mirada en la punta de sus zapatos que relucían, negros, sobre el asfalto brillante por el agua.

De repente, una convulsión rítmica sacudió todo su cuerpo. Sacó la mano que escondía en el bolsillo y chascó los dedos en el aire como si, en ese momento, cayera en la cuenta de algo trascendental, y, de un manotazo, retiró el flequillo que amenazaba su ojo derecho. Una música espasmódica estalló en el aire. Miró de soslayo a un imaginario testigo, a la vez que su garganta emitió un sonido gutural, inextricable:

____¡¡¡¡¡¡¡FFFFFRRRRA@@AAGANC€€€€€€€EEEEEFOOORMMMMMM€€€€€€€NNNNNNNBYYYYJJJJWANNNNNNPªªªLLLLLLOMO!!!!!!!! ______

Algo extraño, si no fuera porque las fiestas navideñas están aquí y un lenguaje ininteligible, que pretende ser cautivador, nos llama a adquirir fragancias que prometen dar ese toque tan encantador a nuestros obsequiados. Esperemos que, al menos, no se parezcan a ese chaval tan seductor que probablemente sea originario de Bollullos (o de Villabajo), vestido o a medio vestir, y que no se convulsionen bajo los efectos de la fragancia. Deberíamos fijarnos bien, y asegurarnos de que, a la fragancia escogida, le acompaña un folleto de instrucciones para el caso de posibles efectos adversos.

Felices fiestas

links a la obra de la autora:

La Sombra del Tiempo

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