by j re crivello Les deseo un gran 2015!

El último artículo del año no sabría cómo explicarlo. Cada uno repite la misa como le toca. 2014 en mi caso fue rápido, dueño de toneladas de lágrimas y emociones. El paso de los meses le dio vuelta al sinsabor y ha terminado sencillo, tierno, casi hasta un paso de la felicidad. Cuando entramos en estos toboganes emocionales los días se suceden en una carrera sin fin donde cada nueva jornada nuestro sistema se prepara para dar vuelta a la bofetada, girarla, llevar las malas noticias como un conjuro hacia el final del pasillo y si hay lavabo meterla dentro deseando que el retrete trague aquella lámina de angustia.

Nunca ¿nunca? Me pregunte como era posible que se juntara el alma apretada y triste. Alguno me dirá –se dirá- bueno… aquellos años malos son tan redondos que solo nos permitimos empujarles con fuerza, con odio, con tristeza arremangados ante la ventisca que tira de nosotros hasta cabrearnos. Tal vez. Alguno de los que están leyendo asentirá con la cabeza recordando algo ya pasado y otro remara en su optimismo contando atrevidamente que no le ha tocado y por ello es feliz.

Nada en el pasado se repite con fuerza y gracia, ni nada del futuro es para presumir de instantes soñados.

¿Sabe?…-

¿Sabe?…-

Apretemos juntos nuestras tradicionales certezas y lo que venga le recibiremos dispuestos a pelear sin más. Es un pacto, Ud. y yo reafirmamos esa pizca de optimismo y decencia, de aventura, de amor por esos latidos que oímos en los que nos rodean.

#Ellos son nuestros… y clásicos puntales para vivir intensamente#