by j re crivello

A un lado u otro. Miras, vuelves sobre ello y la terraza rojiza se convierte en un verde estilo Irlanda. Luego te desplazas para sacar el hocico a la mañana. Y vuelta a empezar. La naturaleza humana se presenta cada día dispuesta a cambiar nuestras vidas, a ser más originales o a empujar para arrebatarnos las comodidades del alma. Ellas están allí, pegadas con sal, con aceite y algún refresco de los antiguos. Y uno regresa con su hocico y lo pone frente al espejo.
¡Mierda! Ya nos hemos desnudado. Allí está nuestra cara peinada por la vida. Allí está un corto espacio de sexo, un deseo de amor antiguo o uno que hemos renovado hace unos días y nos tiene locos.
¡Que le aproveche!… si es así. Le recordare, si me permite, pues poseo alma de predicador, que en la estepa humana el frio es tan abrumador que es mejor cuidar esa locura que le arrasa el alma desde hace unos días. A veces buscamos estar solos, pero…
#el espejo nos recuerda nuestra amable pensión que recibimos cada semana de cariño#
Only!

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