by j re crivello

Poderosas razones pueden existir un jueves de carnaval para escribir y no decir nada. Podríamos hablar de la crisis en un gran partido de izquierdas, o de las ganas de cargar por parte de los griegos de su deuda en las generaciones sucesivas, o de colgarles a los españoles 23 mil millones o 41 mil a los alemanes y así sucesivamente. Pero… ¡hummm! No son temas de carnaval, hoy en la villa donde vivo los niños y adolescentes se congregan a la 5 de la tarde debajo de una manga gigantesca de nata y al abrirla comienza una batalla. Es el día de la merengada.

¿Hablamos de ello?
Imaginémonos Ud., señora o señor que patinamos en esa olla gigantesca de blanco lechoso y sabor azucarado. Luego hagamos la guerra. Luego regresemos a casa perdidos de tanta riqueza… del alma. Pues hemos reído, regresado al pasado que se ha convertido en un presente. Carnaval es tal vez esto, abrir la boca, la jeta, la trompa, los labios de frambuesa y reír.
¡Hágalo!
Y cómprese una peluca en el chino y regale otra a su amor masculino, o femenino, o de sexo naif.
#Le aseguro que el alma es tan volátil que a veces necesita estos refrescos#

Anuncios