Ya… lo sé, me diréis que no es un artículo de Carnaval. j ré

La enrevesada pared que alimenta dos seres, es tortuosa, posee márgenes cambiantes y a veces aparece cargada de amor, en otras se traduce en hastío. Difícil aventura la del amor. La anhelamos, bailamos al son de su descubrimiento y como empujados por una fuerza misteriosa llenamos de planes hasta la tortura de sus horas más efímeras. Y el tiempo con su siniestro cuentagotas, da y reparte.
Es en este punto, cuando la imaginación ante el arte de subsistir, a veces exprime el tiempo necesario para disfrutar, para apaciguar el alma, o construir efímeras locuras en la noche de carnaval. Una loca carrera de acuerdos, contrapesos y ciénagas traidoras acecha a la pasión. Es esta lumbre, tal vez fuerte al comienzo pero estrecha y esquiva se alimenta con el paso de los años. De suerte que, la loca espera de los amores jóvenes da paso a un esfuerzo por amar sin daño al compañero/a.
Luego nos rodean las miserias anuales, las torpezas estivales, los quiebros del azar que aumentan la zozobra. Cual crónica pesimista, el tedio asoma e infringe su bronca a los amantes.
El loco alcohol remoja los labios, y de sed
Hace… su pausa el futuro. (1)

(1)Poesía maldita juan re-crivello

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