La serie se compone de: mundos antiguos, mundos irreales, mundos prisioneros y mundos parecidos, pero no idénticos.

by j re crivello

Preservados en nácar o algún material de resina. Les contemplamos con respeto, a veces es el recuerdo de una felonía o una miseria descrita en clave intima. Las familias poseen multitud de imágenes que han tomado en sus fiestas de compromiso. Al rebobinar en aquellos recuerdos, los que eran pequeños han descubierto -con alivio- que el paso del tiempo ha cambiado. Han desaparecido sus faldones, ha surgido el compromiso y la sexualidad consentida. Los testimonios gráficos han pasado por álbumes, cajas de zapatos, cajones de cómoda y hasta inclusive viejos almacenes de patio o trasteros. El tiempo conspira contra estos recuerdos, las cámaras digitales han introducido la censura por el afán de lo instantáneo y las gigas de memoria. Los baúles son un estorbo. Los trasteros se derrumban ante la prisa de la ciudad. Las familias se reducen, y las abuelas o tías solteronas pasan a una galaxia desconocida. Al visitar hace años a la hermana de una de mis abuelas, ella me llevo junto a su hija hasta un pueblo en la montaña de Cuneo. Literalmente nos incrustamos en Los Alpes, en una aldea que apareció dando curvas como las de un rosario, en un valle delicado y suave. Allí, me mostró su casa y dentro un tesoro encantado escupió multitud de fotografías guardadas con sigilo -de todos los descendientes. Antes se fotografiaba la familia y las imágenes emprendían un largo camino hasta amores lejanos. El recio cartón daba fuerza y constancia al papel de la instantánea. Las mejores ropas de los miembros del clan hacían participe de una historia de sueños.

Todos recordamos una casa, la de la niñez. Y predicamos con insistencia sobre aquel pasado; en la mia vivian mi Nona y una Tía soltera. Ellas eran el depósito de la memoria. Al visitarles el olor a lejía y naftalina brotaba con esmero. Las pastas caseras eran el rito de la tarde junto con el repaso de las alianzas familiares.

Dime,

eterno fuego de la vida.

Salvaje,

Audaz, grosero.

Ven y muerde en mi boca

Esta sandia de pulpa tierna y dulce (1).

Notas

(1)Poesía maldita. Juan Re-crivello http://www.bubok.com/libros/17192/Poesia-maldita

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