La serie se compone de: mundos antiguos, mundos irreales, mundos prisioneros y mundos parecidos, pero no idénticos, y mundos llenos de manteca, etc. Es probable que los siguientes artículos ya escritos de esta serie aparezcan en Sant Jordi en el libro “Carne frita”

by j re crivello

Hoy me cansa la vida… Conchi R. M.

A veces los grandes escritores son grandes por poseer grandes lectores. A diferencia de los escritores encerrados en su torre de marfil, los digitales vagamos por mundos cambiantes y múltiples (multiétnicos, multireligiosos, multitardíos). Y uno se topa con comentarios como el de arriba, de los grandes lectores que rompen la baraja. Solo hablan desde el corazón y uno puede dejarlo pasar o preguntarse en la misma tarde, en su trabajo, en una clase para jóvenes sobre John Locke:
“La mente prescinde de todas las circunstancias de lugar y de tiempo y de todas las determinaciones particulares y asume tan solo los hechos comunes y forma una idea general, aplicable a una pluralidad de individuos. Las ideas abstractas o generales, o universales son invenciones de la conciencia para referirse con las palabras lo que significan para una pluralidad de individuos”
¿Qué nos puede conectar ambas situaciones? Es probable que los mundos virtuales estén escribiendo la historia que vendrá. Los escritores digitales más atentos al flujo de los significados (los bits de la red) interactúan reproduciendo o renovando el léxico de los contenidos mentales.
Los mundos multitardios surgen del cansancio vital, o del optimismo tecnológico que nos atropella sin darnos espacio a considerar el cambio de civilización al que asistimos. Pedimos fe, y está ya no existe; pedimos simplicidad y lo complejo nos desborda (para sacar una foto usamos el móvil pues la cámara de fotos tiene demasiadas funciones); pedimos sexo y nos auto-reproducen mujeres u hombres demasiado vigorosos, digamos animales del instinto; pedimos amor y este transcurre entre valles de legitimidad, poca paciencia o cinismo acomodaticio.
Los mundos multitardios se construyen en una civilización de prosperidad vital y de hambre físico (1000 millones viven con 1 Euro al día) o hambre espiritual (las Elites ya no tienen un Ferrari, necesitan más y más mundos rodeados de cercas de alambre que les separe de los demás). Con lo cual, nadamos en un espacio construido en una insolencia que definiríamos al estilo de este filósofo, o de la lectora que abre el artículo:
#La experiencia –diremos, la experiencia virtual-cada vez más construye el conocimiento#

Anuncios