by j re crivello

Decidí dejar la caja de mi abuelo para después y baje hasta la segunda planta. Me limpie un poco, me cambie rápidamente y abrí la puerta a Silvia Lara. Ella me beso en la mejilla y paseo por la parte baja de la casa. ¡Mi madre! Fue la expresión utilizada, para agregar que hacía años que esa inmensa casa aparecía varada en aquella esquina y cualquier vecino la utilizaba de referencia para sus asuntos, o para explicar la razón de una dirección. Las expresiones populares, eran del tipo: Vaya Ud. para allí, gire por esa casa, venga desde allí y esquive esa casa. Todo transcurría alrededor de esa referencia. Y ahora ella estaba dentro. ¡Y con su dueño! De nada sirvió que le dijera que era de Mother, que yo solo era el hijo único. El heredero de una vasta familia que acabaría conmigo, que terminaría con Mother quien aparecía en todos los tejes y manejes. Y se me ocurrió decir: “¡hasta en el regreso de Perón!” Ella se giró y con una sonrisa dijo, le haremos presidente en las próximas elecciones, para luego superarle. ¡Los montoneros traeremos la revolución! Y convertiremos estas casas en centros de cultura, si hasta me imagino en aquel rincón tiramos varias paredes y fundamos ¡un teatro popular! Estaba ante una Monto –pensé-. Medio país era Monto, y en las elecciones de octubre del 73 le harían rey o presidente, con lo cual el ciclo se cerraba desde aquel lejano 1945. ¡Que fastidio! ¡Tantos años para estar en la misma canción que se repetía! Ella se acercó, y me apartó de mis pensamientos y me cogió de la mano para preguntarme ¿Qué me tienes preparado? “Nada… o algo” –dije-. Fuimos hasta la cocina y abrimos una botella de vino. Luego dos sándwiches y nos subimos hasta la única habitación habilitada de la planta alta. Solo un colchón en el suelo, un ropero grande y antiguo y una ventana que daba a un jardín descuidado e inmenso. Era verano, enero del 73. Si hasta sonaba a película de Hollywood. Abrí la ventana. La ciudad había desaparecido, aquello era un pulmón de verde celoso de sus costumbres. Se me ocurrió preguntar ¿y… aquí pondréis un parque para los niños? Pero, al girar mi cabeza, ella estaba desnuda, solo reía. Me contagio su manera tan cálida y descuidada de ver la vida. Me quite la ropa y participe de esa fiesta de optimismo. Mother quedaba muy lejos, a pesar de vivir a dos calles. El país y la elección del General estaban muy lejos, todo de repente se había fundido en tan solo esa risa de Silvia Lara, inconfundible, alegre y vital.

Quería hablar de Mother. Como he contado cada día me llega una carta de ella, vive a dos calles de casa y no nos vemos desde hace años. Su casona es una de las más viejas de la ciudad, le acompaña una señora y su humor… de perros que le impide salir de donde vive. Aunque es mayor mantiene perfectamente su manera de andar, su memoria y sus opiniones. Es rica, muy rica, se ha pasado durante años odiando a los peronistas pero ahora que regresa Perón le parece que al fin el país ha encontrado su norte. Con ella no me llevo ni bien ni mal, es el comienzo de mis debilidades, de mis miedos y de mis rebeldías. Sin ir más lejos desde que he regresado a esta casona decrepita donde vivo que le pertenece, por primera vez siento que he vuelto a despertar. Mi rebeldía está madurando hacia las decisiones. Todo lo material le pertenece. Mi espíritu aun no, el me guía en caminos que me liberen de una vez para siempre. A veces siento que podemos aniquilar nuestro espíritu. Y el regresa. Ni el viento evaporado de grasa y maldad que azota cada tarde en este vacío. Ni él se aparta. Es un pedernal seco que vemos frente al porche en que me encuentro, estrecho, de madera y rutina. Uno se apoya en un sillón hambriento, de esparto y almohada. Uno ve un cielo largo, diésel, azul y malvado. Es en ese momento cuando yo le recuerdo y resurge el sentimiento maternal.
Aparecerán si miramos hacia atrás sus padres, mis abuelos. La risa fría de los tíos, de sus familiares. Un golpe seco –hacia el año 1900- es cuando partirá dos países, dos mundos. Hasta un idioma reemplazara otro; un tercero y sucesivo se hará hueco. En esta casona, en verano la lluvia, provoca un barrizal que amaga meterse dentro. Son pocos días, luego se mete el invierno –hasta los huesos. Y brotan recuerdos de Mother. De su orgullo, el cual planea hasta ahogarme. Nada está más presente, que la tulipa y la luz de nuestra cuna. Nada es, más fuerte que aquel mito que nos trae a la vida y nos aguanta, hasta alejarse.
Esta mansión, es mi casa provisional. Es el espacio que me ayuda. A oler ese suave vapor de las próximas lluvias. ¿Serán tan fuertes? O el calentamiento de la madre Tierra, quien les apartara de su pesada siesta. Debo decir, que la vista del paisaje hay jornadas que se apagan sin esfuerzo, cuajadas de monotonía. Las nubes flotan encima, cargadas de chispa. Los rayos espantan a los que viven en la ondulada serpiente que baja a 500 metros hacia delante, donde la ciudad se reinventa. Ha comenzado a llover. Las gotas pegan en mi mano. He estirado mi brazo izquierdo fuera del techo ondulado. De plata, sin piedras, ni esmeraldas propias. La soledad es un estado monótono, la cual, invade, a aquel que se ha separado de la pesadilla materna. Llueve y su fuerza empuja, golpea, la cara de los seres que pueblan Buenos Aires. Siento como la atmosfera, descarga una electricidad que corroe este salón amargo. Dejare, una vez y ¿ultima?, que la pena medre. Ya. Y… Mother aglutine el futuro y sus cambios, y yo tan solo corrija mis desequilibrios. Solo se ha abierto una suave luz en esta inquieta resistencia, la aparición de Silvia Lara. Ella cobija aún los buenos deseos de mi futuro.

Notas:

En las elecciones que se celebraron Perón ganó con el 62% de los votos contra el candidato de la Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín. Se convirtió en presidente por tercera vez en octubre de 1973 con su esposa María Estela Martínez de Perón como vicepresidente.
El tercer gobierno de Perón estuvo signado por permanentes conflictos entre sus seguidores de izquierda y derecha. Grupos parapoliciales con financiamiento estatal (la Alianza Anticomunista Argentina – AAA – organizada por José López Rega, quien ejerció el cargo de Ministro de Bienestar Social) persiguieron y mataron a militantes de izquierda. A Lopéz Rega también se lo ha acusado del asesinato del padre Carlos Mugica.117 Perón falleció el 1 de julio de 1974 y fue sucedido por su esposa. Fuente Wickipedia.

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