Amigos: En esta serie, exploro el corazón de la comedia humana, siguiendo cada receta de cocina de una antigua agenda que me dejo mi madre -j re-

A determinados niveles la vida familiar se deshace o rehace. Hay un largo periodo en que los niños cubren cada espacio de una actividad que une los poros de aquella relación. Tanto si eres mujer u hombre divisas una justificación, para vivir por más que el trabajo y la vida profesional o de pareja estén presentes, pero una vez los hijos son adultos el horizonte da un vuelo brusco y suceden separaciones entre la forma de ver la vida y lo que esta te devuelve.
¿Es un desgarro? Tal vez la mirada de la fuerza juvenil impide ver aquella dificultad, tan poseídos como nos encontramos en la fuerza de las hormonas, de tanto empuje por suceder día sí día no, a los objetivos y su consumo. Pero detrás del montículo del amor se esconde una bajada intensa hacia los infiernos. Y lo que era una ciega visión abre paso a días de duda, días de recuerdo, o días de escabrosos desencuentros.
El armario de la memoria se sacude y con él va en bajada y lleno de historias que no habíamos querido aceptar en un mundo donde si los años anteriores no fueron bien establecidos, la furia, la ira, se nos aparecen llenos de trapos sucios, trapos viejos que en ese descenso amagan con destrozar nuestros días.
Ni una buena crema ya impide alegrar… lo que no construimos bien.

Receta de crema pastelera -de la agenda de mi madre Lydia Crivello-

4 yemas
200 gr de azúcar 50 gr. De harina
Medio litro de leche
Gotas de vainilla
Poner yemas + harina y el azúcar, batir hasta la crema, en una cacerola añadir vainilla y poco a poco la leche. Cocinar hasta hervir 5 minutos
Usar cuando este frío.

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