Esta semana colaboran en el blog, Mayte Esteban con su análisis de “La evolución del Libro”; Manuel Navarro Seva en “Por qué leemos”, Javier Revolo nos refiere al “El nuevo lector” y j re crivello destaca el papel de los influencer en: Yo soy Influencer ¿y tú? Cuatro miradas diferentes referidas a un cambio de paradigma, pasar de una sociedad de lectura escrita y hábitos memorísticos a otra digital y “surfera en los conocimientos”. La imagen es de Piero Fornasetti

Manuel Navarro Seva
Una de las actividades principales que realizamos los escritores es escribir y otra es leer. Encontrar a un escritor que no lea, tal vez mucho más tiempo que el que dedica a escribir, es impensable, siempre hay excepciones.
Lo normal cuando entrevistan a un autor es que le pregunten por qué escribe y se da por supuesto que, además de escribir, lee, y a lo sumo se le pregunta qué lee y cuáles son sus autores preferidos.
Hay muchas razones por las que un autor escribe, entre otras destaco aquí abajo las que aporta María José Moreno, una escritora amiga a la que admiro:
¿Por qué escribo? Porque me apetece; porque me lo paso bien; porque me gusta compartir mis historias; porque me gusta que me lean; porque me gusta este mundillo donde he encontrado envidia, competencia, amistad y deslealtad y, todo al mismo tiempo; porque me gusta observar; porque me gusta inventar personajes, crear tramas… en definitiva, porque es lo que quiero hacer en este momento.

¿Por qué leemos?
La lectura es una actividad muy bien valorada en general por la mayor parte de la población. Sin embargo, si nos atenemos a los datos que se publican en esos estudios sesudos y basados en encuestas realizadas a una población significativa, aparece un porcentaje alto de personas que reconoce que lee poco, e incluso hay una parte de entrevistados que dice no haber leído nunca un libro. Es una contradicción.
Leer significa aprovechar el tiempo, ponerse al día, obtener cultura, dirán unos. Es una actividad agradable y relajante, dirán otros. Pero, por otra parte, leer supone un esfuerzo de la mente que no todo el mundo está dispuesto a realizar. Un competidor importante de la lectura es la televisión porque verla requiere un esfuerzo mínimo, un papel pasivo. Cuando uno lee realiza un trabajo considerable que depende de la complejidad del texto, y que indudablemente redunda en desarrollar la capacidad de pensar.
La lectura es la llave que nos abre un mundo infinito de fantasías que nos transporta a mundos posibles en los que no solo aprendemos, sino que nos estimula a pensar.
¿Por qué leo? Porque me gusta, disfruto, encuentro ideas para mis obras, vivo otras vidas y en otros lugares, me introduzco en la mente de los personajes y, además, me entretiene.
Leer es para vivir más —no sé quién lo dijo— porque lo que se ha leído pasa a formar parte de la memoria personal, y al recordar más es como si se viviera más.

Obra del autor Link

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