By J re crivello

La luz en la habitación era baja, solo fue entrar y percibir que había otra persona, deduje que era un tipo, alto, con gafas y un bigotito para acentuar la risa. Pregunte ¿Quien hay? No contesto y se mantuvo a la expectativa. Quise repetir la frase pero hice lo mismo, mantener mi silencio. Un largo rato de de dudas nos mantuvo a casi 5 metros.

Era mi casa, mi estudio y el espacio donde pasaba largas horas. De repente el teléfono sonaría, contuve la respiración. Cual seria mi sorpresa que el ¡cogió el aparato! y dijo “Hola”. Del otro lado hablaron unos tres minutos, luego el dijo: “el nos esta pero si quiere puede dejarme el recado”. Pasaron unos segundos y colgó. El se dirigió hasta mi en aquella negrura cargada de angustia: “era su madre que decía que mañana le esperaba a comer a las tres” y siguiendo su actitud de confianza         –agregó: ¿ella siempre le llama a las dos de la madrugada?. “Si –dije, siempre que hay alguien como Ud. en mi casa. Mi ironía le pareció simpática, su risa plana fue en aumento, sin descaro dijo: “me llevare esto tan solo” -pude ver que en su mano cargaba algo. “Y… ¿por qué?               – pregunte. “Es el pago a una deuda antigua, de casi 40 años, cuando su padre -se detuvo en la expresión volviendo a coger aire y arrancar- vendió su alma y mato a mi padre”.

¿Y como se que aquello existió de verdad? -dije cabreado. “Es fácil -su voz sonaba seria y frágil-si Ud. mira las fotos de la boda de ellos, el sacerdote que oficia la misa es mi padre”.

“Ello no prueba nada –respondí con soberbia. El dijo: cuando mañana coma con Teresa, dígale como era su amante, y no mencione si era cura o no. Si ella le reprocha algo, solo deje caer el apellido de Ramos y este reloj”, en la mesa podía percibir algo parecido a lo que mencionaba. Luego abrió la ventana para saltar al tejado vecino. Quise ir tras el pero estaba sin fuerzas. ¿Podía llamar a mi madre? ¿O presentarme allí esta noche? Mire el reloj a la luz de un velador, ponía el nombre del tipo y su fecha al lado de Q:EP:D, dando ha entender que llevaba mas de 20 años en su tumba. ¿Qué se había llevado?  Según mis cálculos, no mucho dinero y unas joyas que guardaba en la caja fuerte. De ella, de Teresa, de mi madre. De quien había sostenido años de espanto y amores. ¿Y mi padre?, ¿como había podido esconder aquello, y que no le descubrieran? Recordé aquel cajón donde ponía sus cosas tan… personales, subí hasta la 2da planta y fisgonee en el. Nada muy importante, sino fuera por un recorte de periódico con fecha 20 de mayo de 1944, era una necrológica que anunciaba un escándalo, de un asesinato. Una redonda en color rojo alrededor de la cara del muerto ponía:

#solo eres carne antigua que rezaba sin paz. Ahora podrás hacer cuentas con tus jefes. En el cielo#

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