Amigos, Hoy al mediodía se acaba la posibilidad de bajarse Planeta Zapatero gratis. El libro se ha mantenido entre los 200 primeros de la lista global de Amazon y el Nº 1 de política. Durante tres meses estará en la sección de pago, en este último artículo mi Tia mari nos muestra las dificultades de vivir con la deuda, la crisis y la liquidez, -j re-

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Tía Mari y la liquidez
19/11/2008

Funes aun le daba vueltas a aquella llamada por teléfono. Al descolgar una voz antigua y llena de salud le había recordado su única relación estable y autentica. Su tía mari. 83 años. Visceral. La verdadera dueña de sus empresas. Le había notado nerviosa. De una manera rápida y concisa, su problema reside en que no sabe qué hacer con tanto dinero, sentencio Funes ante el espejo del lavabo. Máxime si lo tiene en la casa. El problema comenzó, porque se sintió con miedo y fue hasta el banco y retiro todo su dinero. Ahora está atrapada en la liquidez. La llamada, me trajo a colación cuando hace unos meses visite a un Tío que vive en América. Antes de irme a dormir se me acerco, diciéndome con sorna:
“Esta noche vas a dormir encima de un mar de dólares”. No pude menos que mirarle con cierta sorpresa. A continuación agregaría: “tengo por costumbre de esconder el dinero en el suelo, dentro de un hueco. Y esta debajo de la cama donde dormirás”. Ni que decir que pase la noche un poco preocupado, tal vez como multitud de españoles, estoy metido en la civilización de la deuda. No sé, quizás me asaltaba la idea de un profundo foso, que me atraía allí debajo hasta hartarme de billetes verdes, rectangulares y sosos, de aquellos que en cualquier serie americana vemos en el maletín para realizar el cambio por polvo blanco.
La crisis es así de dura, genera nuevos hábitos, recortes, in-genio y una buena tacada de pasos por la calle para encontrar buenos precios. Pero también, en épocas de liquidez y atesoramiento podemos recurrir a los consejos de Tio Gilito. En su revista mensual, en un número del año 1990 que viene a mi memoria y aún tengo en mi biblioteca. A Tío G, le llega una invitación para una cena, en casa de una amiga. Él tiene dudas, cree que ello sea una trampa que le lleve a incurrir en un gasto. Mientras se decide da vueltas alrededor de un inmenso “saco de dinero que utiliza para paseos circulares”. En la carta, su amiga le hace referencia de un buen menú. El reflexiona hasta llegar a una conclusión: “me parece que me conviene aceptar, porque últimamente he ayunado mucho. El aumento de los precios alimentarios me ha obligado a disminuir el consumo”. Por fin se decide y dice a sus sobrinos: “correré el riesgo de una cena romántica a cambio de un banquete”.
Comamos de gorra o no. La excelente escritora Margaret Atwood refiere en una de sus últimas entrevistas que en la Gran Depresión, el sueldo de sus padres se dividía en cuatro sobres: “Alquiler”, “Comida”, “Otras necesidades” y “Entretenimiento”. “Los tres primeros sobres eran una prioridad y no había nada sobrante para el cuarto. “No podíamos ir al cine y mis padres se iban de paseo en su lugar”. Para concluir no sin cierta astucia, tal vez esto refleja el arte perdido de “vivir con tus necesidades”.

¿Esa sería la cuestión?.
Para lo cual me parece adecuado –para todos los españoles, abandonar un periodo de deuda y confianza ilimitada en el consumo, por otro de regreso al hogar y las comidas con amigos en casa alrededor de la charla, o las buenas tardes de cine o deporte. Esta genial novelista también nos malcría con una segunda definición: “de lo que realmente estamos hablando es de los desequilibrios en la obligación, que es la deuda”. Dicho esto y recordando el pedido de mi Tía, he visitado un establecimiento donde venden cajas de seguridad. Las hay a partir de 300 Euros. El problema me ha surgido, en cómo explicarle al vendedor si era posible, que por ese precio y tamaño, entraran los 105.000 Euros, que mi Tía Mari tiene en casa. Pues bien, el precio a pesar de ella ser muy rica, me pareció excesivo. Decidí buscar un albañil y fabricarle un agujero, al estilo de mi Tío de Argentina.

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