Alguno se preguntará ¿como hace este cabrón para escribir o publicar tanto? No se preocupen, en julio estaré a tope de trabajo y en agosto…     -j ré-

A veces desaparecemos en una nube –imaginaria- en otras al caminar por la acera desarrollamos ideas o pulsiones que guardamos como un tesoro. Al llegar a un punto de esa gris estepa que es nuestra intimidad orbitamos entre el sufrimiento, la negación o nos sacudimos ese ámbito de pesimismo que nos rodea.
Les podemos llamar ámbitos, si consultamos a los profesionales aparecerán tratamientos y explicaciones variadas, pero es preferible situarnos un centímetro antes de la consulta. Las mentes humanas y sus diversos ámbitos cargados de emociones trotan sin cesar en variados territorios y cada jornada es una sorpresa.
Al hacernos mayores el cansancio se apodera, las visitas al médico se repiten y los paraísos artificiales que desarrolló nuestra mente agotada e inconstante repiten fantasmas malcriados. En esa caminata es posible equivocar el paso. Cuando la juventud empuja llena de vitalidad un error imperdonable es una suma, en cambio en la tardo-vejez, un error es asociado a recuerdos apretados que nos dirigen a territorios donde puede haber culpa, o miedo o partículas de odio.
¿Qué hacer? Tal vez practicar intensamente la búsqueda de territorios nuevos; para algunos es un perro y las charlas en la acera –te he dicho, no hagas, ¡siéntate!-; otros se van a jugar con otros jubilados; o los esquivos nos mantenemos atrapados en una casa solariega y una red virtual.
Es que, amigos… la búsqueda de emociones nuevas y frescas es una tarea ardua. Pero en el cartel que pondrá en su estudio, en su habitación, o en su lavabo… que diga:

#Solo sexo, guiski y rockandroll#

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