by j re crivello

“Vivir sin relación sexual puede tener sentido, pero vivir sin amar deshumaniza” (1)

El enorme sacrificio del celibato, es una extraña y compleja actitud que viene practicando el clero desde el siglo XII. Pero, produce seres desequilibrados.
Tal vez dueños de una diferencia que les empobrece. Su sexualidad, o su sensualidad se han transformado en el germen de una locura por el Más Allá. Solo son capaces de ver en la fe, una prolongación del sacrificio ante las bondades de la carne o la ostentación del deseo, quien domina la sociedad de los sentidos del siglo XXI de la que pertenecemos.
Pero el mito del sexo, va acompañado de una profunda perversión con respecto a lo femenino. La visión de una sociedad, en que la mujer es origen de los deseos íntimos que debo reprimir, les lleva a considerar, la existencia de una aldea de hombres –el clero, en la que viven ocultando su ser orgásmico, su libido.

“La impaciencia ante mis demonios, crea un volcán interior que alimenta mis fobias y obsesiones”.
El mundo devaluado de los sacerdotes y de la religiosidad, que practican este ejército de clérigos les lleva a situarles en un estado, que se mueve entre el sufrimiento de la culpabilidad y la objeción de los pecados de los demás que practican en el pulpito.
Por ello observamos una sociedad atormentada, funámbula. Incapaz de reconocer su vacío interior –de sexo, de amor, de mujer, o de otro hombre, de hijos, de amores espontáneos y viles. Su creación –la Iglesia- se aleja de sus vecinos y cada vez está más situada en la metafísica. A la que asistimos, los seres civiles y débiles pero cargados de razón ante:

El dibujo de su ser atormentado, compuesto por un grupo de hombres des-humanizados ante  su ausencia de sentido amoroso y sensual.

Notas:
(1)El País, 31 de mayo de 2009. Celibato, sexualidad y amor
-”El celibato obligatorio favorece relaciones clandestinas, y da pie a abusos que sufren sobre todo los menores, las mujeres, y la descendencia cuando se da”. Julio Pérez Pinillos, ex presidente de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados. (FISCC). El País, 31 de mayo de 2009

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