by j re crivello

 De cualquier forma aparece. O nadando debajo de su calcetín con un agujero que se abre despacio, hasta acabar en la basura. O entre los partidos del gobierno o de la oposición. O con aquel imbécil que nos cruzamos y no ha respetado lo que hay que respetar.

¿Es la ira un atrevimiento ante el stress? Da igual. No escribiremos un tratado. No daremos vuelta de manera porfiada y triste a este suceso. Pero si deberíamos convenir como dice Nietzche, que resulta más fácil inventarse un mundo metafísico. Creer en Dios, el Más allá, el pecado. Grandes disgustos que el alma humana utiliza para consuelo de sus desdichas.
O quizás algo mejor. El humor. Llámese cínico, alegre, descojonante –como dicen en España. Con ello abrimos la puerta a una naturaleza terrenal. Alguno saltara en algún comentario diciendo, que no deberíamos confundir goce con felicidad.
Tal vez.

Las ratas al borde de la alcantarilla. Las que no dibuja Walt Disney, son efímeros lagartos. Pero al ir en busca del alimento. Tal vez… ¿Sueñan?

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