Amigos… ufff ¡que calor hace! por ello el artículo y sucesivos son cortos -j re-

Canadá
Un mundo imaginario ¡ya lo sé! A veces en nuestra rutina necesitamos estos territorios innecesarios pero que poseen un vertido de vida. En esa isla nos detenemos y desde ese inmenso escenario, dejamos que nos arrebate en su ilusión. Es como el señor que saca a pasear el perrito, casado desde hace años y por una extraña pieza del destino, visita una amante que está en dicho sendero. El no escarmentara ya jamás de esta dicha que cambiará su paso. Ella, digamos su ex o actual mujer, o llorara su pérdida, o explicara que se había agotado aquel embrujo. Pero el perro sin desatino ni escarmiento seguirá reclamando el paseo diario. De lo cual, una serie inagotable de paraísos artificiales nos guían durante años. En el citado del título de este artículo, Canadá es un raro y extraño verde, donde aterrizan los deseos de abandonar las atestadas y destruidas planicies europeas. Y puestos a dejarnos envolver por un nuevo encanto: ¿sabremos conservarlo?

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