by j re crivello

He escrito estos dos artículos pues cuando discuto con amigos de izquierda su reflexión no considera la globalización ni los comportamientos de la economía física que Marx analiza en El Capital. Con 22 años leí ese libro y luego di clases a universitarios. Luego paso de moda y el auge actual de Podemos u otras formaciones de izquierda pone en su lugar no solo la acción política sino la preparación teórica de la que carecen muchos de sus discursos. Marx nos sitúa ante la disyuntiva de que muchos de los fenómenos de la globalización tienen su nacimiento no en el discurso neo-liberal sino en el propio capitalismo. Proximos artículos El valor de cambio y la globalización, La transición Pablo Iglesias, la Transición y el pacto del 78, j re crivello

El consumo se asienta en la necesidad de cada individuo por la utilidad que nos proporciona un objeto o un servicio, lo que todos consideramos el contenido material de la riqueza física. Marx dirá que el valor de cambio que aparece expresado por dicha utilidad es una relación cuantitativa, “proporción en que se intercambian valores de uso de una clase por valores de uso de otra clase”(1).
¿Pero que es ese algo en común que poseen los diferentes objetos que permite a dos consumidores ponerse de acuerdo entre sí? El aspecto que permite compararlas es que ambas son productos del trabajo humano, ambas dirá que “solo tiene[n] valor porque en él está objetivado o materializado trabajo abstractamente humano”(2). La medida de este gasto (que ha permitido que existieran) es tiempo de trabajo y con él su promedio social quien se impone en la globalización entre diferentes economías. Algunas son competitivas y su riqueza material se traduce en dinero o capital y en otras como en Grecia se convierte en Deuda o atraso social.
Para él “en cuanto valores, todas las mercancías son, únicamente, determinada medida de tiempo de trabajo solidificado”(3)*. Durante siglos el tiempo de trabajo ha sufrido alteraciones por la evolución de la fuerza productiva del trabajo, en terminología marxiana denominaremos a este proceso revoluciones del valor, y en términos de Economía clásica le llamaremos incremento de la productividad.
Los aspectos que influyen en estos cambios dependen del: nivel medio de destreza del obrero o de su formación, del desarrollo de la ciencia y la tecnología, de la escala de la producción (no son comparables economías como Alemania o algunas africanas) y de las condiciones naturales; en este apartado incluiríamos aquellas economías que se asientan sobre una balsa de petróleo como las árabes). Cabría agregar por nuestra parte otros elementos tales como: el tamaño del mercado mundial (la globalización), la escala del capital (la universalización del valor o número de veces que este circula), y la ciencia producida por no-humanos (la robotización o la producción de software a partir de ordenadores).

Acto seguido examinaremos un aspecto polémico. Marx afirma que “cuanto mayor sea la fuerza productiva del trabajo, tanto menor será el tiempo de trabajo requerido para la producción de un artículo, tanto menor la masa de trabajo cristalizada en él, tanto menor su valor”(4). Si seguimos esta reflexión la tendencia es a la producción de mercancías con menos valor (o tiempo de trabajo), o con cada vez menos input de empleos. Podríamos denominar a este momento histórico como la desmaterialización mercantil, cada vez el valor de uso, la utilidad pesa más que su valor de cambio* en los diferentes productos que llegan al mercado.
La Dualidad de trabajo

1 chaqueta = 10 varas de lienzo

En el clásico ejemplo (5), Marx sostiene que tanto la chaqueta como el lienzo representan valores de uso (utilidades) diferentes y son expresiones cualitativamente diferentes de trabajos socialmente útiles: el sastre y el tejedor. Esta diferencia hace que surjan como mercancías “no se cambia una chaqueta por una chaqueta, un valor de uso por el mismo valor de uso”(6). Este cumulo de diferentes utilidades representado en mercancías, presupone la división social del trabajo “solo los productos de trabajos privados autónomos, recíprocamente independientes, se enfrentan entre sí”(7).
En este encuentro se ponen de manifiesto sus diferentes magnitudes de valor. El lienzo “solo contiene la mitad de trabajo que la chaqueta, de tal manera que para la producción de la última será necesario gastar [el doble de tiempo] (7), ergo, 2 chaquetas=10 varas de lienzo.

El Valor de Cambio (continuará)

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