By Juan re-crivello

De pulpa fresca y rojo, les deseamos durante el verano, con rayas o sin ella. Una parte va a la mesa y otra le empujamos con esmero en neveras que aguantan ese calor extraño que forma la barrera de los 32 grados.

Pero podríamos decir, que cada vez que mencionamos este fruto es para desdecirnos de aquel invierno gris y correoso que no se acaba nunca. Vemos a través de ellas los futuros sujetadores –si somos hombres, o si mujeres, las nalgas de brillo que algunos señores mezclan en el agua, casi cuando esta penetra desde abajo y los que miran imaginan un sueño sensual, atrapado en ese espacio frío y cálido a la vez.

Nube de oreja y sarao.

Remo corto y fino

Un ¿lago o un pajar?

Territorios del sueño

Y la delicadeza. Luego hambre, y sed. (1)

Juan re-crivello, Los genes de Mingo (poesía en preparación para publicar)

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