by j re crivello
El autobús marca los kilómetros. Las horas se suman una detrás de otra jun-ti-tas.

Cuando uno viaja le asaltan los recuerdos, los sueños o los paisajes. En ese laberintouno teje y desteje encuentros, desde el camarero que le sonríe al coatí que busca comida y nos asalta con un grupo de otros ocho. Nada es normal en un viaje, solo es parecido al camino del infierno. Breve, intenso y alborotado.


El viaje se despelota. Por primera vez mi familia se reúne al lado de un pez de 7 Kg, lo ponen a dorar en unas brasas calientes como las emociones que nos rodean. Mi vida de vagabundo vuelve a uno de los puntos de partida. Dejo que suture mi corazón. Rio, reímos, nos hacemos fotos. Estoy casi en la frontera de Brasil, Paraguay y Argentina, más allá el mundo es un reino de selva que aguanta, de señores del negocio normal y señores del negocio no normal. En este largo camino recuerdo a Quiroga. A su fuerza de escritor de imágenes de selva, y latidos no-convencionales. Tal vez, convendremos que hasta en la lejana separación de una familia es posible vibrar con cariño y sueños. Y… convendremos que todo está muy cerca si uno es capaz de agitar su alma. ¿Es fácil?
Quiroga…
Texto uno: Viento Norte https://bcnexpres.wordpress.com/2011/05/28/viento-norte/
Texto dos: El Hombre Muerto https://bcnexpres.wordpress.com/2011/03/14/el-hombre-muerto/

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