By Juan re-crivello

Inevitable, en situaciones en que los amores sólidos se derrumban, Elvira Tres Dedos carece de referencias. Su abandono del hotel a finales del año 2006 le llevo a una zapatería. Vendía calzado para novias destronadas, señoras de buen pie y pocos escrúpulos, galanes venidos a menos de tanto asediar jovencitas y como no, sus clientes estrella: solidas amas de casa que le contaban al oído viejas historias de amor en cinco minutos, antes de haber dicho “si” a su marido glotón y lleno de barbilla grasienta. Ella, las recordaba por la noche, hacia madejas de aquellas insólitas memorias íntimas. Eran del palo:

_Mi marido se descalza por la noche y pretende un sólido amor sin acercarse con una pose de amante. Solo un gatillazo seco y luego me atraganto de chocolate hasta la madrugada. – ¡Ah! –exclamaba Elvira, una rubia medio despeinada pero aún una verdadera diosa del sexo.

_Mi marido fue hasta la clínica de pómulos hinchados y senos gigantes y pretendía que me hiciera un implante que se pareciera a los de la Alaska –la cantante, ¿la conoce?…. Me resistí y los elegí de tamaño secretaria de médico-que-trabaja-para-parturientas. ¡Se imagina! –diría una señora ya mayor, con dos hijos a cuesta y ojos vivaces.

_Mi Juan está loco por recibir el catálogo de lencería que nos envía una amiga y aconsejarme como vestir para él. En mi caso estoy hasta aquí –y realizo una marca a la altura de su frente- de sus fantasías de follar, le he dicho a mi amiga que este mes el catalogo sea de ropa interior de hombres y cubanos ligeros de hormonas. ¡A ver si escarmienta! –repetía, Margarita, una elegante señora de 30 años que cambiaba de zapatos cada mes., siempre pagaba con tarjeta y fumaba un cigarrillo detrás de otro.

_Mi marido estuvo en la guerra de Irak y mantiene su ceño fruncido des que regresó. Según él, las españolas debemos ir sin vello –como las moras en su interior-; como las que habrá conocido allí; y me imagino además un… ¡si a Ala! para pronunciar unos ruiditos de satisfacción cual máquina de follar adiestrada y perversa. – confesaba una señora morena que vestía con colores vivos y collares comprado en los chinos.
Y así todo el día, al vender un zapato se comprometía en las lindezas de sus clientas y aquella zapatería se parecía cada vez más a una relación de confidencias que ella asumía como propias. Ante lo cual decidió escribir una agenda intima de las desventuras ajenas. En ese año de 2007, también escribió varias cartas a su madre, la primera hablaba de un posible final:

18 de enero del 2007
Querida madre He dejado el piso donde vivía, porque el marido afeito con una navaja a su esposa y desperté a las cuatro con golpes en la puerta de la vecina. Estaba cubierto de sangre y lo que lloraba aquella perdida. Me asuste, pero tuve la valentía de llevarle a la cocina y darle un vaso de soda mientras llamaba a la policía. A la pobre señora la vistieron de gala y la enterraron sus dos hijos en un cementerio del centro de Barcelona –creo L´Hospitalet- él fue a prisión y comparte celda con dos violadores. Si todo va bien tendré que declarar dentro de dos años. Un beso Elvira@tresD

26 de enero de 2007.
Hoy he jugado a las cartas en casa de un amigo y la reina de copas me ha salido en todas las partidas, ante tal coincidencia, le he preguntado a mi amigo si era ello un aviso, él me ha dicho: “solo comprendes la vida cuando te desmelenas” y aunque te parezca un poco fuera de lugar él me ha invitado a ver la mesa por debajo. ¡Un baile de la reina que ha concluido en una gesta! Luego en esa posición hemos pasado la noche. Te confieso. ¿Debajo de una mesa todo adquiere más sentido? Un beso Elvira@tresD
Elvira Tres Dedos trabajo en aquella zapatería hasta que un día al abrir el periódico los titulares daban como cierta una información aparentemente inexplicable “los Euros desaparecerán” por ello decidió cambiar de trabajo y con todos los ahorros alquilo una granja a la salida de Barcelona desde donde comenzó una nueva etapa más sólida, que ella definiría como “unida a la tierra”. Siguió escribiendo a su madre y las notas de las confesiones de sus clientas las guardó en una caja de cartón, con un título llamativo: confesiones de amas de casa que buscan el amor verdadero. Hasta que un día se las dejo a una sobrina de 7 años y aquella pintos soles, lunas y caballeros y damas y brujas antiguas. Cuentan que cuando Elvira@tresD vio el resultado se enamoró y fue hasta una imprenta del pueblo. Allí hicieron un libro de colores con una tapa de una señora rubia regordeta con un abrigo de pantera. Elvira Tres dedos puso al final de cada libro una carta del Tarot que decía:

#La Reina de Copas siempre parece tener la respuesta a todas las preguntas en lo que hace a los sentimientos y su gran capacidad para la compasión, hace que sea una persona que fácilmente conecta con lo que la otra vive o está sintiendo.
No existe nadie que tenga tanta intuición como ella# (1)
Notas:
Ver Tarot La Reina De Copas

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