cover mi sargento de cocina

By j re crivello

No acostumbro a hacer comentarios de libros, entre mis compañeros de profesión hay grandes colegas pero también fieras agazapadas. En estos días dos escritores me han regalado libros escritos por ellos, Lucas Corso de la generación Subway, un grupo de escritores noveles de Barcelona, con estupendos cuentos y el otro autor es Emilio Pinto. Con “Mi sargento de cocina”, su última obra diré que su libro se lee como si te bebieras un buen vino: saboreando cada página, temiendo que la botella se acabe, sabiendo que hasta dentro de mucho tiempo no podrás llevarte a la boca otro igual.

No estoy seguro de si es una historia de amor, de una familia, de un país, puede que sea una historia un poco de todo, una historia nuestra, la que nos construyó y la que también nos hirió.

La novela “Mi Sargento de Cocina” comienza cuando Carmen Franco atropella a un soldado que hace la mili en el Pardo. Después de un tiempo en el hospital en el que hace amistad con un judío (sorprenderá el judío y más aún el médico que le opera) el soldado se hace muy amigo del Sargento encargado de las cocinas de El Pardo, todos sabemos que los grandes secretos se esconden allí, en las cocinas. Como era la vida en El Pardo, quien mandaba en España, que se comía y otros detalles de aquellos años.

Por motivos muy alarmantes el soldado, de nombre Enrique, tiene que salir huyendo y llega a la Ciudad Santa: Jerusalén, donde la mafia, los palestinos, los ingleses, los jordanos y los judíos nos dan a conocer su propia historia. Pasado un tiempo prudencial, el amigo del Sargento de Cocina, vuelve a España, en concreto a Sigüenza, donde se recordarán también los momentos más duros de la Guerra Civil española.
El final atropella al lector, es imposible de prever.

Y llegados a los postres, en la misma mesa que Evita Perón, Hitler, Castro, Cela, Sinatra, Ben Gurión, Ángel Sanz Briz, el Cardenal Segura y el Cardenal Tarancón, o Carrero Blanco, con mártires y todo, con un sinnúmero de personajes célebres que conformaron la identidad del siglo XX.

Emilio Pinto, su autor, lo ha sido de obras de educación como “La educación de los hijos como los pimientos de Padrón” o de espiritualidad “Navegantes de la fe” pero no se podía esperar una novela tan fresca, con partida de mus incluida. Y algo muy llamativo es que sus personajes siguen hablando cada día: El Sargento y Enrique siguen en su pagina web emiliopintolibros.com o en el Facebook librosemiliopinto narrando las cosas de hoy. Los ha declarado inmortales e inolvidables, como está comida.

Invito a comprar y compartir este libro con los amigos y en las redes.

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