c608ca2e-76ed-4132-858a-fc75a280f781

by j re crivello

Es dejar correr la bola y aguantar lo que digan. En otras te miran desde el lateral como ofuscados pero no se atreven a decir ¡Usted es un guarro!

Es fácil imaginar que por la acera van tipos y tipas rellenas que te esquivan sin más. O los perritos falderos que se abrigan en los senos de las madamas o señoras de casa como si el calor les derritiera el alma. En este autobús terráqueo todos caminan para algún sitio, sin saber si llegaran pero con un atrevimiento y un deseo de matar–le a uno de una cuchillá o de un polvo.
Así está el mercado de los señores que babean por consumir: puercoespines, salmones, chocolates, rameras oxidadas, cartones de leche de las gasolineras, perejiles de restaurante moderno, o salsas picantes que el Chef moderno vende como un acto salvaje de creatividad.
Y puestos, todos hacen listas, hasta para salir del wáter con el calzón arrugado de tanto aburrimiento.
¡Que vengo! ¡Qué voy! #Solo los culos rígidos de cadáveres que consumen pastillas nos salvaran#
O como dijo una amiga que vino a Barcelona y hacia 20 años que no nos veíamos “lo dejamos para otra vez”; si pensé, dentro de… 20 años.

Anuncios