En la imagen Lois and Clarck

Aquí dejamos una parte de nuestra vida, ¿Cuántos miles de sueños acumulamos durante nuestra vida? Y… tan solo recordamos algunos. A esa casa la podríamos definir desde los psicólogos u otras áreas científicas pero hemos decidido darle su valor real, ¡es un patio!

Un lugar donde aterrizan tantas sugerencias que en la noche explotan, mientras nuestro cerebro intenta tranquilizar sus obsesiones.

¿Es canalla esconder los últimos pasos de la noche si no nos gusta su recuerdo? Tal vez sí. O eso es lo que pretendemos con los olvidos del despertar. Otros lo cuentan, para usar una expresión moderna “lo ponen en valor” Pero martirizan todo el trabajo nocturno. No es cuestión de hacer el paseíllo con ese estupendo muchacho o señora que nos poseían, o aquella soez actitud de envidia hacia un familiar. Lo que esta, saldrá, y con ello dinamitara lo que traíamos con un estúpido run run desde hace días.

¿Estúpido?
En la casa de los sueños se permite todo, hasta amar con animales o tener hijos con culebras. Una vez sustanciado ese bocado de fantasía…

#sabemos que le traicionaremos con el olvido#

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