e1262d0fdc44077541d364e72379338e

Estimados, comienzo una serie de reflexiones que parten de una entrevista al filósofo Zygmunt Bauman, nuestra sociedad se enfrenta a multitud de desafíos en los próximos años ante los cuales nos asomamos perplejos y solo la razón es nuestra única compañera fiable. Las preguntas están elaboradas por Samuel Sánchez de El País y aparecen en el siguiente artículo –j re-

01-
PREGUNTA. Usted ve la desigualdad como una “metástasis”. ¿Está en peligro la democracia?
Z Baumann: Ha sido una catástrofe arrastrar la clase media al precariado. El conflicto ya no es entre clases, sino de cada uno con la sociedad
Lo que está pasando ahora, lo que podemos llamar la crisis de la democracia, es el colapso de la confianza. La creencia de que los líderes no solo son corruptos o estúpidos, sino que son incapaces. Para actuar se necesita poder: ser capaz de hacer cosas; y se necesita política: la habilidad de decidir qué cosas tienen que hacerse. La cuestión es que ese matrimonio entre poder y política en manos del Estado-nación se ha terminado. El poder se ha globalizado pero las políticas son tan locales como antes. La política tiene las manos cortadas. La gente ya no cree en el sistema democrático porque no cumple sus promesas. Es lo que está poniendo de manifiesto, por ejemplo, la crisis de la migración. El fenómeno es global, pero actuamos en términos parroquianos. Las instituciones democráticas no fueron diseñadas para manejar situaciones de interdependencia. La crisis contemporánea de la democracia es una crisis de las instituciones democráticas.
J re crivello: La democracia tal vez no está en peligro, pero sus contenidos han cambiado. Nos habíamos acostumbrado a la dialéctica izquierda derecha y que una de ellas, la izquierda fuera el motor del cambio; pero la sociedad sabe que ese mito ha terminado. El cambio ya no provendrá por la actuación desde el Estado. Los líderes son globales y provienen de la esfera privada o de la voluntad cooperativa con una gran carga trasversal. Con lo cual los partidos de izquierda son meras especulaciones para ocupar el poder y aprovecharse de sus ventajas. Ha muerto su espontaneidad o capacidad reformista. En lo que coincido con Z. Bauman es la creciente resistencia a aceptar la globalización, muchas tareas son concebidas como locales pero poseen un sesgo de interdependencia que las sociedades no aceptan asumir. La crisis de la emigración siria que abrió en canal la Europa rica hasta Alemania mostro las resistencias para asumir cooperativamente este fenómeno.
P. El péndulo que describe entre libertad y seguridad ¿hacia qué lado está oscilando?
Z Bauman: Son dos valores tremendamente difíciles de conciliar. Si tienes más seguridad tienes que renunciar a cierta libertad, si quieres más libertad tienes que renunciar a seguridad. Ese dilema va a continuar para siempre. Hace 40 años creímos que había triunfado la libertad y estábamos en una orgía consumista. Todo parecía posible mediante el crédito: que quieres una casa, un coche… ya lo pagarás después. Ha sido un despertar muy amargo el de 2008, cuando se acabó el crédito fácil. La catástrofe que vino, el colapso social, fue para la clase media, que fue arrastrada rápidamente a lo que llamamos precariado. La categoría de los que viven en una precariedad continuada: no saber si su empresa se va a fusionar o la va a comprar otra y se van a ir al paro, no saber si lo que ha costado tanto esfuerzo les pertenece… El conflicto, el antagonismo, ya no es entre clases, sino el de cada persona con la sociedad. No es solo una falta de seguridad, también es una falta de libertad.
J re crivello: Al aumentar la seguridad debido al estallido social fundamentalista nos vemos obligado a renunciar a vivir en una sociedad de iguales. Mientras aumenta el confort espiritual de sensación de sentirnos protegidos más cedemos nuestros derechos y garantías al Estado que vive dominado por aparatos burocráticos lentos e ineficientes, y se reduce la espontaneidad social. Estamos renunciando por el miedo que nos domina ante cada ataque fundamentalista, pero no hay solución, participamos de la inestabilidad de otras zonas del mundo que se transfieren al centro de la civilización; o si me permiten los ejes de globalización transfieren los conflictos a las zonas de larga tradición democrática.
Coincido con Bauman respecto de la precariedad, se ha instalado entre nosotros y nos domina hasta empujar a las propias Elites a participar de esta fiesta inútil. Pero a veces me pregunto esta inseguridad ¿puede ser creativa? O… ¿nos instala en la desafección y la falta de estímulos? Una gran batalla de valores se aproxima, el paradigma se tambalea entre precariedad y cambio, o ruptura del mundo laboral y de consumo tal como lo conocíamos hasta ahora. No me atrevo a señalar como se resolverá.

Las siguientes preguntas del Debate de los próximos días:
02
P. Afirma que la idea del progreso es un mito. Porque en el pasado la gente confiaba en que el futuro sería mejor y ya no.
P. Usted sostiene que el movimiento de los indignados “sabe cómo despejar el terreno pero no cómo construir algo sólido”.
P. Y lamenta que, por su naturaleza “arco iris”, no cabe un liderazgo sólido. P. En España las consecuencias del 15-M sí han llegado a la política. Han emergido con fuerza nuevos partidos.
03
P. Usted analiza la crisis del Estado-nación. ¿Qué opina de las aspiraciones independentistas de Cataluña?
04
P. Las redes sociales han cambiado la forma en que la gente protesta, o la exigencia de transparencia. Usted es escéptico sobre ese “activismo de sofá” y subraya que Internet también nos adormece con entretenimiento barato. En vez de un instrumento revolucionario como las ven algunos, ¿las redes son el nuevo opio del pueblo?

Anuncios