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Amigos, último día de este Debate, espero que haya sido positivo para vosotros saludos -j re-

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P. Las redes sociales han cambiado la forma en que la gente protesta, o la exigencia de transparencia. Usted es escéptico sobre ese “activismo de sofá” y subraya que Internet también nos adormece con entretenimiento barato. En vez de un instrumento revolucionario como las ven algunos, ¿las redes son el nuevo opio del pueblo?
Z. Bauman: La cuestión de la identidad ha sido transformada de algo que viene dado a una tarea: tú tienes que crear tu propia comunidad. Pero no se crea una comunidad, la tienes o no; lo que las redes sociales pueden crear es un sustituto. La diferencia entre la comunidad y la red es que tú perteneces a la comunidad pero la red te pertenece a ti. Puedes añadir amigos y puedes borrarlos, controlas a la gente con la que te relacionadas. La gente se siente un poco mejor porque la soledad es la gran amenaza en estos tiempos de individualización. Pero en las redes es tan fácil añadir amigos o borrarlos que no necesitas habilidades sociales. Estas las desarrollas cuando estás en la calle, o vas a tu centro de trabajo, y te encuentras con gente con la que tienes que tener una interacción razonable. Ahí tienes que enfrentarte a las dificultades, involucrarte en un diálogo. El papa Francisco, que es un gran hombre, al ser elegido dio su primera entrevista a Eugenio Scalfari, un periodista italiano que es un autoproclamado ateísta. Fue una señal: el diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú. Las redes sociales no enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia… Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara. Las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa.
J re crivello: Las redes han revolucionado la civilización, el aspecto del activismo de sofá que menciona Z Bauman es su lado más visible, y acentúa nuestro lado mono-humano caracterizado por nuestra manera de hacer clan, tribu o jerarquía, en las redes buscamos afinidades y descatalogamos o censuramos lo que no es de nuestro agrado o escala de valores. Pero las redes han multiplicado por cientos de millones los bits que circulan, los superficiales y los que establecen intercambios de denuncia o de crecimiento científico tecnológico. Sin redes la civilización es más lenta, más dominada por los dictadores de la opinión o del Estado. Con ellas se ha roto la dicotomía izquierda /derecha y aparece el sujeto transversal.
La red es el alma de la nueva civilización, y lo es de los humanos y próximamente de las cosas y… dentro de poco de los robots. No es una trampa es un salto de civilización que abre el camino a la salida al espacio exterior, nuestra próxima frontera.

Notas:

Estado de crisis. Zygmunt Bauman y Carlo Bordoni. Traducción de Albino Santos Mosquera. Paidós. Barcelona, 2016. 157 págs., 16,95 euros

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