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By j re crivello
Es decir lo hemos dejado todo listo pero aún no hay nada firmado. Comienzan así unos días de vértigo donde cualquier mono-humano resucita en su interior los genes del miedo, de la costumbre del clan en la gran sabana africana (1). ¿Será verdad? ¿Acabaré trabajando allí? ¿Me iré hasta tal ciudad y comenzaré una nueva vida?

Grandes interrogantes que estrujan el alma y la de los que están conectados familiarmente. A veces pienso –pensamos- que la vida se esparce y crea continuos remansos o agitaciones que aceleran los cambios. Los monos-humanos nos resistimos o aceptamos el envite yendo detrás de aquella nueva aventura. De la decisión, de su momento, de la cualidad del acierto siempre surgen aplazamientos, dudas o respuestas positivas que nos despejan grandes o pequeños escenarios.

¿Cómo saber si una decisión es correcta? Tal vez reside en la propia conducta formada en el hogar materno-paterno. Allí desarrollamos un aspecto de la cultura del riesgo y de la aproximación al futuro, el otro viene de un gran lago salado que carga en nuestras espaldas: los genes y el origen de la raza en el simio.
¿Vamos hacia allí?

#Con el acierto del miedo y la fuerza de nuestros apetitos claramente humanos#

Notas:
(1)El desplazamiento sobre las extremidades posteriores, o bipedismo solo está presente en una especie actual de primates: Homo sapiens. Sin embargo, entre hace 2,5 a 1,8 millones de años varias especies bípedas compartieron el planeta en África, tales como Homo habilis, Homo rudolfensis, Homo ergaster y Paranthropus boisei. Los descubrimientos de esta coexistencia han dejado atrás la idea que solo hubo una especie de homínido bípedo habitando la Tierra siendo reemplazado por otro en una secuencia lineal. La locomoción bípeda estaba ya presente hace más de 4 millones de años, siendo Ardipithecus ramidus y los famosos Australopithecus ya bípedos. Fuente Wickipedia

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