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By J re crivello

Hablare de Pepita Del Rio que cantaba como un ángel hasta que se enamoró de un señor que llevaba leotardos de color carmín. Entre ambos adoptaron un gato, que era rebelde pero deseaba probar el wiski. He podido comprobar en la parroquia cercana que se casó con un tal Rico Rambler, agente de seguros que hacia pólizas para evitar la muerte.

En el pueblo todos le recuerdan y dicen que no dejo de cantar durante aquellos años, poseía una voz tenue y superficial, aunque había llegado hasta el bachillerato y sabía que su intuición musical le llevaría en el centro lirico de la época el Colon de Buenos Aires. Las pesquisas de este cronista la sitúan durante un mes de representaciones en el año 1920 en Buenos Aires, con toda la ciudad enloquecida por su voz y esa mirada acostumbrada a pedir el cielo para entregarse. Y… luego desapareció hasta encontrarle en Barcelona. Varios espectadores aún recuerdan aquella dicha de la segunda o tercera fila y sus frases picantes envueltas en ese acento extraño.
De Rico Rambler diremos que el vendedor de seguros conocía la sanidad de su tiempo, para los ricos y los pobres, que según su opinión anhelaban, una atención medica que luchara por su constipado. Digo esto por aquello que Rico Rambler estaba unido a un tío suyo, que al hacer cirugía acostumbraba a abrir en canal, previo venta de la póliza. El negocio era bueno, cobraban a 10 y dejaban irse al otro mundo a 2, luego repartían los beneficios con la familia del fallecido. Tal vez era un negocio a contracorriente de los afectos, se apostaba por la muerte como ascenso social con el acuerdo del resto de los parientes. Pero en aquellos años de comienzos de siglo Rico R comprendía los latidos de cada familia.
De Pepita del Rio diremos que tuvo una prima que nació en Bagdad, en una época que las mujeres bailaban una danza del cual su barriga subía y bajaba en tal desnudez; el mérito residía en adivinar si estaba cerca del olfato o casi en la punta del zapato. Esta voluptuosidad traída desde Irán, sumaba adeptos en la España de los cafés y los sabores orientales, o de las visitas como al Museo Roca compuesto de visiones del cuerpo humano bautizadas como Parada de los Monstruos. (3 y 4)

Que Rico Rambler y Pepita del Rio se amaban más que al carnet de identidad que usan en Asturias -dícese de un plástico que sujetan en la axila (los asturianos) con sumo cuidado para permitir que la sidra baje en esa dirección tan rara para deleite de los bebedores- de ello atestiguan los amigos que hemos podido aún encontrar. Uno de ellos nos confesó:
“En aquella época, de la Barcelona que crecía disparada, de los planes para una futura Exposición Universal, de la ola de inmigrantes venidos del Sur, o del fenómeno del pistolerismo, en la cual los anarquistas mataban empresarios y estos a su vez devolvían “ojo por ojo”, yo podría afirmar que era un amor indestructible”. Y fue así, quizás. Tanto que podríamos imaginarnos a nosotros en primera fila y a la prima de Pepita -le llamaremos Dolores del Rio- quien bailaba esa danza tan llena de amor por la ciencia y la sensualidad, con un poder hipnótico que nos mantendría atrapados en un sueño oriental acorde con la Barcelona de la que rememoramos. Hasta que un día ocurrió un imprevisto: Dolores se enamoró de Rico… Pero antes: ¡Si señores! Este cronista puede atestiguar una pequeña cicatriz en el muslo derecho que no le afea, sino aumenta la osadía y el desenfreno de los mirones y sitúa a Dolores en el mármol de las celebridades.
Aunque nos hemos quedado en el cruce de caminos de estas dos mujeres y Rico Ramblert. ¿Se resolverá? Amaran los tres, o ¿uno de ellos dejará su corazón destrozado en una casa de empeño?
La fuerza de esta historia, se inclina por que el amor se resolverá entre Pepita y Dolores, ambas abrirán una vía de acercamiento que las mujeres de los Locos Años 20 franquearán hasta la Crisis de 1929.

#A Rico Ramblert le veremos camino de la casa de empeño y ellas unidas en un extraño vórtice sensual#
Notas:
(1) En 1920 los enfrentamientos sociales llegaron a un punto álgido, con la aparición del pistolerismo (“guerra sucia” entre la patronal y los anarquistas). En 1923 el capitán general Primo de Rivera daba un golpe de estado y se erigía en dictador. A pesar de la nueva represión, fue un período próspero, que culminó con la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 y una gran oleada inmigratoria procedente del sur de España http://www.astrogea.org/asteroides/barna/la_historia.htm
(2) http://www.unav.es/users/Articulo8a.html
(3) Museo Roca (1900-1935) de Barcelona. Formaban parte de la Wellcome Collection, y las ‘piezas’ barcelonesas eran un elemento central de la exposición Exquisite bodies.
Wellcome Collection. Este sugerente nombre es un buen ejemplo de humor inglés: la exposición contiene piezas que pueden herir algunas sensibilidades por su crudeza: son en un 80% vísceras. Exquisite bodies es un recorrido por los museos de anatomía humana que florecieron a mediados del siglo XIX en ciudades europeas como Londres, París, Bruselas y Barcelona. Las reproducciones en cera de cadáveres seccionados o de los efectos de distintas enfermedades son de increíble realismo. Antes de acabar en museos, muchos modelos habían servido para enseñar anatomía a estudiantes de medicina. Fuente: Cristina Jiménez http://www.es.globaltalentnews.com/actualidad/reportajes/786/Para-curiosos-incurables.html
4) Como ven, el museo se instala en Nou de la Rambla en 1900, pero su propietario, especialista en monstruos de feria, llevaba en la materia desde 1860 y tenía carácter ambulante, por lo que no debemos descartar que el de la calle Hospital de 1885 fuera también de su propiedad. Otra cosa interesante es el apelativo popular con el que era conocido, La Parada de los monstruos, que fue como se bautizó aquí Freaks, la obra maestra de Todd Browning. Quizá el título español proviniera del apelativo popular con que fue conocido el Museo Roca. Fuente: El blog Ausente

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