hermana de Domenica en Italia 1975 y yo
Este articulo se ha podido completar varios años después, hoy 24/02/2016, cuando esta foto ha llegado a mis manos por parte de Graciana. 1975 con 19 años, con la hermana de mi abuela en Italia

 

Hola, primo. Estoy en La Cumbre, en un fin de semana largo invernal (por el 9 de julio) Como tengo tiempo, te contaré la historia de las Ré que tanto te interesaba. Nuestra nona, Dominga Garzino, se vino de Italia con su hermana Teresa, supuestamente acompañándola en su viaje de bodas con su marido Ré. En realidad venían para quedarse, tras la pobreza después de la primera guerra. Ella no sabía que jamás volvería. Al año de llegar se casó con un primo de su cuñado, o sea con nuestro abuelo Felipe. Teresa(a quien siempre dijimos “nona Tera”) tuvo 5 hijas mujeres:

1) Olga, que se casó con Guido Musso, no tuvo hijos (él era el dueño de una librería) Hoy Olga vive, viuda y loca como una cabra.

2) Elvira, que se casó con Faggioli, y tuvo 2 hijos. Elvira murió joven en un accidente de auto en la esquina de mi casa, y mi mamá tuvo que reconocerla. Uno de sus hijos murió también en un accidente a los 18 años. Sólo queda su hija Graciana.

3) Elsa, soltera, casi totalmente ciega, vive actualmente sola en la vieja casa familiar. (01)

4) Nelly, casada con Layún, médico de James Craik, tuvo 4 hijos. Hace unos años murió su única hija mujer a los 40 años, y luego enviudó. Queda ella y sus 3 hijos varones.

5) Zulema, “Mema” para todos, casada con Moure, tuvo 2 hijos. Ella murió muy joven, a los 40 y pico, luego su marido, y hace un año su hija mujer también más o menos a los 40. Sólo queda un hijo varón.

}Ufff—-larga y triste la historia familiar. Una familia signada por muchas tragedias. Monica Nigro (1)

 

Las mujeres Re, nuestras cinco tías, que eran una vida de historias unidas en un árbol que crece después de un largo viaje con destino América. Cuesta construir una civilización pequeña y lejana donde lo femenino se superpone a lo masculino estrecho y desigual de su apellido. Parece que la sabia del orgullo masculino sucumbiera más allá del mar y regara la tierra sin saber que darán de si los dados de la suerte.

Les conocí a edad muy temprana (con 9) y guardo el recuerdo de mujeres llenas de sensualidad y rumor; de emociones cargadas en el ópalo que deja la mirada; de mezcla incierta de sonidos que revelan una carretera llena de espacios que se suceden. Y puedo pecar de exigente poseedor de la verdad, pero cuando abro esa puerta de la memoria: fluye -desde ellas- la vida y la potencia tan completamente femenina en su rapto de la fecundidad.

Mónica, como tu bien dices, eran las mujeres Re. Castas, vitales, de kilos de pólvora y ceniza, de un rugido de fuerza nacida en Italia y desplazada a América. En suma una larga línea que al apagarse deja ruido, mucho ruido.

Notas:

 

Mónica, te las podría describir rápidamente: Elsa, ligera, de ojos verdes y sonrisa llena de contagiosa incertidumbre; Zulema, grande, dueña del árbol de la fe y con una voz ronca y llena de acertijos; Elvira, tenue como la luz de la luna y discreta en las dosis de cariño; Nelly, de familia y pausa reglada en la devoción a su marido; Zulema, residió en un castillo donde su marido miraba con una sonrisa del que bebemos todos los mortales en las tardes de estío. Y Olga, de labios finos y la alegría que habla desde la mirada.

Debo confesar que a veces tenemos raros privilegios, en mi caso, Mónica, haberlas conocido.

 

(01) Tía Elsa falleció en estos días durante la preparación de este libro Q.E.P.D.

(1)  Monica Nigro Cartas privadas

(2)  J. re crivello 045 Memorias de un hombre estúpido (libro en preparación)

 

 

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