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j re crivello

¿Las manos manchadas de cal? Deciamos hace unos años, pero ha vuelto a reaparecer en el debate de Investidura…

Hace dos días el GAL ha vuelto a renacer, de la mano de una entrevista a Rafael Vera, el Secretario de Seguridad de Felipe González, apuntaba nuevamente hacia el señor X. En el debate de la cadena InterEconomia todos consentían que las tareas sucias las realizara el Estado. Izquierda y derecha a veces están de acuerdo en permitir que las “cloacas del Estado”, torpe eufemismo, salten por encima de la ley. Pero… al final la ley es la ley

 “X miro desde el sillón a su ministro. Nada rompería el lazo de fuego creado entre ellos. La joven democracia debía ser protegida del orgullo del terror. Mientras su ministro se retiraba, X dejo tras de sí su aurea democrática. Nadia debía saber que su arrogancia de monarca ilustrado escaparía al Parlamento y a la Justicia.

Se había establecido una loca virtud, la de mantener contra viento y marea que su sandalia aun estaba nueva. Pero con el paso del tiempo, todos sabríamos que para tal enfermedad no había escapatoria”.

En el año 2009 se confirmaron las sospechas definitivamente, la última sentencia del Tribunal Supremo, demostró que el ex Secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera pago para garantizar el silencio de sus antiguos ex subordinados.

¿Que se pudo demostrar? Que desde el Estado se preparo un grupo de tareas especiales y luego se pago su silencio con dinero de los fondos reservados.

“Gal”

Y toda una generación de votantes de izquierda –entre los que estaba este autor- despertó en el fango o la vergüenza. Siempre creímos que la diferencia entre Franco y sus secuaces, era que ellos habían matado y olido la sangre en aquella infernal locura de la España tardía. Pero estos. Los de la democracia, los reformistas de izquierda, debieron ser descubiertos por una generación de periodistas, que trabajaría contra la mentira y la fabulación del poder.

Pero el señor de encantadora sonrisa, canas plateadas y acento sin resquicio, -nuestro X en la jerarquía de mando- salió indemne. Libre. Pero nadie ya defiende que no hubiera consentido aquello.

El Tribunal Supremo emitió el 29 de julio de 1988 un fallo histórico: el ex secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera y el ex Ministro de Interior José Barrionuevo fueron condenados a 10 años de cárcel. Por la gestión de los fondos reservados, el tribunal dio por probado la malversación por 645 millones de pesetas. Rafael vera fue condenado a 17 años, de los que cumplió un año y medio.

El GAL en estos años, se ha oscurecido lentamente en las páginas de historia, aunque de vez en cuando nos de un sobresalto. Lo que sí ha sido determinante es la separación de una parte de la intelectualidad y los medios de comunicación, del movimiento reformista cargado de razón por la derrota de la Guerra Civil. Es decir, no es necesario ser de izquierda para estar habilitado moralmente. De la iglesia oficial, socialista o comunista hemos pasado a una laicidad (1) reflexiva e independiente que impregna a la sociedad.

Notas:

Corría el año 1986, “Julián Sancristóbal, Miguel Planchuelo y Francisco Alvarez se encontraban reunidos en el despacho de este último, en Bilbao. Cuando supieron que los mercenarios habían secuestrado por error a otra persona, llamaron a García Damborenea para que acudiera a la reunión. A pesar del error, acordaron continuar con el secuestro para lograr la liberación de los cuatro agentes que estaban detenidos en Francia. Sancristóbal comunicó la decisión a Barrionuevo y el ministro dio su consentimiento, lo mismo que Vera. “. Desde aquel lejano error, hasta que el Tribunal Supremo el 29 de julio de 1998 condeno a el ex secretario de Estado de seguridad Rafael vera y el ex ministro José Barrionuevo a 10 años de cárcel por haber autorizado a los Gal a secuestrar en el año 1983 a Segundo Marey con fondos reservados del Ministerio de Interior.

Nota de prensa de la liberación del secuestrado por los GAL: El portavoz del Ministerio del Interior, Julio Fernández, manifestó que los servicios policiales españoles desconocían hasta ayer la existencia del GAL, y afirmó que no se habían reforzado las medidas de seguridad sobre las propiedades francesas en España, amenazadas por este grupo.

(1) Agradezco a Felipe González la definición tan interesante de este termino que también le podemos aplicar a la izquierda: “El ex dirigente expresó su preocupación por la existencia de “conceptos de apropiación de la verdad en términos absolutos”. “Vivimos una oleada de imposición de las creencias como verdades absolutas, que excluyen a los que no viven así”, concluyó.

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