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“He demostrado irrefutablemente que el alma puede prescindir de la caridad y que para ingresar en el cielo basta la fe”.
Pág. 112 Jorge Luis Borges Historia Universal de la Infamia

R Desnais regreso malhumorado y tieso de más allá de los médanos, su conclusión era que una vez en el Cielo ya no era posible salir de él. Hastiado, decidió ir hasta el bar de neones y se sentó en la barra americana brillante y de madera de caoba. Podía dedicarse a la bebida, a follar sin parar, o a comer, o al aburrimiento de una vida sin sobresaltos le llevaría a la cultura. Eso… ¡zas! ¿Habrá biblioteca en el Cielo? Seguro que aquí tienen los volúmenes desaparecidos en las luchas tribales y de orgullo de la tierra –exclamó-. Llamo a la camarera, una rubia de platino con rizos hasta los hombros y muy al uso, chicle en la boca, senos pronunciados y una manera de hablar con slang del cual algún día prepararía un diccionario. Le indico que a 200 metros estaba, pero debía tener permiso del Partido del Cielo o presentar 100 chapas de cerveza de la Pilsen de moda “Chúpate esta”. Si quieres te las puedo dar, nosotros tiramos todos los días miles, nadie va a esa biblio; y entro detrás de ella a un cuarto estrecho y tierno. Todas las paredes rosas, una cama sillón, una tele y un colector gigante de chapas. Ella le explico que descansaba allí en las horas de ocio y que ese colector salía directo a la calle donde lo recogía un camión que se lo llevaba a la fábrica de la Pilsen “Chúpate esta”. Luego muy canalla puso música, se estiro en el silloncito y la minifalda trepo como si fuera un resorte. R Desnais no estaba para trotes de sensualidad y se escurrió con promesas y las 100 chapas. Le intrigaba más el templo de la cultura del Cielo que el sexo de aburrimiento y estilo gimnasia “hale hop”.
Cruzo dos calles y entro en una superficie acristalada; presento las chapas y le hicieron un presuntuoso carnet que decía: carnet de lectura del pueblo estelar. Luego consulto un ordenador, marco una pantalla táctil y apareció en su bandeja:
Comenzó a leer de pie y en voz alta:

_Tápenme –respondió Sancho-; y pues si quieren que me encomiende a Dios ni que sea encomendado, ¿Qué mucho que tema no ande por aquí alguna región de diablos, que den con nosotros en Peraville? (1) R Desnais cerró el libro y dijo:

# ¡Ya está! Iré en busca del diablo al atardecer#

Notas:
(1)Pág. 547 Don Quijote de la Mancha Miguel de Cervantes Editado en 1976

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