c639f7597542fe15a56bd3515afeba57

By J re crivello

Ovidio nos habla de la siguiente manera respecto a este mito en el libro X de Las metamorfosis:

«Pigmalión se dirigió a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que, deponiendo su dureza, cedía a los dedos suavemente, como la cera del monte Himeto se ablanda a los rayos del sol y se deja manejar con los dedos, tomando varias figuras y haciéndose más dócil y blanda con el manejo. Al verlo, Pigmalión se llena de un gran gozo mezclado de temor, creyendo que se engañaba. Volvió a tocar la estatua otra vez, y se cercioró de que era un cuerpo flexible y que las venas daban sus pulsaciones al explorarlas con los dedos.»(1)

Hace unos días tuve el placer de leer un excelente artículo de Álex Rovira sobre el efecto Pigmalión, en líneas generales su tesis plantea que: “las expectativas favorables que sobre nosotros tiene nuestro entorno de afectos y amistades pueden llevarnos a llegar más allá de lo que esperamos” (2).

Esta hipótesis me hizo recordar una frase que me torturaba en mis años de estudiante, elaborada por un prócer de las luchas de la guerra española contra el francés del siglo XIX y a posteriori de la independencia argentina.  Para San Martín su consejo descansaba en la frase “serás lo que debas ser, sino no serás nada”. Este liberal-masón (perteneciente a la Logia Lautaro) vista desde ojos contemporáneos, nos induce a considerar que el contexto y los estímulos te condicionan y toda resistencia no es más que una pérdida de tu propio talento.

Para un psicopedagogo como Juan Carlos Castillo en el efecto Pigmalión “las expectativas de los padres con sus hijos, de los profesores con los alumnos y los mandos con sus subordinados tienden a cumplirse”. Para ello “el experimento Rosenthal en una escuela de F.P. hizo un test de inteligencia a varias clases. Sin corregirlo, Rosenthal selecciono un 20% de alumnos de cada clase y dijo a los profesores que ese 20% era superior y obtendrían mayores calificaciones. A final de curso habían mejorado respecto a sus compañeros en cuatro puntos su coeficiente intelectual. Ello era debido, a que cuando más se espera de un individuo, esto produce un clima emocional mayor” (3).

Y hemos llegado al punto de lo que se trata.

El clima emocional, responde a las crecientes expectativas que ponemos sobre nuestras actividades con el fin de trasladar, aquello que por diversas razones deducimos de una lista de prioridades. Por ejemplo en un entorno de Alta competición de un grupo de tenistas, algunos entrenadores deducirán que uno o dos están más capacitados y transmitirán -de una manera inconsciente- estas expectativas. Dirá al respecto Alex Rovira “que la predisposición a tratar a alguien de una determinada manera queda condicionada en mayor o menor grado por lo que te han contado sobre esa persona”.

¿Existe un efecto contrario? Aquí es el punto al cual nos remite San Martín, si analizamos esta frase del siglo XIX y la resituamos, veremos que en esta sociedad la resistencia al entorno de “afectos y amistades” está muy desarrollada e inclusive hasta es aplaudida. Un ejemplo seria Alonso el corredor de F1, este triunfador es la demostración de que sus expectativas originales eran personales y están fueron capaces de alterar el contexto. ¿Cuáles son los grandes campeones de F1 en Asturias? Me temo que ninguno. Esto nos lleva a imaginar una sociedad donde la competencia puede ser un poderoso estimulo que altera el efecto Pigmalión. ¿Pero podemos ir más allá si solo estamos “movidos por el miedo al fracaso que otros nos han transmitido, por su falta de confianza o por su invitación a la resignación”(2)?  Indudablemente que no, por ello nuestra sociedad detesta los perdedores.

(1)wickipedia

(2)Älex Rovira, El País Suplemento, 17 de Septiembre de 2006

(3) juan carlos castillo

Notas post-ideológicas

El efecto Pigmalión, llamado así en honor a Pigmalión, es el proceso mediante el cual las creencias y expectativas de un grupo respecto a alguien afectan su conducta a tal punto que se provoca en el grupo la confirmación de dichas expectativas.

José de San Martín (25 de febrero de 1778 – 17 de agosto de 1850) fue un militar argentino cuyas campañas fueron decisivas para las independencia de Argentina, Chile y el Perú. Junto con Simón Bolívar es considerado uno de los libertadores más importantes de Sudamérica durante la colonización española

Anuncios