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J re crivello

Caro Vespasiano abrió la puerta. Detrás una señora vestida con un tejido marrón y entallado le saludó. Hacía meses que no se veían. La hizo pasar. Nada había en la habitación. Para Caro, los muebles eran una ridícula manera de soportar esta sociedad en franca decadencia, aun así trajo dos sillas de la cocina. Se sentaron frente a frente. Su visita verbalizo una frase corta:

–Seré breve. En casa han quedado, los tres niños, el bóxer, la gata, un canario y un mantón de armiño que no me puse nunca. Me voy. Ahora te toca a ti cuidarles. Caro no respondió. O, tal vez sí, pero era inviable partirle la cara. Se contuvo y pregunto:

– ¿Cuándo te vas?

–En una hora. Vendrán los de la mudanza y te dejaran, los tres niños, el bóxer, la gata, y el mantón, se lo he regalado a Caritas. Junto con ellos, vienen tres maletas para cada uno, con su ropa y unas fotos de cuando nos amábamos –y echo a llorar. Caro Vespasiano no se ablando pero tuvo un detalle, metiendo su mano debajo de la camisa extrajo un escapulario de la Virgen de la Roca y se lo regalo. «Te traerá buena suerte –agrego».

Se despidieron en la puerta, la mudanza hizo su trabajo y cerro tras de sí. Luego miro a su alrededor, sus habitaciones tenían una sola cama, debía comprar tres literas, y al perro y la gata los regalaría a la sociedad protectora de animales. Era triste recuperar el pasado –pensó. Luego marcho al súper y compro comida para cuatro y dispuso agregar unos botes de alimento para gato y cereales de perro. Al regresar en la puerta se apilaban en una hilera desigual, los tres niños y los dos animales. Nadie dijo nada, comieron de dos en dos en la cocina y a la tarde vieron por la ventana la tele del vecino. Caro Vespasiano aun tuvo una idea genial:

Fabricar barquitos de papel de letrina y remontar un rio dibujado en el suelo que visitaba la bañera llena de agua.

Ya entrada la noche le visito un amigo, su moto plateada y con una línea roja se veía desde el segundo piso. Lucas Boy era un tipo especial, se conocían desde hace años, y en ese trayecto de la autopista Barcelona-Vilanova, a veces solía parar en su casa en Gava. Una localidad que seguía el recorrido del mar y la montaña. Había ido ante su llamada de socorro, tres niños, un gato y un perro eran mucha cosa. Pero tuvo tiempo de comprar una tele de 200 Euros delgada y plana que les instalo en el comedor. El rio de agua fue desmontado ante su insistencia y los niños bebieron una cola comprada en el paquistaní de la esquina, pidieron comida china y ante la insistencia de Caro rezaron a San Pancracio hacedor de la vida. Al llegar la noche,  inflaron tres colchones para dormir y luego Lucas Boy se fue cerca de las 12 en dirección al macizo del Garraf.

Nota

Ella ingreso en el Psiquiátrico.

a-Ellos amaron a su madre más que a su padre □

b-Ellos fueron a comprar más barquitos □

c-Ni lo uno ni lo otro, una nueva puerta nos abre nuevas ilusiones □

 

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