ello-xhdpi-f99c71cf
Imagen by pelocodo / Ello

He prometido continuar con una réplica por mi parte a ¿Qué tripa se ha roto? De Ana Fernández; en el mejor estilo de amar a la ficción y saludar a los cambios que nos provee la vida. -J re- El artículo nace en el Curso de Escritores Noveles de FlemingLAB, pueden consultar otros textos muy interesantes en este link.

by j. re crivello

Wert pulso el timbre de la casa de Marta, había venido solo. Frente a sí, una unifamiliar de tonos grises con lo que imaginaba que dentro escondería un jardincillo interior. Una voz femenina le abrió paso, atravesó un camino de guijarros, al lado, el verde era un manto que tan solo rompía la monotonía un rosal. Luego escucho un tac y la puerta se abrió desde el interior, un comedor y al final una silueta delgada, de una mujer casi en los treinta y cinco, de cabello oscuro y tez fina y blanca. Serían las siete de la tarde, en Barcelona la ciudad mudaba la piel, los turistas se calzaban ropa de noche, los últimos japos adoraban la Sagrada Familia y Wert ya en retirada venia al núcleo del conflicto: dos cuchillos, dos cuchillos retumbaban en sus preocupaciones. La exótica mujer le ofreció asiento, un sofá amarillo chillón rompía la monotonía de los grises de diseño. ¿Por qué había aceptado verla en su propio terreno? Tal vez así desvelaría algo que le había pasado inadvertido: un detalle, un tic, una muesca de risa nerviosa. Pero delante se sentaba una mujer de unas piernas lisas y claras, una cadera de las antiguas, unos hombros cortados en seco y una sonrisa blanca y enigmática y además unos labios pintados de rojo como las estrellas antiguas de Hollywood. Ese era el primer aviso, toda la atmosfera era de diseño pero el hielo lo cortaba la poseedora de las claves, tan caliente, tan dueña de sí misma pero con un sabor antiguo, clásico, aterradoramente clásico. Y preguntó mirándole a ella:

_ ¿El cuchillo? ¿Es suyo?

_No hay otro –respondió mirándole con dos ojos azules parecidos a dos zafiros.

_El que Ud. nos entrega tiene restos de sangre del escritor y de otra persona, y el que nos entrega j. r. es igual pero con sangre de él.  ¿Cómo explica que existan dos cuchillos?

_Solo hay uno. El otro es una infamia de quien no sé porque razón intenta implicarme en un caso raro.

_Explíqueme nuevamente lo que ocurrió. Marta detalla que el accidente fue tonto, bromeaban él se  desequilibró y se le vino encima al estar bebido y se enterró la daga en un segundo, al desmayarse el pánico la empujo a quitársela, dejo una toalla taponando el agujero y salió corriendo a llamar a su amiga A. Fer, y a la policía.

_Ud. llama a la Policía veinte minutos después que a su amiga?

_Es lógico –respondió Marta- en los nervios, al regresar vi que no estaba el escritor en la cocina y dude. ¿A quién llamar si no había accidente? ¿Le diría a la policía que un amigo se había cortado levemente y que yo tenía el cuchillo y no sabía dónde estaba él?

_Lógico, dijo Wert. Y repaso mentalmente, tenemos un herido, dos cuchillos con sangre y una señora muy lista. El caso está cerrado y pregunto: ¿Cuál es su relación con el escritor?

_Nada, solo acepte que subiera a mi casa ese día. Le invite a una copa y ocurrió el infeliz desenlace.

_ ¿Y si el escritor presenta una denuncia por herirle con arma blanca?

_No lo hará

_ ¿Cómo lo sabe? Marta se puso de pie y camino como si pensara en esa opción pero estuviera muy segura de la reacción del otro. Luego marco con un lápiz en una hoja una respuesta y al inclinarse muy cerca del Inspector, Wert percibió un halo envolvente y arrebatador. Algo seguía haciendo ¡crack! En su cabeza. Abrió el papel y leyó:

“Lo sé”. Aquella respuesta le iluminó. Quien estuvo allí esa noche estaba en el círculo íntimo de Marta. Se puso de pie y caminando al azar vio una foto encima de un mueble de varios jóvenes y pregunto si podía quedársela, ella asintió, y puso detrás “nombre de la banda de los seis” y le solicito a Marta que detallara en un papel sus nombres, sus teléfonos y emails. Wert se despidió. Al salir envió un guassap al escritor:

#Hemos presentado denuncia por heridas leves en casa de Marta Foss, pase a firmarla mañana# Un mensaje de j. r. respondió:

#Ok·#

Wert camino lentamente por el Paseo Sant juan. Otra vez lloviznaba. La ciudad estaba cálidamente oscura. Un viento movía las hojas de los plataneros hacia la montaña. En los laterales del paseo un grupo de porreros, calaban y calaban. ¡Qué asco! -Dijo.

 

 

 

 

 

 

Anuncios