–Planeta zapatero- un diario personal del que elegiré algunos capítulos para invitaros a reflexionar desde la lectura del pasado sobre el futuro de nuestra sociedad a partir de las próximas elecciones. Este diario está escrito con su fecha respectiva en cada momento que ocurrieron aquellos hechos y no ha sido retocado. Cada tarde subiré algún texto hasta el final del gobierno Zapatero –j re Link a la obra

Tres millones: ¿le puedo contar algo?

03/02/09

 

http://www.elpais.com/articulo/economia/paro/registra/peor/enero/historia/alcanza/record/encima/33/millones/elpepueco/20090203elpepueco_2/Tes

 

“A finales del 92, me quede en paro. Mi mujer a la vez encontró un buen trabajo. Yo me tire un año sin empleo, pues la empresa no cotizo y su sede estaba en Madrid y  trabajaba en Barcelona. Para que el inspector laboral fuera hasta Tres Cantos, debí esperar un largo año –de burocracia. Con mi mujer decidimos que criaría a mis dos hijos pequeños. Al cabo de ese largo periodo me invente un trabajo. Conseguí que una empresa holandesa vendiera sus productos en España. Comencé a dar clases particulares y a escribir. De aquella manera logre lentamente salir del pozo. Para ello aprendí informática en un ordenador antiguo con Windows  en inglés y Word en portugués. Ahora que recuerdo aquello con cariño, veo que en dicha crisis estaba la semilla de mis actuales profesiones. Profesor, empresario y escritor” –j re-

 

Nos vamos a los 3 millones y pico de parados. ¡Menudo subidón! El Dragón Khan es menos atrevido que estas cifras, casi nadie quiere mirar o comentar lo negativo. Están todos encerrados en su mundo, para ver cómo se mantienen en esta ola de hambre y atraso. Los autónomos pagando sus deudas e intentando cobrar, para luego mirar las cartas amenazadoras de Hacienda. Los trabajadores –los que trabajan, percibiendo el resultado que mengua y las diferentes estrategias que cada empresa implementa, para atraer el reducido consumo. En suma, los que están en paro organizando sus vidas. Este mundo incierto, cruel, se aproxima al estallido. ¡Y parece, que solo hay uno que puede decirnos hacia dónde vamos! ¡Que no! ¡Que no!

Sea cual sea su papel, estimada señora o señor, apriete los dientes, compre a buen precio, contrate servicios a buen coste, valore la calidad, ayude a sus familiares. ¡Tome iniciativas!

Si nunca fue empresario, ¡Séalo! Si lo fue, y quebró, haga un curso y sea empleado. Con humildad, encuentre un nuevo sitio. Vaya tras él con rapidez y picardía, la sociedad le necesita. ¡Todos le necesitamos!

¡Anímese!

 

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