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by j re crivello

Avisamos que se derrite el helado, o sumidos en una indescifrable relación nos quedamos quietos cuando nuestro amor se des-amora. En barcas atravesamos largas distancias para intentar equilibrarnos pero cuando el corazón se desata nada puede regresar donde habíamos partido.

Tal vez suponemos, el ocaso de una relación, o una tarde angustiada e intuida. En la interminable ruta para desarrollar nuestra conciencia los monos hemos visto atardeceres, o hemos tenido nuestras despensas vacías. O la pelea dentro del clan nos ha tirado en un rincón –a solas- como si no fuera posible sentir que la calma se acerca.

Por ello tememos al final, a los finales, a los destierros. Los curanderos de la tele, los psicólogos de la felicidad meten títulos aparatosos: ¡Como vivir con tu pareja de una manera genial! Litros, si litros de enciclopedias liquidas de vida cercana a la felicidad. Pero esto no existe en un contexto como el de lo posible o lo irresistible.

Naderías, fortuitas maneras de explicar la vida cuando esta es dura, recia, cargada de bombas escondidas y con trampas.

De lo cual,

#No hay recetas de daiquiris ni islas tropicales, solo pillar el amor y cuidarlo#

Y acrecentarlo.

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