b841adc45ad915874f3b75319d889b31

Todos hemos tenido, o tenemos una tía o varias. Reúne los requisitos para vivir en nuestras cabezas durante años. Las hay cargadas de ternura, las acomplejadas, las rutilantes, las odiosas y las sensuales. Y en esta lista, tal vez Ud. rellenara con nombres de su colección personal a cada característica.

Vuelvo a re-editar esta serie –j re-

Tía Gladis

Tras una eterna noche, difícil y estrecha, emerge en el descanso una señora, que sabe esperar ante el cumulo de afectos que se anudan en una familia.

Tía Gladis de cabello oscuro, y delicada piel blanca, nos recuerda de la inconstancia y áspera virtud de los padres con sus hijos. De pequeños alentando su genética abundante y fina. De adolescentes en el quiebro narcisista y maratoniano. Duras noches iguales unas a otras. En desmesura. En silencio. En la espera, con un suave jabón al regreso. Y en la adultez. Cuando el sofá esta frio y triste, pero sucio del nieto o la nieta bella y altiva.

En esta selva extrema de intercambio de favores. En este suelo líquido y marcado por el tiempo. Es allí donde, emerge una señora de dulce paso y apretada sonrisa, ha sabido ejercer de custodia del transcurrir del tiempo, y ha intervenido delicadamente en pos del sentido común.

Pero, si nos damos vuelta ante el ruido, que cual onda se nos aproxima. Aun quedan fuerzas, ante el último recién llegado, que masca chicle y mezcla las con las leves. En todas, la genética manda y los afectos corrigen, con jarabe amargo y breve, o con agua dulce, o con el susurro, en la cual la imaginación que tenemos de niños, reemplazará los errores adultos.

De todos estos años, pude rescatar un intercambio, una conversación sepultada y autónoma.

_Hace buen día. -dije

_Si –respondió Tía Gladis.

_ ¿Sabes si mi tío vendrá antes del mediodía?

_Quizás. O a lo mejor -agregó, decida alargar la tarde.

Su mirada cambio. Estaba dispuesta a comenzar otra conversación durante una larga hora. Pero al dejar traslucir su relación con su hombre –mi Tío, pude conocer su capacidad al elaborar silencios. Hay personas que hablan, pero otras –sin decir, en sus espacios de tolerancia, nos muestran las conexiones íntimas.

 

Anuncios